Acuerdo para salvar a Grecia

¿Qué significa la crisis de Grecia?

¿Qué es una reestructuración voluntaria? ¿Arreglará Grecia sus finanzas? ¿Cuál es el efecto sobre España? Las claves sobre la crisis griega, en 11 respuestas.

1¿Qué es una reestructuración voluntaria? Significa que los acreedores de Grecia podrán acogerse o no a una propuesta para aliviar la situación de las finanzas. Puede consistir en varias fórmulas, la mayor parte de las cuales consiste en un cambio de deuda antigua por nueva con cambios en las condiciones para que sean más favorables para el deudor, como menores intereses, subordinación de las deudas antiguas a las nuevas, una suspensión del pago de intereses o reducción del principal. También se puede limitar a prorrogar los vencimientos de deuda.

2¿Acudirán los bancos? La experiencia en mercados emergentes y el sentido común dictan que los acreedores solo acuden a una reestructuración voluntaria si consideran que la alternativa es peor. Eso puede ser por varios motivos; bien porque el mercado considere que las finanzas del acreedor quedan saneadas, bien porque la reestructuración sea, aunque voluntaria, coercitiva o bien porque el riesgo derivado del impago es tan grande que es mejor perder ahora un poco de dinero que perderlo todo mañana. La primera opción es poco verosímil, pues para que sea así la quita de deuda necesaria es muy elevada. La reestructuración coercitiva supone incluir incentivos. Pueden ser de corte regulatorio, como hacer que la deuda que no se canjee no se pueda aportar como garantía en el BCE. También el tratamiento contable es relevante. Si la deuda canjeada se puede contabilizar en balance a precios superiores a los de mercado y la antigua no, los bancos tendrán incentivos a acudir.

3¿Cuáles fueron los acuerdos de Viena? Fue un compromiso voluntario que firmaron los principales bancos con presencia en el Este de Europa en enero de 2009. Entonces, en paralelo a un paquete de ayuda financiera del FMI de 20.000 millones para Rumanía, los bancos, coordinados por el FMI, se comprometieron a mantener su exposición a la deuda de la región. Planes idénticos se aplicaron después a Serbia, Bosnia, Hungría y Letonia. La diferencia principal con el caso griego es que, en la iniciativa de Viena, la exposición de los bancos era a través de filiales, no de tenencia de activos, y los incentivos eran diferentes.

4¿Soluciona eso las finanzas griegas? Más que nada, sirve para ganar tiempo. En una reestructuración, cuanto más dinero pongan (o, mejor dicho, pierdan) los acreedores privados, mejor será para el deudor, y más sostenibles serán sus finanzas. Pero si se trata de una simple prórroga de los vencimientos, quizá no sea suficiente. Grecia tiene una deuda pública del 150% del PIB; para ser sostenible, según algunos analistas, tendría que pasar al 75% o el 80%. Un objetivo difícil de cumplir con una iniciativa como la anunciada. Si las finanzas no se recuperan a partir de 2013 -para entonces las ayudas de la UE estarán necesariamente condicionadas a la implicación del sector privado-, puede haber nuevas renegociaciones o quitas.

5¿Cuál será el efecto sobre el resto de Europa? El efecto inmediato es positivo. Sobre todo para Irlanda y Portugal, al diluirse la posibilidad de quiebra inmediata. El temor era que el desacuerdo en la UE acabaría por abocar a estos Estados al impago. España es siempre el siguiente en la lista, por más que la situación de los cuatro países sea distinta y la de España sea más dramática por la situación de los mercados que por los fundamentos económicos. El acuerdo al estilo de la iniciativa de Viena es un término medio entre una reestructuración obligatoria, que sería muy negativa para Irlanda y Portugal (el mercado asumiría que tendría que soportar pérdidas en los bonos de estos países) y un apoyo incondicional de la UE.

6¿Por qué no se ponen de acuerdo los países europeos? Hay distintos intereses en juego. Y muchos jugadores han lanzado faroles muy fuertes, pues el desacuerdo sería la peor solución para todos. Para países como España (y en menor medida Francia), así como para Bruselas, ha primado la necesidad de evitar contagio a otras economías, por lo que han sido los más activos en la petición de los rescates. Alemania ha mostrado una posición muy beligerante para que los acreedores compartan con los contribuyentes la carga de los rescates, una posición filosóficamente correcta que responde a intereses electorales pero que también refleja a una corriente de opinión euroescéptica. Quien menos ha contado han sido los rescatados. Y el BCE ha sido el fiel de la balanza. Cuando Alemania ha exigido la participación obligatoria de los inversores privados, el BCE se ha plantado, argumentando que el riesgo de implosión en los mercados tiene más peso que las posiciones de Schäuble. Amenazó con dejar de financiar a la banca griega si se optaba por la solución alemana. Alemania ha tenido que recular.

7¿Quién tiene la deuda griega? Según el BIS, bancos de Alemania, Francia y EE UU. Los franceses (tres de los cuales fueron puestos en revisión por Moody's por culpa de Atenas) tienen 40.200 millones y los alemanes 24.095. Además, los estadounidenses tienen 24.000 millones en exposición indirecta a través de CDS.

8¿Realmente ha estado Grecia a punto de quebrar? La urgencia en las últimas reuniones sobre Grecia se debe a las características del rescate anunciado en 2010. Este plan presumía que Grecia sería capaz de financiarse en el mercado en 2012, pero es evidente que esa hipótesis no se cumplirá. El FMI se ha negado a desembolsar la parte comprometida del primer paquete de rescate, que tenía que recibir Grecia en julio, pues asegura que sus estatutos prohíben poner dinero a fondo perdido. Y si el FMI no desembolsaba dinero en julio, Grecia quebraría.

9¿No fue suficiente el rescate de 2010? Además de que Grecia no puede financiarse en el mercado, las previsiones económicas no se han cumplido. El plan de ajuste ha deprimido la economía, el PIB, por lo que el ratio de déficit sobre PIB, al descender el denominador, ha acabado por ser más elevado de lo previsto.

10¿Qué papel tienen las agencias de rating? La oposición del BCE a una reestructuración severa tiene mucho que ver con el efecto dominó que se produce si tanto los contratos de derivados como las agencias de rating consideran que Grecia ha entrado en impago. Detalles técnicos como el grado de voluntariedad de la reestructuración son capaces de hacer bajadas de rating que conviertan el papel griego en inservible (depreciación que los bancos tendrían que recoger en su balance), inhabilitarlo como colateral (lo que obligaría a la banca helena a depositar en el BCE nuevas garantías que no tiene) o desatar el vencimiento de contratos de seguros de crédito (con pérdidas inasumibles para las entidades que vendieron esta protección).

11¿Cómo afecta al ciudadano español? El efecto más directo es a través de los mercados. No solo por la Bolsa; también porque la debilidad de la Europa periférica y el alza de la prima de riesgo complica la financiación de la banca en los mercados. Y esta dificultad supone que se conceden menos créditos y más caros, lo que ahoga la economía.