Riekiavik inicia su reforma financiera

Empieza el deshielo en Islandia

Después de la quiebra, Reikiavik emprende una reforma financiera basada en la limitación del tamaño de las entidades y la separación entre los bancos de depósitos y los de inversión.

El lago de Jokulsarlon, en el este de Islandia.
El lago de Jokulsarlon, en el este de Islandia.

La burbuja se hinchó y pinchó. Dejó un panorama desolador, con una pérdida del 80% del valor de la corona, una inflación del 19% y un paro superior al 9%, un dato insólito en el país. La especulación financiera arrastró a todo el país a su mayor crisis de la historia, pero se juzgaron a los responsables y ahora el país empieza de cero.

El FMI prevé que crezca entre un 2,5 y un 3% anual durante los próximos años y que recupere en 2015 su nivel de riqueza de antes de la crisis. Fitch subió la nota de su bono a BBB- con previsión estable. Todos los partidos con representación en el Parlamento coinciden en que es necesario establecer una separación entre los bancos de depósitos y los bancos de inversión. La permeabilidad entre ambos provocó la ruina de miles de familias que habían confiado sus ahorros a entidades financieras que los usaron para especular con productos de alto riesgo. En 2008, los tres mayores bancos responsables del pinchazo presentaron un agujero de 68.900 millones de euros. El PIB del país era de 10.900 millones.

La iniciativa del Gobierno pretende impedir que las entidades financieras especulen con el dinero procedente de las ayudas estatales y que dividan sus áreas de actividad para evitar que los ahorros de las familias vuelvan a verse implicados en operaciones arriesgadas. El Ejecutivo alega que el excesivo tamaño de las entidades rescatadas dificultó los análisis de riesgo por parte de los reguladores. "Nos incendiamos por culpa de esto y ahora tenemos que observar muy detenidamente lo que lo provocó para evitar que vuelva a pasar", declaró Steingrimur J. Sigfusson, ministro de Economía, en una entrevista a Bloomberg.

"Los partidos están de acuerdo en que es necesario que se produzca esta separación", declaró a Bloomberg Alfheidur Ingadottir, el diputado que impulsó la iniciativa, basándose en la estadounidense Glass-Steagall Act. "Así que creo que se aprobará este año", añadió Ingadottir, pese a la oposición del sector financiero.

Incluso Petur Einarsson, el director ejecutivo de Straumur Investment Bank, cree que la separación entre las entidades es una medida prudente. "Dar a los bancos demasiada libertad con los depósitos -dinero que no tienen que devolver si tienen problemas de liquidez- no es una buena idea", declaró el ejecutivo en una entrevista. El banco para el que trabaja superó el terremoto financiero de 2008, pero acabó siendo nacionalizado en 2009.

"Europa está sintiendo hoy el dolor de la misma enfermedad que Islandia cogió en 2008", apuntaba Einarsson. "Si la banca comercial y la de inversión no se separa ahora, podríamos tener que esperar mucho tiempo hasta que se nos vuelva a presentar la oportunidad", añadió. "Este será uno de los desafíos de los próximos años", considera el banquero, que aconseja a Europa que mire hacia Islandia para ver el daño que puede hacer a un país la quiebra de todo su sistema financiero.

La ley Glass-Steagall

Alfheidur Ingadottir, el diputado islandés que ha impulsado la reforma fianciera, se inspiró en la ley Glass-Steagall, la norma de oro de las finanzas norteamericanas desde 1933. Diseñada por el presidente Theodor S. Roosvelt, tras el crac del 29, obligaba a mantener a los bancos comerciales y los de inversión en entidades separadas.

La ley se mantuvo intacta durante más de 60 años, hasta que fue derogada por Bill Clinton en 1999, con el objetivo de impulsar el crecimiento y el desarrollo de los bancos. La medida permitió al gigante financiero Citicorp y al conglomerado Travelers Group fusionarse en Citigroup, convirtiéndola en la entidad bancaria más grande del mundo. En 2008, Citigroup se vio obligada a pedir un rescate de 36.500 millones de dólares.

Embriagado por la reciente crisis financiera, Obama llevó la regulación bancaria como uno de los puntos más fundamentales de su programa electoral en 2008. Asesorado por el ex presidente de la Fed Paul Volcker, aprobó en 2010 la Volcker rule, que no recupera la Glass-Steagall Act, pero pone freno a la especulación financiera por parte de los bancos rescatados tras la quiebra de Lehman Brothers.

A.T.