Lunes de los Fondos

La 'prima' emergente

Es necesario corregir desequilibrios en las economías de la región, por lo que la prima de riesgo persiste

Los promotores y la industria de inversión en general han vuelto a la carga con inusitada y renovada fuerza en este comienzo de año a cantar las excelencias de la inversión en activos emergentes, tanto de renta variable como de renta fija. No es de extrañar este movimiento si tenemos en cuenta que, al calor de la reducción de las primas de riesgo en general, prácticamente todos los activos de riesgo han registrado plusvalías acumuladas en lo que va de año, que compiten con algunos de los mejores años de las dos últimas décadas.

Ahí van algunos datos para disipar cualquier duda. Por el lado de las Bolsas, el conjunto de fondos disponible para el inversor español, pertenecientes a las categorías de Renta Variable Emergente Europa y Renta Variable Emergente Latinoamérica, acumulan rentabilidades medias en euros solo en los dos primeros meses del año del 18,7% y del 15,2% respectivamente. Los fondos de Bolsa emergente asiática tampoco se quedan atrás, con una ganancia media algo superior al 14%. Por el lado de renta fija, el total de fondos, pertenecientes a la categoría Deuda Emergente Global, se apuntan en dos meses un retorno medio algo superior al 4%. Los fondos de Deuda Emergente Europa son las estrellas también al registrar una plusvalía media del 7,7%.

Los flujos de dinero, en vista de todo ello, no se han hecho esperar. Según el proveedor de datos EPFR Global, las entradas de dinero en productos financieros de Bolsa emergente en el pasado enero han sido las mayores desde el año 2006. Las entradas en productos de renta fija emergente también habrían sido muy considerables, por lo que no es de extrañar la fuerte apreciación de las divisas emergentes en este comienzo de año. La consultora Lipper dibujaba recientemente un escenario muy similar para los flujos de dinero en fondos de inversión en Europa en el pasado enero. Los fondos encuadrados en las categorías Renta Variable Emergente y Renta Fija Emergente tomaban dos de las tres principales posiciones en el ranking de suscripciones netas de dinero, con 4.000 y 2.300 millones de euros, respectivamente.

Este espectacular movimiento tan positivo es, sin embargo, algo del pasado. La historia de extraordinaria rentabilidad de los activos emergentes, como pone de manifiesto el gráfico central, no corresponde al último año. Tras subir con fuerza desde marzo del 2009, como todos los mercados bursátiles, se observa cómo hicieron un máximo a primeros del año 2011 y desde entonces corrigieron con fuerza, hasta el punto que las subidas de los últimos meses los dejan todavía lejos de los máximos anteriores. En realidad, el movimiento no es muy diferente al de la "postergada" Bolsa europea y se queda claramente rezagado en comparación a la Bolsa estadounidense. Tomando un periodo más largo de tres años, coincidente con el comienzo de las subidas, tras el agudo mercado bajista del periodo 2007-2008, el escenario mejora para los mercados bursátiles emergentes pero las diferencias con la Bolsa estadounidense son escasas.

Por tanto, con un poco de perspectiva podríamos decir que el excelente historial de rentabilidad de los emergentes fue construido en la primera mitad de la década pasada. En los últimos años el comportamiento ha sido lejos de espectacular y como corresponde a la clase de activo, este ha acarreado un nivel de volatilidad mayor. Aquellos que observamos relaciones entre el comportamiento económico y la renta variable en el medio y largo plazo podríamos sospechar que quizás este comportamiento de los mercados emergentes está reflejando un desempeño no tan brillante como el consenso espera de las principales economías emergentes en los próximos años.

La desaceleración macro que indudablemente se ha venido observando en las principales economías emergentes desde el verano ha supuesto que los analistas vengan observando con lupa esta evolución y la posible tendencia. En estos momentos el consenso es abrumador a favor del posicionamiento de que no va a haber desaceleración brusca, lo que preocupaba especialmente en el caso de la mayor economía emergente, la china. Índices PMI, datos de consumo y exportaciones y las propias previsiones de las autoridades chinas, que recientemente fijaron el crecimiento del PIB para 2012 en el 7,5%, son algunas de las razones aducidas. Esta previsión del PIB, de cumplirse, sería la menor desde el año 2004 y se situaría por debajo del temido por muchos suelo del 8%. Sin embargo, resulta justo observar que las autoridades chinas son conocidas por sus previsiones conservadoras con objeto de sorprender luego positivamente al mundo.

No obstante, y dicho esto, en mi opinión es quizás la capacidad de maniobra de la política económica de las autoridades lo que podría permitir manejar una situación que emite signos preocupantes. Bajadas de tipos, relajamiento de las restricciones crediticias a los bancos y más inversión pública están siendo la respuesta, algo de lo que carecen ya los países desarrollados. Sin embargo, ello no hace más que alimentar las indudables burbujas que se han venido desarrollando en la economía china, por no mencionar la caldera a presión que es Brasil. Estos desequilibrios tarde o temprano habrá que pagarlos. Por ello, la prima de riesgo emergente sigue siendo necesaria.