Los fabricantes amplían sus producciones en China

Más millones para El Dorado del mercado del automóvil

Los grandes fabricantes han asignado inversiones en China por más de 25.000 millones

El mercado chino podría alcanzar los 20 millones de coches vendidos este año

Más millones para El Dorado del mercado del automóvil

Ningún otro mercado automovilístico mundial ofrece lo que a día de hoy, y desde hace ya varios años, ofrece China. Y pese a algunos altibajos en sus perspectivas de crecimiento, así seguirá siendo durante unos años. Lo saben los grandes fabricantes, que dan otro paso dentro del principal productor de automóviles mundial: redoblar la inversión y aumentar las capacidades de producción.

Hasta 25.000 millones de euros han comprometido los gigantes del automóvil para expandir sus redes en China. La última en anunciar sus planes fue Volkswagen (VW), que ha aprovechado el Salón del Automóvil de Shanghai para comprometer casi 10.000 millones hasta 2015, con el desarrollo y lanzamiento de modelos eficientes en suelo chino. El grupo alemán prevé comercializar hasta 90 modelos en el país para ese año y aumentar la producción un 60% para 2018. Su gran rival en el país es General Motors (GM). Ambas compañías prevén llegar este año a los tres millones de vehículos vendidos cada uno, en un mercado que podría alcanzar los 20 millones de coches vendidos este año. Y GM va camino de superar ese objetivo: en lo que va de año ya ha vendido más de un millón de coches. El grupo norteamericano quiere conservar su liderato en este mercado, y para ello lanzará este año 17 nuevos modelos y abrirá 400 concesionarios. GM tiene comprometida una inversión de 11.000 millones de dólares hasta 2016 unos 9.000 millones de euros, para, además, abrir cuatro nuevas fábricas en el país.

Los retornos de estas inversiones multimillonarias estarán por ver, pero ya hay ejemplos de que una mayor presencia en suelo chino, que ha de ser por ley de la mano de un distribuidor local, da réditos. El plan de inversión de 5.000 millones que inició Ford en2006 hafructificado en un aumento de las ventas del 54% el año pasado. Para 2015, la marca del óvalo quiere introducir 15 nuevos modelos y levantar la mayor fábrica de la marca en todo el mundo en la ciudad de Chonqing. “Estamos en un punto de equilibrio, y en el momento más alto de nuestra inversión”, ha declarado el consejero delegado de Ford, Allan Mullaly. Su objetivo es alcanzar una cuota de mercado del 6%en 2015, lejos del 14,5% y del 15,6% que poseen VW y GM.

Todocaminos y bajas emisiones, las tendencias del Salón de Shangha

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REUTERS

Cada vez más influyente, el Salón de Shanghai recibe las últimas propuestas de los fabricantes, que coinciden con las recetas que ya utilizaron en Ginebra: todocaminos o SUV y prototipos eléctricos. BMW ha presentado el X4 (en la foto), un nuevo miembro en la familia de todocaminos de la marca con un espíritu más deportivo, y que saldrá a la venta en 2014. Mercedes ha hecho lo propio con el GLA, su primer modelo en este segmento, y con aspiraciones similares al BMW X4. Citröen ha sorprendido a los visitantes del salón con el DS Wild Rubis, un SUV de 295 CV que solo emite 43 gramos por kilómetro de CO2 gracias a su mecánica híbrida y enchufable. Por su parte, Volkswagen vuelve a presentar el prototipo Cross Blue, que ya mostró en el Salón de Detroit a principios de año y que también incorpora un motor híbrido. La baza de Audi, la marca premium líder en China, es el A3 Sedán, que ha mostrado por primera vez físicamente en un salón del automóvil. Y también hay presencia española en Shanghai. Seat también tendrá representación en Shanghai, de la mano de la nueva gama León y del Ibiza, que ya ha comenzado a vender en terreno chino. La marca con sede en Martorell ha vendido 539 unidades allí en el primer trimestre del año. Por otro lado, Iveco presenta dos camiones fabricados en exclusiva en Madrid: el Stralis Hi-Way y el Trakker.

Otra compañía que saca réditos en China es PSA Peugeot, donde obtiene cada vez más satisfacciones frente a la depresión de su mercado principal, el europeo. El grupo francés inició en 2010 una inversión de 1.000 millones en China, y en el primer trimestre de este año ya ha sido su principal mercado por volumen de ventas, con 142.000 vehículos vendidos, un 31% más que el año pasado. De la mano de la local Donfeng, pretende lograr una cuota de mercado del 5% en 2015.

Y las alemanas Daimler y BMW ya acometen inversiones superiores a 1.000 millones de euros en total. La primera está centrada en el crecimiento de su red comercial, inferior a la de sus rivales alemanes y uno de los motivos que explican la cada vez mayor distancia que le aleja de éstos. Daimler prevé abrir 75 nuevos concesionarios este año y superar los 300. Por su parte, BMW busca aumentar su producción en las dos plantas que ya tiene en China, junto a su socio local Brilliance China Automotive.

No para de crecer

Es comprensible que los fabricantes se vuelquen con China. Solo en marzo se vendieron allí dos millones de coches, 5,4 millones si se tiene en cuenta todo el primer trimestre. Eso es casi el doble de lo vendido en Europa en ese mismo período de tiempo. El mal mes de febrero que experimentó el mercado chino, con una pérdida del 15%, parece haberse quedado en anécdota, y tanto matriculaciones (+13%) como producción (+12,8%) siguen respondiendo a las expectativas de los fabricantes, que prevén otro buen año en este país. Una situación que contrasta con la europea, donde las marcas deberán empezar a revisar sus objetivos para este año, en el que preveían caídas de, como mucho, un 5%.

En este 2013 el porcentaje ya es del doble, y no se descarta una contracción final en torno a ese 10% que lo convierte en el peor de los últimos 20 años.

Condiciones más duras

Pero el mercado chino también tiene sus condicionantes, a los cuales han de adaptarse los fabricantes que allí quieran estar. Además de la obligación de asociarse con alguna empresa de la automoción china, las compañías deben destinar una parte de su producción a coches eléctricos, debido a los altos índices de contaminación que registran las grandes urbes chinas. De ahí que los principales fabricantes hayan acelerado sus programas de desarrollo, y que el Salón de Shanghai sea una pasarela de vehículos de bajas emisiones, ya sean eléctricos o híbridos enchufables, vehículos que, por otro lado, están exentos del pago del impuesto de circulación.

No así los vehículos convencionales, lo que no deja de ser una obviedad. Pero China tiene una particularidad. En Shanghai, el impuesto por la compra de un coche nuevo puede superar los 10.000 euros, debido al sistema de subastas qie se utiliza para obtener un permiso para circular, Pekín adoptó este sistema en 2011. Ello ha repercutido en que las marcas locales hayan perdido la mitad de su cuota de mercado. Los clientes prefieren pagar algo más por un vehículo de mejor calidad, pero el colapso de las ciudades y las trabas cada vez mayores serán dos obstáculos para el negocio en China. Sin embargo la adaptación, en forma de inversión, ya ha empezado.

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