España tiene lo malo del rescate y le falta el dinero

Los presidentes de los Gobiernos de España e Italia siguen negando la necesidad imperiosa de acudir al rescate financiero de la UE, porque necesitan ganar tiempo en la determinación de las condiciones. Pero parece inevitable, y es solo una cuestión de tiempo. Eso sí: nadie quiere ir el primero y cada cual empuja al otro, aunque los dos terminarán igual. Rajoy quiere un rescate colectivo que le quite yerro a su petición, pero se engaña; Monti quiere que vaya España delante porque cree que así Italia saldrá del foco, pero también se engaña.

A dia de hoy ni España ni Italia precisan de auxilio financiero de la Unión Europea, porque los niveles de los tipos de interés de los bonos se han colocado en tales niveles que convierten a sus Estados en financiables. De hecho, España ha cebado notablemente la hucha que tiene en el Banco de España con emisiones superiores a sus verdaderas necesidades de financiación en las últimas semanas. Pero que se financie el Estado no quiere decir que la situación sea la óptima como para generar crecimiento económico.

Con estos niveles de tipos de interés no se financian los bancos y no se financian las empresas, y desde luego no se financian las comunidades autónomas en los mercados, dependiendo exclusivamente del Estado. Rajoy lo sabe y lo sabe Monti. Pero uno por el otro ninguno da el paso de solicitar la ayuda, cuando en el exterior se cree, con pesimismo injustificado, que España podría caer (lo dice Obama).

Monti quiere que vaya España delante, por considerar que si el mecanismo creado por el BCE funciona, con la relajación de los tipos de España vendrá la relajación para Italia. Pero se engaña. Tal como está diseñada la Unión Monetaria y el alto grado de apostantes a que claudicará, provocará una desviación de la presión del mercado hacia los bonos italianos, que terminarían precisando de socorro, como los españoles. Esta tesis defienden los alemanes, y por ello quieren que el rescate se produzca de forma colectiva.

Eso mismo quiere Rajopy, que pretende que Italia y España soliciten el auxilio a la vez para evitar estigmas indeseados. Pero también se engaña. Nada evitará las condiciones adicionales que la Unión Europea imponga a España y lo que importan es el hecho del rescate y no su fórmula.

En todo caso, tanto Italia como España tienen que tomar una decisión. En el caso español, ya hemos comentado que los tipos actuales de los bonos a diez años convierten a la economía en infinanciable. Las empresas no tienen acceso al crédito y los particulares tampoco con estos precios, y los propios bancos tienen problemas para renovar sus vencimientos, aunque hay que admitir que en este caso puede tratarse de una espera hasta que se resuelvan los problemas de recapitalización de la banca española dañada.

Lo cierto es que España tiene ya lo malo del rescate, puesto que nadie cree que no tenga que pedir definitivamente auxilio, y solo está en cuestión el calendario y alguna condicionalidad adicional a las ya existentes, y le falta lo bueno, si es que tiene algo: el dinero, el chorro de defensa que ponga la deuda en niveles soportables.

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