Análisis

El FMI prevé que la crisis provoque unas pérdidas de 4,1 billones de dólares al sector bancario

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha elevado hasta 4,1 billones de dólares (algo más de 3 billones de euros) la factura de la crisis financiera hasta 2010 en relación con el deterioro de los activos originados en las economías desarrolladas, y advirtió de que alrededor de dos tercios de estas depreciaciones serán soportadas por los bancos.

El consejero financiero y director de mercados monetarios y de capital del FMI, el español José Viñals, indicó en la presentación del informe de estabilidad financiera global del Fondo que la institución internacional "ha elevado su estimación de depreciaciones relacionadas con activos originados en EE UU hasta 2,7 billones de dólares (algo más de 2 billones de euros), frente a los 2,2 billones de dólares (1,7 billones de euros) pronosticados en el informe de enero".

En concreto, Viñals reconoció que, de estas cantidades, hasta la fecha los bancos sólo habían reconocido entre 2007 y 2008 alrededor de una tercera parte, y advirtió de que "dos tercios de estas depreciaciones son potenciales en 2009 y 2010".

No obstante, el directivo del FMI apuntó que las estimaciones de amortizaciones estaban condicionadas por la evolución de la economía, por lo que señaló que "si la economía se recupera o se comporta mejor de lo pronosticado las amortizaciones serán menores".

Asimismo, el responsable de la división de mercados monetarios y de capitales, Peter Dattels, afirmó que las entidades de EE UU aventajan a las europeas a la hora de reconocer estas depreciaciones, ya que la crisis empezó primero en EE UU y luego se contagió al Viejo Continente.

Por otro lado, Viñals consideró una "buena noticia" los resultados publicados hasta la fecha por los bancos estadounidenses, que han superado las expectativas del mercado con sus cuentas del primer trimestre, aunque el directivo del FMI sugirió la necesidad de esperar a los resultados de las pruebas de 'stress' a las que el Gobierno de EE UU ha sometido a las 19 mayores entidades del país y cuyos resultados se conocerán el próximo 4 de mayo para realizar nuevas valoraciones.

Por otra parte, el informe de la institución internacional subraya la necesidad de "reevaluar" la viabilidad a largo plazo de las entidades para conocer sus necesidades de capital bajo una estimación realista de sus pérdidas.

De este modo, el FMI considera que bajo diferentes supuestos de apalancamiento los bancos de EE UU podrían necesitar capital adicional por importe de entre 275.000 a 500.000 millones de dólares, las entidades de la zona euro necesitarían entre 375.000 y 725.000 millones de dólares, mientras que en Reino Unido serían necesarios entre 125.000 y 250.000 millones de dólares.

Por lo tanto, la institución dirigida por Dominique Strauss-Kahn señala la necesidad, para lograr la estabilización financiera, de que se produzca una participación masiva de los supervisores a la hora de determinar la viabilidad de los bancos y las medidas correctivas necesarias, así como una completa y transparente divulgación del daño sufrido por los balances de los bancos, además de una clarificación por parte de los supervisores respecto al tipo de capital requerido.

El informe del FMI advierte de que la actual imposibilidad de cfaptar financiación privada señala la necesidad de que los gobiernos deben tomar medidas "más ambiciosas" y no dudar en inyectar fondos a cambio de acciones ordinarias "aun si eso significa tomar el control mayoritario o incluso total de las instituciones".

"El traspaso provisional de la propiedad al Gobierno puede resultar necesario, aunque únicamente con la intención de reestructurar la institución y devolverla a manos privadas lo antes posible", señala la entidad.

En este sentido, el FMI reconoce que la mayor parte de las inyecciones de liquidez aportadas por los gobiernos a la banca se ha producido en forma de acciones preferentes, lo que en su opinión puede dificultar a las entidades la captación de otras formas de capital privado debido al elevado coste para las entidades de estas acciones, por lo que "quizá convenga estudiar la conveniencia de convertir estas acciones preferentes en acciones ordinarias para aliviar esa carga".

Asimismo, el vicedirector de mercados monetarios del FMI, Jan Brockmeijer, subrayó en rueda de prensa que el Fondo "no recomienda la nacionalización", aunque reconoció que "en ocasiones puede ser la solución más efectiva", pero afirmó que debe estudiarse "caso por caso" y contar con una clara "estrategia de salida".