Las entidades asumen que toca hacer un sobreesfuerzo por el crédito a pymes y particulares

La banca se prepara para otro zarpazo de provisiones

La banca se prepara para otro zarpazo de provisiones
La banca se prepara para otro zarpazo de provisiones

Toque de rebato en el sector financiero nacional. Los mentideros sectoriales descuentan no ya los días, sino las horas y los minutos que restan para que llegue la ayuda pública a la banca española. El dinero que apuntale unos balances castigados por la mala situación económica nacional. Los bancos y las antiguas cajas de ahorros acaban de presentar sus cuentas sobre cómo cubrir las exigencias impuestas por el Gobierno por su exposición al sector inmobiliario. Es decir, han detallado cómo planean cumplir con los reales decretos 2/2012 y 18/2012. Pero en los últimos días el gremio ha ido un poco más allá. Varios gestores y otros expertos apuntan que tocará realizar saneamientos adicionales para protegerse del previsible deterioro del negocio con pymes, banca al consumo e hipotecas de particulares. El sector denomina a este nuevo esfuerzo como el bankiazo, por reflejar el saneamiento impuesto a Bankia a raíz de su nacionalización, o el Guindos III, en alusión a los dos textos previos aprobados por el Ministerio de Economía.

Los cálculos sobre las potenciales necesidades del sistema ya han comenzado a agolparse sobre la mesa. Uno de los primeros en abrir fuego fue Emilio Botín. El presidente de Santander, el primer banco del país, estimó a principios de semana que Europa debe inyectar unos 40.000 millones de euros en las entidades españolas con problemas, tras las correspondientes provisiones con las que asumir el deterioro de la morosidad. Y las señaló con el dedo: Bankia, Catalunya Caixa, Novagalicia y Banco de Valencia.

Los cálculos de Botín se encuentran en línea con las estimaciones que baraja el Fondo Monetario Internacional (FMI). Este organismo tiene previsto hacer público el lunes el contenido íntegro de su informe sobre la situación de España. El ejercicio de estrés del FMI será la primera referencia para calibrar el esfuerzo pendiente de las entidades financieras españolas. El escenario base que maneja, y que resulta en un déficit de capital del sistema de 25.000 millones de euros, se ciñe a la situación que resulta de cumplir con las exigencias de los dos decretos de saneamientos y no contempla las provisiones por préstamos hipotecarios, a pymes o de consumo, que surgirían de someter la cartera a una situación que tenga en cuenta el impacto del deterioro económico y del alza de la morosidad. Así, un escenario económico más severo será la verdadera referencia para calcular la necesidad de capital de la banca, que en tal supuesto asciende a 37.000 millones de euros, según los cálculos que maneja el FMI.

En breve debe conocerse también el resultado de las pruebas de estrés aplicadas sobre el sector financiero por las dos consultoras contratadas por el Ministerio de Economía. La misión de Roland Berger y Oliver Wyman es elaborar un análisis sobre la situación de los 14 mayores grupos bancarios españoles, que representan el 90% del sector financiero. Están revisando tanto la cartera ligada a promotores -donde se han centrado las exigencias gubernamentales de saneamiento- como los préstamos a otras empresas,

las hipotecas para particulares y los créditos al consumo. Pero no es el único examen al que se somete a la banca. En paralelo, se desarrolla una revisión individualizada de las citadas 14 entidades por las cuatro grandes auditorías internacionales: PricewaterhouseCoopers (PwC), KPMG, Ernst&Young y Deloitte. Esta vez para valorar si los riesgos están cubiertos de forma adecuada con las provisiones y no hay morosidad oculta.

Nueva vuelta de tuerca al balance

El Banco de España informó el viernes en un comunicado de que el resultado de los dos análisis ejercicios de estrés a la cartera de crédito se conocerá como muy tarde el 21 de junio. Entre tanto, el 31 de julio se harán públicos los estudios individualizados de las entidades. El supervisor "analizará la información de estos trabajos y exigirá, en su caso, las correspondientes necesidades de capital y/o provisiones de las entidades". En suma, impondrá los términos del saneamiento Guindos III o bankiazo. Fuentes sectoriales indican que podría demandar una cobertura media del 3% de las hipotecas a particulares, del 12% en el segmento de empresas y entre el 17% y el 20% en financiación al consumo.

Algunas entidades se han aprestado a ponerse la venda antes de que sangre la herida. Popular y Sabadell han descrito en los últimos días en qué medida son capaces de asumir un deterioro de su cartera de préstamos al sector privado sin ayudas públicas. Popular cubrirá su negocio de pymes y particulares al 7,9%, y Sabadell al 5,5%.

El panorama que dibujan otros expertos es el mismo: hay que provisionar más. Esta semana, Standard & Poor's (S&P) y Fitch divulgaban dos informes sobre el tema. Fitch cifra en su escenario base entre 50.000 y 60.000 millones las necesidades de capital extra del sector para cubrir las pérdidas ligadas a un deterioro ordinario de la cartera crediticia, sin considerar sus ganancias ordinarias. Pero la firma también maneja un supuesto catastrófico -el caso irlandés- donde los números rojos oscilan entre 90.000 y 100.000 millones de euros. La agencia toma como referencia una cartera crediticia en el sistema de 1,78 billones de euros. Los adjudicados ascendían a 88.000 millones a cierre de 2011 y los créditos dudosos a 140.000 millones (tres veces más que al acabar 2010, por cierto).

Fitch estima que las pérdidas totales del sistema bancario ligadas a créditos serán de 230.000 millones en su escenario base y de 295.000 en el grave.Un 70% estarán ligadas a promotores. El deterioro de las hipotecas de particulares lo cifra entre 20.000 y 40.000 millones, y prevé que los préstamos a pymes obliguen a dotar en estos años de crisis entre 50.000 y 68.000 millones.

Los números rojos siguen al alza por el repunte de los impagos y por el deterioro de valor de los activos que actúan de garantía. A juicio de Fitch, Santander, BBVA y CaixaBank disponen de capacidad para aguantar el tipo, "aunque no son inmunes a una rebaja de su rating por el deterioro de la economía". S&P estima entre 80.000 y 112.000 millones las pérdidas crediticias previstas para los ejercicios 2012 y 2013, a las que suma entre 5.000 y 16.000 millones de números rojos correspondientes a 2011 y que no han sido reconocidos.

Esta agencia calcula que la banca podrá asimilar por sí sola 60.000 millones a través de resultados operativos, la conversión de deuda en acciones, los colchones de capital y la venta de activos, lo que arrojaría una necesidad de entre 20.000 y 52.000 millones de euros brutos, que podría elevarse en 30.000 millones más si hay que asumir el golpe en un solo año. El FGD sería capaz de absorber pérdidas por 10.000 millones de los esquemas de protección de activos (EPA) de CAM y Unnim. Para el resto hace falta dinero público. S&P considera como Fitch que Santander, BBVA y CaixaBank disponen de músculo suficiente para capear el deterioro del negocio. El núcleo de la recapitalización corresponde a BFA-Bankia, Catalunya Caixa yNovagalicia. Eso sí, "los restantes bancos del sistema afrontarían importantes desafíos para cumplir con los requisitos de capital mínimos que exige la normativa". En suma, vienen tiempos duros para todos.