COLUMNA

El FMI, más grande y fácil

Las penalidades europeas son una oportunidad para el FMI. Con alrededor de 1 billón de dólares, el Fondo tendrá que ser aún mayor en 2012 si la crisis de la eurozona da un giro a peor. E incluso la inflexible condicionalidad a largo plazo ligada a sus préstamos puede tener que suavizarse si se obliga a países grandes como Italia y España a pedir prestado. Algunos senadores republicanos de EE UU están poniendo obstáculos a este mayor y más fácil FMI. Pero esto parece ser preferible a la tendencia reciente de acumular reservas de divisas.

El Fondo ha triplicado su tamaño desde 2008. Y 2012 debería ser otro año excepcional. Los miembros de la eurozona ya han comprometido unos 150.000 millones de dólares adicionales. Y podría llegar más dinero de los países en desarrollo. También es probable que la crisis de la deuda reforme también al FMI de otras maneras. A medida que se requiere cada vez más la intervención de grandes países emergentes como China o Brasil, estos reclaman con razón mayor participación en las políticas del Fondo. Estas perspectivas alarman a algunos senadores republicanos que están intentando retirar una línea de crédito de 108.000 millones. Su preocupación reside en que un FMI más suave fomente un comportamiento imprudente. Pero recortar los fondos podría suponer menos influencia.

Hay beneficios reales en un Fondo más grande y amable. Su reputación alentó la determinación de los países en desarrollo de asegurarse contra crisis con reservas de divisas. Las reservas mundiales son ahora 60 veces mayores respecto a 1990, según un estudio de la Universidad de Virginia, frente a un incremento de 18 veces en la capacidad de préstamo del FMI. Esta acumulación masiva de reservas ha exacerbado los desequilibrios -irónicamente el FMI se concibió originalmente para solventar este problema-.

Por Christopher Swann