Tribuna

Solvencia II: aquel país desconocido

El título del presente artículo resultara familiar para todos los seguidores de Star Trek. Se trata de la aventura final. Después de años de enfrentamiento entre la Federación y el imperio Klingon, ambos se preparan para lo impensable: la paz. Lo impensable de Aquel país desconocido parece ser ahora para el sector asegurador la llegada de Solvencia II. En palabras de Gabriel Bernandino, el presidente del EIOPA (European Insurance and Occupational Pension Authority), "en el mejor de los escenarios, las normas de Solvencia II podrían comenzar a implementarse en el 2015 o en el 2016". Un nuevo retraso que crea incertidumbre y cansancio en el sector. La Directiva, que fue aprobada en el año 2009, necesita, entre otras cosas, una fecha de entrada en vigor. El mecanismo para fijar la entrada en vigor es el proceso conocido como "Omnibus II", del que recientemente el parlamento Europeo ha movido su fecha de votación del 20 de noviembre de 2012 al 11 de marzo de 2013.

El sector asegurador europeo, y en particular el español, están sorteando con buena nota la situación financiera actual, y llevan mucho tiempo estudiando y preparándose para Solvencia II. Con el marco de gestión diseñado por Solvencia II, el sector pretende dotarse de un mecanismo que refuerce su acción protectora y permita ofrecer mayor seguridad y mejores productos a los ciudadanos.

El objetivo de Solvencia II es establecer normas generales que permitan la determinación del nivel de recursos propios de las aseguradoras considerando los perfiles de riesgo. Sin embargo, en mi opinión, lo verdaderamente relevante es que favorece que las compañías dediquen recursos al conocimiento y gestión de sus riesgos.

Las aseguradoras españolas habían acelerado su proceso de preparación para el nuevo entorno y en el último año habían comenzado a acometer proyectos relacionados con el gobierno corporativo (Pilar II) y con la transparencia de información (Pilar III), lo que les permitía tener una situación confortable contando con la fecha inicialmente esperada de entrada en vigor de enero de 2014.

En esta ocasión el retraso se centra, principalmente, en el debate en torno a la medición de las garantías a largo plazo en el negocio de Vida. El trílogo compuesto por el Parlamento, la Comisión y el Consejo europeos, junto con el EIPOA, parecen convencidos de la necesidad de realizar un nuevo análisis de impacto antes de definir el marco de medición y valoración del riesgo de Vida. Dependiendo del país europeo donde preguntemos, nos movemos entre un sentimiento de frustración y otro de descompresión o relax; así, por ejemplo, en algunos países los reguladores no saben como continuar con los procesos de aprobación de los modelos internos y en otros tienen la tentación de introducir en su legislación algunos aspectos de Solvencia II.

Existe tal nivel de incertidumbre que algunos se preguntan si Solvencia II entrará alguna vez en vigor y si lo hace, como muchos esperamos y confiamos, nuestras dudas serían: ¿qué va a ocurrir ahora?, ¿qué debemos hacer?, ¿cómo va a reaccionar el legislador?

Sin embargo, el retraso en Solvencia II debe ser visto como una oportunidad para que las aseguradoras profundicen en elementos clave como la integración de la cultura de riesgo (realizar los cambios culturales y de organización necesarios para romper las barreras políticas existentes en las organizaciones); el establecimiento del apetito de riesgo / tolerancia al riesgo de la empresa (y la vinculación a ellos de los procesos de gestión); el diseño e implementación de un modelo de evaluación de los riesgos propios y necesidades de solvencia de la empresa; la garantía de la independencia de las funciones de riesgo (por ejemplo, orientación de las funciones actuarial, de administración de riesgos y finanzas, aclarando relaciones claves); y la mejora de la gestión de los datos (garantizando la consistencia del dato entre la organización y la existencia de un nivel suficiente de detalle).

Por otra parte, el comentado retraso en la implantación de Solvencia II también permitirá, en relación a los modelos internos, completarlos e integrarlos en la gestión diaria, lo que facilitará el futuro proceso de aprobación de los mismos. El reto no es cumplir con Solvencia II, el reto es aprovechar los elementos clave de Solvencia II para mejorar la gestión y la estabilidad del sector asegurador para que este sector, clave en el sistema financiero español, continúe ofreciendo sus servicios y protección a la sociedad. Mantener el nivel de compromiso, evitar la fatiga y monitorizar el nivel de aprendizaje real de la organización son los retos de los próximos años en tanto llega Aquel país desconocido.

José Gabriel Puche Socio de Deloitte