Directivos

Escasean los perfiles innovadores en la empresa

España se encuentra en los puestos más bajos en creatividad.

Innovar es una estrategia como cualquier otra dentro de una empresa. Los objetivos de innovación han de estar claramente definidos. 'En el mundo de la empresa en el que vivimos, si no hay un objetivo marcado, las cosas no suceden', explica Mariana Ferrari, creadora de la consultora Proceso-i, que pretende realizar procesos de innovación integral para las empresas, con el fin de posicionar a España entre los países más creativos. Hace dos años, según recuerda Ferrari, un estudio de la Unión Europea situaba a España en el puesto número 28 del ranking mundial de innovación.

Pero, ¿quién posee un perfil innovador? Ferrari lo tiene claro: 'Es aquel que aporta ideas que solucionan problemas y busca apoyo para llevar adelante sus ideas, pero si a esto se le suma una capacidad planificadora, esta persona se encargará de desarrollarlas'. Por tanto, es lógico, añade esta experta, que el perfil innovador sea el que mayor influencia tenga en la capacidad de creación de una empresa. 'Aunque en una compañía no haya un reconocimiento de ideas ni un objetivo marcado de innovación, aunque no esté clara la obligación de innovar, este perfil es el que va a mantener un comportamiento innovador dentro de toda la organización, porque es el que surge naturalmente', añade Ferrari. Es más, si las prácticas de innovación en la empresa no son las adecuadas, terminará marchándose y la compañía no podrá retener este perfil, escaso en el mercado.

Según explica el profesor de la Universidad de Houston, Nagarajam Ramamoorthy, encargado de realizar un estudio sobre el comportamiento innovador en las personas y su aplicación al mundo de las empresas, 'de nada sirve tener ideas, si éstas no se pueden implantar y se convierten en valor añadido para las organizaciones'. En cuanto a los factores que determinan el comportamiento innovador en la empresa, indica que el 'contrato psicológico' del individuo con la organización influye de forma directa en una actitud creativa. Por contrato psicológico, Ramamoorthy entiende el compromiso que existe con la organización, percepción de justicia e independencia en la toma de decisiones de los colaboradores.

El comportamiento innovador es aquel que permite al individuo centrarse en las oportunidades, ser positivo, transmitir ilusión, motivar, pensar de manera creativa y práctica a la vez. El que busca soluciones y mejoras constantes, el que posee una mentalidad abierta que le otorga una mejor capacidad de análisis y el que se adapta a las circunstancias haciendo que las mismas trabajen en su favor.

Las personas que poseen talento innovador son generalmente 'inteligentes, analíticas y a la vez muy creativas e intuitivas'. Esta descripción básica indica que los innovadores utilizan tanto el hemisferio izquierdo del cerebro (encargado del pensamiento lógico, lineal y analítico) como el derecho (encargado de la creatividad, el pensamiento abstracto y las emociones).

Es importante destacar, afirman los expertos que han participado en el citado análisis, las diferencias que existen entre los innovadores y los creativos, ya que estos últimos utilizan principalmente el hemisferio derecho del cerebro, produciendo ideas que no necesariamente solucionan problemas existentes. Como conclusión, agrega el informe, una persona innovadora es una mezcla de artista e ingeniero.

El difícil paso de la idea al proyecto

Las empresas se están dando cuenta de la importancia de la innovación para competir. Lo cree el 85% de los participantes en el estudio sobre los favores que determinan la capacidad de innovación de las empresas, en el que han participado más de un centenar de profesionales. El 64% de los encuestados percibe que existe un clima favorable para aportar nuevas ideas. Sin embargo, la transformación de esas iniciativas en proyectos de negocio es baja, dado que no existen esquemas formales de captación de ideas ni tampoco de reconocimiento y recompensa de éstas.

El 59% opina que las estructuras y los procesos internos en las empresas no promueven la innovación. Si bien se percibe una buena relación con clientes y proveedores, un 35% desconoce cuáles son las necesidades de los primeros y un 47% no trabaja con clientes en la exploración y desarrollo de productos, procesos o servicios nuevos.

El 58% de los participantes no ha recibido directrices claras en cuanto a las áreas en las que se ha de innovar. Sin embargo, un 62% opina que la alta dirección está comprometida con el apoyo a la innovación.

Existe una correlación estrecha entre el nivel de estudios y el perfil innovador. Cuanto mayor es el nivel de estudios, más porcentaje de innovadores se encuentran en la empresa. En el nivel de doctorados, el porcentaje es del 83%. También se encuentran entre los más jóvenes, en edades comprendidas entre los 18 y los 25 años (80%). El porcentaje cae después de los 46 años (42%).