Prevé reestructuración, pero no inminente

Lo que nos dice el mercado sobre el futuro de Grecia

Aunque los tipos de interés de la deuda griega están disparados, el mercado no espera una reestructuración dura de la deuda, al menos en el corto plazo.

Que el mercado asume el impago de la deuda griega es una frase que, a fuerza de ser repetida, va adquiriendo forma de verdad. Al menos, cada uno de los expertos citados en casi cualquier medio de comunicación europeo dice que Grecia no pagará, y que la cuestión es cuándo se asumirá esa realidad. Eric le Coz, de la excelente gestora Carmignac, lo dice en este mismo periódico: "Cuanto más esperemos, peor, porque Grecia no pagará".

Además, la deuda griega cotiza a tipos que no parecen de un país miembro del euro. La deuda a dos años, la más presionada, ofrece una rentabilidad del 26%, y la de 10 años, del 16%. Entre unas cosas y otras, podría pensar que el mercado da por hecha la reestructuración de la deuda helena, y que ésta llegará en los próximos dos años. Pero solo es así a medias.

Tomando como referencia el bono a dos años, el tipo de interés del 26% implica que los bonos cotizan a un 70% de su valor facial. Es la bajada de precio de la deuda la que hace que el rendimiento suba, puesto que el pago anual de intereses es de una cantidad fija.

La deuda griega es el 150% del PIB del país. Aunque sea con un cálculo de trazo extremadamente grueso, si el mercado está valorando la deuda helena a un 70% de su nominal en el peor de los casos, está descontando una quita del 30% para estos bonos a dos años. Pero una quita del 30% no solucionaría en gran medida los problemas de Grecia: aplicada linealmente a toda la deuda viva, supondría dejar ésta en un 105% del PIB.

Teniendo en cuenta que el déficit rondará el 5% según las optimistas previsiones del Gobierno y que la reestructuración tendrá efectos muy severos sobre la banca y el crédito, conduciendo a una más que probable recesión, no parece una opción que aclare por completo el panorama. También con grandes números, si la deuda de un país es el 100% del PIB, el Estado debe lograr un superávit primario (antes de intereses) igual al tipo de interés medio de la deuda para que ésta no crezca.

No obstante, en el caso del bono a 10 años, la situación es bien diferente. Aunque el tipo de interés sea menor, la deuda se compra al 55% del nominal. Extrapolando esta quita al conjunto de la deuda, ésta quedaría en el 82% del PIB. Un nivel elevado pero más cercano a la sostenibilidad.

Así pues, por traducirlo al castellano, el mercado baraja como posible una reestructuración suave de la deuda helena de aquí a 2013, y en ningún momento ha previsto una quiebra. Eso sí, da prácticamente por hecha una reestructuración mayor a posteriori.

Por eso la cotización de la deuda griega apenas se mueve en los últimos días de idas y venidas: el mercado sigue pensando lo mismo y, por mucho que Alemania acceda a ampliar el rescate, comprar bonos a dos años al 70% del nominal tampoco es ningún chollo. Aunque los analistas digan que Grecia no pagará, los operadores solo esperan que pague menos.

Controlar la situación helena hasta 2013 da un respiro importante tanto al sector financiero europeo como, especialmente, a los otros países implicados. Eso sí, a partir de entonces el mercado tiene claro que habrá reestructuración.