5d Inversión

La factura de la crisis se pagará con impuestos

Afrontar la escalada del déficit público implicará una mayor presión fiscal que irá más allá de las rentas sobre el capital y plusvalías, según auguran los expertos.

Llega el momento de afrontar la factura de la crisis. La desaceleración económica y las medidas que está adoptando el Gobierno para detenerla han agravado el deterioro de las arcas públicas a niveles preocupantes. Los ingresos del Estado ya sólo cubren la mitad de sus gastos. El déficit en los primeros siete meses del año alcanzó los 49.687 millones de euros, un 4,69% del PIB, y se prevé que llegue al 10% para final de año. La situación empieza a ser insostenible y el Gobierno ya ha apuntado su intención de aumentar la presión fiscal sobre las rentas de capital y plusvalías. Una medida insuficiente ante el tamaño del problema que se verá acompañada de más cargas, según auguran los entendidos.

El impacto devastador de la recesión sobre la recaudación de los principales impuestos, unido al aumento del gasto para hacer frente a los subsidios de desempleo y a las medidas anticrisis, ha arrasado el superávit de 2007.

La subida de impuestos para cuadrar las cifras parece inevitable. Hasta ahora el Gobierno ha indicado su intención de mantener intacta la tributación sobre las rentas del trabajo, aumentar la presión sobre el ahorro y eliminar la devolución extraordinaria y universal de los 400 euros, al tiempo que se ha apuntado a un alza moderada de los impuestos indirectos. Eso sí, con mensajes ambiguos y en los que tampoco se ha insistido en que serán subidas "moderadas, limitadas y, en algún caso, temporales". De momento no hay detalles y habrá que esperar hasta la presentación de los presupuestos de 2010 este mes para conocer mejor los cambios que se barajan.

Se prevén subidas de impuestos indirectos y especiales, pero no se descartan en los rendimientos del trabajo

Todo indica que los ahorradores serán los primeros afectados, pero los expertos sostienen que no serán los únicos puesto que la medida tendrá una reducida potencia recaudatoria. Las rentas sobre el ahorro (fondos, depósitos, plusvalías por la venta de inmuebles, dividendos...) tributan al 18% y según cálculos del sindicato de técnicos de Hacienda (GESTHA) con datos de 2007 -el último año en el que se tienen datos completos- una subida de dos puntos podría generar cerca de 920 millones de euros al año. En otras palabras, cada punto porcentual aportaría unos 460 millones de euros. Eso siempre y cuando los rendimientos de 2009 se asemejen a los de 2007, algo difícil en un entorno de tipos al 1% y dadas las fuertes caídas que aún acumula la Bolsa desde los máximos de noviembre de 2008. Por lo tanto, un incremento de la recaudación inferior a los 1.000 millones, de cumplirse, sólo cubriría el 0,1% del déficit esperado para final de año.

La Organización Profesional de Inspectores de Hacienda (IHE) considera que la recaudación debería aumentar en 15.000 millones de euros para realmente hacer frente a la crisis y afrontar las últimas previsiones macroeconómicas. De momento se desconoce la cuantía de la subida, algo clave, pero los expertos no esperan aumentos demasiado elevados. En la UE, las plusvalías tributan entre el 20% y el 22% de media, por lo que la mayoría apuesta por una subida cercana a los dos puntos para evitar generar efectos indeseados. "La subida puede provocar que los inversores retrasen las ventas o que vendan antes de que se concrete la medida", dice Lidia Bazán, abogada de CMS Albiñana y Suárez de Lezo. "El capital se deslocaliza fácilmente. Puede haberlo de los no residentes aunque no creo que veamos una huida importante pues hay muchas exenciones. Depende del activo", comenta Juan Carlos López Hermoso, presidente de la asociación española de asesores fiscales (AEDAF).

El IRPF aporta el 50%

En la gran tarta de la recaudación de impuestos, el IRPF (Impuesto de la Renta de las Personas Físicas), partida que incluye fundamentalmente las rentas del trabajo y los rendimientos del ahorro, supuso el 48,6% de los ingresos del Estado los primeros siete meses del año. El IVA (Impuesto de Valor Añadido) ocupó el segundo lugar en importancia puesto que acaparó el 27,4% del total recaudado, mientras que los impuestos especiales coparon el 13,3% de la tarta, el tercer lugar.

