COLUMNA

Perspectivas globales negativas para 2012

La economía internacional se enfrenta a un año lleno de incertidumbres y riesgos muy balanceados hacia la caída de la actividad en muchas zonas, con baja inflación y propensión a la elevación del desempleo y nuevas crisis de deuda privada y pública. Esta situación estará motivada, en buena parte, por el proceso intenso de desapalancamiento o reducción de balances, especialmente en familias y empresas. Esto será sinónimo de fuerte volatilidad en los mercados financieros y riesgos elevados para los activos en euros y en libras.

La situación más negativa se prevé en la zona euro, donde a la mala coyuntura y pésima respuesta política se han juntado otros factores de tipo institucional, la ausencia de una política fiscal unificada y el papel del BCE. En el caso de la UE, con una previsión de una horquilla de decrecimiento del 1,5%-1,0%, la clave de la evolución futura pasa por responder a lo siguiente: ¿cuál será el grado de austeridad que se autoimpondrá la UE para restablecer el equilibrio entre acreedores y deudores?; ¿se impondrán quitas de deuda como fórmula de reducción de balances en la UE?, y ¿qué papel jugará el BCE en la velocidad y la intensidad de la reducción del stock de deuda soberana?

Respondiendo a la primera pregunta, el proceso de reducción drástico de gasto en todos los países europeos, aplicado a países que tienen balances saneados y en aquellos que no lo están, provocará una fuerte erosión del crecimiento en los próximos 24 meses.

En el caso de las quitas, preveo que la UE acometerá procesos de reestructuración de deuda, soberana y bancaria, como fórmula para reducir balances a lo largo del próximo ejercicio. La puesta en marcha, y su aceleración, del ESM (mecanismo de estabilidad europeo) avala esta previsión. Esto implica que el sector bancario, que hasta ahora ha sido el financiador del sector público, tendrá que aumentar de forma significativa su nivel de solvencia, así como tener excedente para reiniciar el proceso crediticio al sector privado. Parte de este nuevo capital también se tendrá que destinar a las provisiones para cubrir el riesgo creciente de la deuda soberana.

En resumen, la UE no podrá soportar un proceso simultáneo de desapalancamiento del sistema bancario y de los Estados, pues eso puede llevar a un colapso del sistema.

El papel del BCE es crucial para evitar el efecto Minsky, es decir, cuando los tenedores de activos los venden para pagar sus deudas generando un proceso de caída de precios generalizado y en el tiempo. El tamaño, la credibilidad y la flexibilidad del balance del BCE lo permiten. Esto implica que el BCE se convierta en prestamista de última instancia de los Estados, de forma que las carteras de deuda soberana en manos de la banca privada vuelvan a sus orígenes y libere fondos para el crédito.

En el resto del mundo, China, con una previsión de crecimiento del 6,7%, ha iniciado también un proceso de reducción de balances, aunque de forma mucho más suave que EE UU o la UE, ya que el nivel de reservas le permite llevar un paso mucho más pausado. El recalentamiento generado con la brusca expansión de la demanda interna se está moderando en un momento en el que es muy necesaria la expansión del consumo e inversión mundial. China sufrirá en breve un proceso de exceso de capacidad, desigualdad de renta y estrés bancario, lo que le llevará a modular la demanda interna. En Estados Unidos, con una previsión de apenas 1,0%-1,5% de crecimiento, el proceso de desapalancamiento privado avanza, pero no así el del sector público. Esto está generando tensiones que surgen de los problemas de déficit estructural, envejecimiento poblacional, lo cual se añadirá a los problemas de recesión en la UE y fuerte moderación en China.

El mundo encara un proceso de desglobalización que se notará especialmente en la intermediación financiera. La intermediación financiera de la banca europea es 2,5 veces la americana por el papel que juega en la intermediación del ahorro. El valor de esto alcanza los 41 billones de euros, frente a los 16 billones de la banca americana. Por eso, un proceso abrupto de reducción de balances en Europa tendría un gran impacto global.

En resumen, 2012 será muy complicado globalmente, siendo la UE la más castigada por su obsesión por las políticas procíclicas, presentando el resto un proceso de moderación y ralentización, como el caso de China. La reducción de balances será un hecho, lo cual podría provocar un shock muy brusco si no se hace de modo coordinado.

Alejandro Inurrieta. Director Ejecutivo de Inurrieta Consultoría Integral