Debate abierto. La nueva regulación del tabaco

¿Por qué reformar la legislación?

Casi todo el mundo comparte la idea de que la actual Ley del Tabaco se quedó a medio camino y que era necesaria su reforma en profundidad. Sin embargo, la Ley 28/2005 ha tenido algunos logros parciales. El más importante es que la exposición en el lugar del trabajo pasó del 40% al 7%, lo que supone un menor riesgo de enfermar en millones de personas independientemente de su actitud personal hacia el tabaco. Se ha observado cierta disminución de la prevalencia y del consumo per cápita en población trabajadora al año de su entrada en vigor. También se ha visto que los ingresos hospitalarios por infarto de miocardio se han reducido un 11% más de lo esperado.

Pero la excepción de la hostelería ha limitado el impacto en el conjunto de la población española, de forma que en los tres últimos años hay un estancamiento del porcentaje de fumadores y algunos retrocesos en la protección de los no fumadores. Hay que tener en cuenta que 300.000 locales de hostelería siguen contaminados por el humo y muchos fumadores se han refugiado en ellos en vez de intentar dejar de fumar.

Sin embargo, cuando la regulación es integral, en todos los espacios públicos cerrados, se reduce el porcentaje de fumadores hasta un 11% el primer año. De hecho en Europa, durante el periodo 2006-2009, la mayoría de países con regulaciones integrales han conseguido descensos en el porcentaje de fumadores, mientras aquellos que carecen de regulaciones eficaces han aumentado la prevalencia y el consumo. Esta medida reguladora tiene una potente carga preventiva en las conductas de los adultos y los jóvenes. Muchos adultos dejan de fumar o no recaen en el consumo cuando conviven en entornos que no les recuerdan continuamente el cigarrillo.

Por otro lado, los jóvenes que viven en comunidades con una firme regulación del consumo en bares y restaurantes presentan un 47% menos de transición del consumo en comparación con las que no disponen de regulaciones. Algunos, incluso de buena fe, han propuesto alternativas ineficaces a las regulaciones del consumo como por ejemplo establecer zonas para fumar o instalar caros sistemas de ventilación. Lamentablemente estas estrategias no han resultado eficaces y no existe una tecnología fiable y asequible para conseguir esos fines.

Gran parte de las sustancias tóxicas del tabaco no se encuentran en forma de partículas sino como vapores y los sistemas de retención de partículas son ineficaces con los gases. El sistema de ventilación para eliminar los vapores cancerígenos y las partículas más finas (y tóxicas) requeriría una velocidad de intercambio de aire insoportable equivalente a un pequeño huracán. Finalmente los locales de ocio con los mejores sistemas de ventilación presentan concentraciones de contaminantes cinco veces más altas que los locales libres de humo. La primera condición para un aire limpio es que no se fume en el local, tal como señalan los fabricantes de estos dispositivos.

En España los locales de hostelería que permiten fumar (el 90% del total según la Unión Europea) presentan niveles promedio de contaminación muy elevados. Estos altos niveles tóxicos están causando cientos de víctimas mortales cada año entre los trabajadores del sector expuestos varias décadas a esa ambiente.

Una ley que asegure que los espacios de hostelería estén libres de humo evitaría estos fallecimientos por lo que es una prioridad. Cualquier vacuna con ese efecto sería incorporada al calendario vacunal de forma inmediata y unánime por todas las comunidades autónomas. Aunque los argumentos de salud a favor de esta reforma son irrebatibles, en todos los países estas medidas han sufrido contestación del sector de la hostelería a pesar de la evidencia empírica de que no les perjudica económicamente.

Tenemos un total de 12 países europeos que, en la práctica, tienen bares y restaurantes sin humo. El análisis de las experiencias legislativas de Noruega, Italia, Inglaterra, Escocia, Gales… aporta evidencia robusta contraria a un potencial efecto negativo para el sector hostelero. En España las encuestas detectan un aumento en la intención de frecuentación de los locales de hostelería en el conjunto de la población. Si todo indica que salud y prosperidad son compatibles, ¿a que esperamos?

Rodrigo Córdoba García. Portavoz del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT)