El acuerdo fue ayer sometido al consejo de administración de la entidad

Bélgica y Francia acuerdan la partición de Dexia

El Estado belga nacionaliza la división de consumo del país y Francia se queda con los créditos a su Administración.

En paralelo a la cumbre que mantuvieron ayer Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, los Gobiernos de Bélgica, Francia y Luxemburgo anunciaron su acuerdo para dar solución a los problemas de Dexia, que han puesto sobre la mesa la necesidad de recapitalizar con urgencia a la banca europea. El primer ministro belga en funciones, Yves Leterme, y su homólogo francés, François Fillon, se reunieron ayer en Bruselas para buscar un acuerdo sobre el desmantelamiento ordenado de Dexia, en dificultades por su gran exposición a la deuda soberana griega y al riesgo con Administraciones públicas, que han terminado por ocasionarle graves apuros para obtener financiación.

El acuerdo para dar una solución a Dexia, "resultado de intensas consultas con las partes afectadas", según el Gobierno belga, fue ayer sometido al consejo de administración de la entidad. Conforme a lo pactado, Bélgica obtiene el visto bueno de Francia para nacionalizar el cien por cien de la unidad belga de crédito al consumo, lo que de facto supone la partición del grupo. Según Financial Times, Bélgica aportaría 4.000 millones de euros a la citada división. Por otro lado, el banco público francés Caisse des Depots et Consignations (CDC) se quedaría con los créditos a la Administración pública gala por unos 700 millones.

El acuerdo también contempla la garantía compartida de créditos de riesgo por 120.000 millones de euros, respaldados por activos de Estados Unidos, Italia, Bélgica y España. Bélgica ofrecería garantías por el 60% de esos activos tóxicos y Francia, por el 40% restante. Otras fuentes añaden que la implicación del Estado belga en el rescate de Dexia estaría en línea con la participación del 63% que posee en el capital del grupo.

La intervención estatal en Dexia ha puesto de manifiesto el fracaso de los test de estrés del pasado julio, en los que no se sometió a un escenario adverso de quitas a la deuda soberana y en el que la entidad franco-belga obtuvo una calificación sobresaliente, en evidente contraste con las graves dificultades que han surgido dos meses después.

Dexia, que se desfondó en Bolsa la pasada semana el 42%, ya recibió una inyección de capital público de 6.000 millones de euros a raíz de la crisis de Lehman, que se llevó por delante a otro gigante belga, Fortis. Además, Dexia recibió entonces garantías por 150.000 millones de euros, cubiertas en un 60,5% por Bélgica, un 36,5% por Francia y en 3% por Luxemburgo. En esta ocasión, los Gobiernos intentan rebajar el coste para el erario público, en especial Francia, que desea mantener intacta su rating triple A.