Dentro del IRPF, los rendimientos del trabajo son la partida más importante ya que suponen casi el 75% del total de la recaudación. Les siguen las rentas del ahorro, puesto que representan el 13%, y el tercer lugar lo ocupan las actividades económicas con el 8%, según los últimos datos completos de 2007.

Teniendo en cuenta el escaso peso relativo que suponen las rentas del ahorro pocos expertos dudan que el Gobierno deberá atacar otros frentes. Reducir gastos, aumentar impuestos y acelerar la lucha contra el fraude son las opciones con las que cuenta. Y dada la situación cada vez más preocupante en la que se encuentran las cuentas del Estado, aumentan las voces que abogan por atacar las tres vías al mismo tiempo.

Una subida de impuestos realmente recaudatoria tiene que afectar a la clase media. La subida de los tipos sobre el ahorro será el primer golpe. ¿De dónde llegarán los siguientes?

"Nosotros pensamos que hay que incentivar la demanda y el consumo interno. Con una subida de impuestos no parece que se vaya a conseguir. Abogamos por dejar los impuestos directos quietos y subir los indirectos. Si la gente no tiene dinero en el bolsillo no va a consumir. Tenemos recorrido en el IVA. El límite de la directiva es el 15%", explica López Hermoso, de AEDAF.

En una situación de demanda débil, una subida del IVA resultaría arriesgada si las empresas son incapaces de trasladar ese incremento a los precios. "En la última subida del IVA se aumentó el fraude y no se pudo recaudar más", recuerda Francisco de la Torre, portavoz de IHE. "Si se subiera el IVA veríamos otro desplome recaudatorio", coincide José María Mollinedo, secretario general de GESTHA. En cualquier caso, los expertos coinciden en que España sí tiene margen de subida, puesto que de media este impuesto está en el 22,2% en la UE.

El problema es que el IVA al final afecta a la cesta de la compra, y si el consumo se retrae, el efecto de la subida de impuestos sería también imperceptible. De hecho, el deterioro económico ha afectado principalmente a la recaudación por IVA puesto que esta partida se ha visto mermada en un 27,5% respecto a los primeros siete meses de 2008.

El impuesto de sociedades, afectado por la menor actividad, ha sido el segundo más perjudicado, al caer el 25,2%, mientras que el IRPF es de los que mejor capea la crisis con una caída del 12,9%. Por otra parte, los impuestos especiales, aquellos que gravan el alcohol, el tabaco y los hidrocarburos, aguantan mucho mejor puesto que sólo retroceden el 3% a pesar de la subida de impuestos sobre el alcohol y el tabaco aprobada antes del verano.

¿Qué opciones quedan?

Cada vez son más lo que piensan que los impuestos especiales volverán a verse afectados puesto que tienen una demanda mucho más estable. Y algunos no descartan, pese a las promesas del Gobierno, que tarde o temprano se meta mano a las rentas del trabajo por su importancia en la recaudación.

Las otras grandes bazas que quedan son los recortes de costes y la lucha contra el fraude. La supresión de los 400 euros ya se ha anunciado y es una medida que aportará más de 4.000 millones de euros. La eliminación de los incentivos fiscales por la compra de la vivienda para sueldos superiores a los 24.000 euros es otra medida encaminada a recortar gastos y está por ver si implementan otras que reduzcan los gastos de personal.

La salvación para muchos está en la lucha contra el fraude. "La economía sumergida puede ser una fuente importante de ingresos. Actualmente supone entre el 22% y el 23% del PIB. Entre los 15 primeros países de la UE esta cifra está entre el 10% y el 12%. Si se rebaja en 10 puntos porcentuales para equipararnos con al UE se conseguiría una recaudación de 38.000 millones de euros", asegura Mollinedo. El problema es que estos esfuerzos llevarán más tiempo en mostrar su efectividad. Toca apretarse el cinturón.

Las cifras

4,69 es el porcentaje del PIB que representa el déficit fiscal. Hasta julio se situó en los 49.687 millones.

13% es el porcentaje de las rentas del ahorro en el IRPF de 2007.

22% es la estimación del porcentaje del PIB que representa la economía sumergida.