La opinión del experto

Aprendiendo de Leonardo

Juan Ramis-Pujol echa de menos la formación humanística en los departamentos de innovación. Propone tomar como modelo a los "hombres de ciencia clásicos", entre los que destaca a Da Vinci

A través del estudio de la historia de la ciencia siempre me ha llamado la atención la formación sólida y amplia de los hombres de ciencia clásicos. Newton, Galileo, Adam Smith y otros están en el origen de importantes campos del saber científico. Su conocimiento no se limitaba al componente científico-técnico, sino que se adentraba en ámbitos filosóficos, históricos y artísticos; es decir, contaban con una verdadera formación humanista. Hoy en día, los que intentamos impulsar los diferentes campos de conocimiento nos encontramos cada vez más especializados en áreas muy concretas. Me pregunto cómo impactará dicha circunstancia en el desarrollo de nuestro trabajo y cómo puede influir en la calidad de nuestras decisiones.

Si hablamos de creatividad e innovación, un punto de referencia clásico es Leonardo da Vinci; un exponente clave en un momento de máxima efervescencia humanista. ¿Qué podemos aprender de Leonardo? En primer lugar, cabe destacar que en su método de trabajo sustituyó la tradición de lo establecido por la libertad de la intuición y el recurso a lo visual. Todos tenemos en mente los dibujos y bocetos realizados por Da Vinci que muestran el potencial de dicho recurso. Las imágenes contribuyen al desarrollo del pensamiento intuitivo, sintético y holístico. En innovación es importante saber combinar etapas intuitivas con otras estructuradas. Ahora bien, hoy día, y sobre todo en el mundo occidental, impera el pensamiento racional y no es casualidad que los que se dedican a la innovación tengan más facilidad para realizar las etapas más estructuradas que para desarrollar las que requieren mayor intuición. Un especialista en Da Vinci, Michael Gelb, nos muestra algunos de sus principios que ilustramos a continuación con algunos comentarios:

1) Connessione. Todo en este mundo es el resultado de múltiples conexiones, es necesario tener una visión holística de los fenómenos. El concepto de innovación abierta recoge la importancia del conocimiento que se halla necesariamente disperso en el mundo. Piensen en las redes sociales aparecidas en los últimos años.

2) Sfumato. Las cosas no son siempre claramente visibles y requieren un esfuerzo por nuestra parte. Esta idea de borrosidad se puede ver plasmada en La Gioconda donde aparece como una técnica innovadora en pintura.

3) Arte / Scienza. La naturaleza del conocimiento es multidimensional y deberíamos asegurar un desarrollo equilibrado. Hoy sabemos que nuestro cerebro está dividido en partes a través de las cuales podemos desarrollar diferentes capacidades. Por ejemplo, las corrientes basadas en el pensamiento lateral pretenden potenciar el intuitivo como complemento del pensamiento racional.

4) Curiosità. La curiosidad, la sorpresa, e incluso la duda, son esenciales para los procesos creativo y de aprendizaje.

5) Sensazione. La proximidad al problema es clave para aprehender toda su esencia. Hablamos de la necesidad de desarrollar y potenciar el conocimiento tácito, y para ello la experiencia de primera mano es esencial. Las empresas deberían institucionalizar procesos de experimentación y el error debería de ser aceptado con normalidad, pues nos permite aprender con mayor rapidez.

6) Corporalità. Nuestras percepciones y sensaciones están determinadas por la naturaleza de nuestro cuerpo. Al mismo tiempo, hay que desarrollar el potencial a nuestra disposición; mens sana in corpore sano. No olvidemos que el estrés es el peor enemigo de la creatividad.

7) Dimostrazione. Poder demostrar algo es esencial. Cuando explicamos de forma rigurosa lo que hemos ideado estamos frente a un resultado sólido.

¿Han estado ustedes implicados en algún proyecto de innovación? ¿Cómo habrían influido estos principios en su desarrollo? En primer lugar, hay que señalar que estos principios serán más relevantes en proyectos de gran envergadura, donde la naturaleza de la innovación es radical o disruptiva. En segundo lugar, algunos de estos principios no son de fácil aplicación. Deberíamos formar a nuestros equipos para aprender a manejarlos con soltura. Deberíamos ser conscientes de que los incentivos y las dinámicas organizacionales coartan la capacidad de expresión y la creatividad.

Es muy difícil promocionar el esfuerzo innovador si las condiciones organizacionales no acompañan. Decían los griegos que no hay nada nuevo bajo el sol. Seguramente, la especialización técnica actual que produce continuamente pequeños y grandes avances los desmiente. Pero al recordar a Da Vinci y a otros grandes maestros echamos de menos el recurso a la dimensión humanista. Así pues, en ocasiones vale la pena recurrir a los clásicos, porque en realidad puede que bajo nuestro sol haya mucha menos luz de la que hubo en un pasado.

Juan Ramis-Pujol. Director del Departamento de Operaciones e Innovación de Esade (URL)