Manuel Cebrián. Investigador del MIT

"La gente financia causas nobles gracias a internet"

Joven y brillante, su nombre es conocido por ganar dos concursos del Pentágono gracias a las redes sociales

El Departamento de Defensa de EE UU lanzó un reto, localizar 10 globos a lo largo del país. El equipo del investigador y doctor en Ingeniería Informática Manuel Cebrián (Madrid, 1981) ganó en 2009 la prueba gracias a la aplicación de la teoría de juegos en el crowdsourcing, es decir, la inteligencia colaborativa que ofrecen las redes sociales. En 2012, su departamento del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) ha vuelto a triunfar localizando en todo el mundo a cinco ladrones imaginarios de joyas.

¿Tiene que haber una recompensa económica para que haya una respuesta colaborativa en las redes sociales?

Económica, de reputación o aprender ciertas habilidades, que se puedan cuantificar.

"El investigador español trabaja sin recursos, con lo cual tiene una eficiencia especial y una mentalidad de superviviente"

¿Qué aplicaciones tiene la inteligencia colaborativa?

Por ejemplo, en el marketing viral. Lo puede utilizar cualquier empresa de ventas. Y básicamente, cualquier problema grande que se pueda descomponer en tareas. También la movilización social, como el 15-M. En ese momento, el dinero no es lo importante, son los valores asociados a la reputación.

¿Qué han encontrado en las redes sociales que antes no sabían?

Todo lo que hemos descubierto es nuevo. Por ejemplo, que los seis grados de separación entre dos personas en el mundo es una leyenda urbana. Todos estamos muy cerca, pero lo que se ha descubierto es que utilizando cualquier medio, el mundo está menos junto y más separado de lo que se pensaba. Y además, las nuevas tecnologías no solo no han acercado el mundo, sino que lo han hecho más difícil de navegar. Hay que tener en cuenta que si alguien bien relacionado recibe muchos e-mails, el tiempo en responder es inversamente proporcional a su importancia, por lo que ralentizará que dos personas se pongan en contacto.

¿Para la gestión empresarial hay también algún uso?

Google ya tiene algunas medidas sobre decisiones empresariales que no decide la cúpula directiva sino que se preguntan a los empleados. El resultado final representa las motivaciones internas y la eficiencia de la empresa.

¿Y para pedir ayuda a los clientes?

Deben tener cuidado, porque la idea fundamental del crowdsourcing es que no existan las empresas. Alguien envía a la red cualquier tarea, allí se descompone en subtareas, se resuelve y se devuelve. El resultado final de este proceso es el fin de las instituciones.

Pero si yo quiero un iPhone nadie me lo va a fabricar...

En robótica, por ejemplo, ya se utiliza el crowdsourcing. Hay gente especializada en los diferentes componentes. Al final aparece en tu casa un robot.

Acabar con los Gobiernos y las empresas suena como anarquismo del siglo XXI.

El crowdsourcing es uno de los pocos ejemplos en los que el liberalismo y el anarquismo se tocan. Es un sueño liberal, que la red social se autoorganice para resolver un problema gracias a las personas que pueden y saben, libres de barreras legales y de inmigración, se paga por horas y donde sea. Pero, por otro lado, consigue cualquier objetivo anarquista, que es acabar con las instituciones.

¿Qué diferencia hay entre investigar en España y en EE UU?

En mi área muy poca. Pero en general, quizás, la diferencia está en la cantidad de dinero que fluye de las empresas a los investigadores. Y los fondos que llegan de las instituciones de Defensa o de sanidad son mucho mayores. Es una cuestión de dinero más que de talento.

¿Cómo es la mentalidad del investigador español?

La de un profesional que está acostumbrado a investigar sin recursos, con lo cuál tiene una eficiencia especial, es capaz de hacer cosas increíbles prácticamente sin medios. Tiene una mentalidad de supervivencia.

En el crowdfunding (financiación colectiva), ¿qué oportunidades tienen las empresas?

Hay muchas, tantas que Estados Unidos ha legislado sobre ello el mes pasado. Aunque lo veo más bien para particulares. No va a sustituir a los expertos, aunque para aquellos que no tengan acceso a los inversores, que no hayan hecho un MBA, pero que tengan una idea buena, esas personas se van a beneficiar. Y también se ha demostrado que la gente financia causas nobles gracias al crowdfunding.