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Columna
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La crisis es aún mayor

Hace unos días, pasada ya la gran fiesta de las elecciones, el vicepresidente Pedro Solbes reconocía implícitamente la relevancia de la crisis económica al anunciar que el crecimiento económico en 2008 será significativamente inferior al defendido por él en las últimas semanas. En esa dirección, todos los datos que se van conociendo apuntan a que la dimensión de la crisis es aún mayor.

En efecto, con periodicidad fija se van conociendo los datos relativos a las variables habitualmente más seguidas: inflación, desempleo, cesta de la compra, morosidad, confianza económica… Para todas ellas, cada nuevo dato es peor que el anterior. Sin embargo, si se amplía el espectro de variables contempladas a fin de alcanzar una perspectiva más global de la situación, se confirma la auténtica gravedad de la situación.

En el sentido expuesto, el Ministerio de Economía y Hacienda dispone de un auténtico observatorio de coyuntura económica integrado por el conjunto de informes que explotan la información fiscal y económica contenidos en las declaraciones tributarias presentadas por los contribuyentes. Pues bien, el panorama de la economía española que proporcionan los outputs del citado observatorio es más que sombrío. Veámoslo.

La gravedad de la crisis es corroborada por el volumen de impuestos pagados. Según el informe mensual de recaudación de la Agencia Tributaria el crecimiento de la recaudación tributaria global ha descendido a la mitad -en enero ha crecido al 6,7% cuando durante los dos años anteriores venía creciendo al 12%-.

Los conceptos recaudatorios más relevantes confirman esta tendencia. El aumento de las retenciones por trabajo personal que en enero de 2007 fue un 12,6% respecto al mismo mes de 2006, en enero de 2008 se ha reducido a un 7%. Peor es el escenario en el IVA, puesto que a su mal comportamiento de 2007 -la recaudación se limitó a crecer un 2,2% cuando los cuatro años anteriores lo hizo en torno al 10%- le ha seguido un auténtico batacazo en enero de 2008, periodo en el que la recaudación disminuyó un 17% respecto a enero de 2007.

La gravedad de la crisis es perceptible por el ritmo de las adquisiciones de vehículos. En efecto, según los datos de la Agencia Tributaria, durante 2007 se matricularon un 3,1% menos de los coches que lo hicieron el año precedente, quebrándose de ese modo la tendencia lógica, natural y habitual al aumento anual de la variable aludida.

La gravedad de la crisis es divisada a través de nuestra relación comercial internacional, según revela el informe estadístico anual sobre el comercio exterior elaborado por el Departamento de Aduanas a partir de los DUA presentados para el despacho aduanero y de las declaraciones estadísticas Intrastat. Durante 2007, las importaciones crecieron en mayor medida que las exportaciones -8% frente a 6,8%-, empeorando así nuestro déficit comercial que aumentó un 10,3% en dicho periodo. Con estos datos, se ha agudizado la insuficiencia de la cobertura exportaciones/importaciones que ha descendido hasta el 64,7%, cuando en 2004 era el 70,5%. Especialmente preocupante resulta observar lo acaecido en diciembre de 2007, mes que vio cómo las importaciones crecían un 15%, en tanto que las exportaciones disminuían un 2,4%.

La gravedad de la crisis es advertida en la actividad empresarial de aquellas sociedades que, por facturar anualmente más de seis millones de euros, han de presentar mensualmente diversas declaraciones tributarias. Según el último informe de ventas, empleo y salarios, la facturación global de dichas empresas en enero de 2008 ha disminuido su crecimiento en un 40% respecto al mismo mes de 2007.

Suele recluirse al sector de la construcción el alcance de la crisis, pero los datos revelan que la marea baña también otras playas. Así, la disminución citada llega al 50% en las empresas de transportes y comunicaciones, al 80% en las empresas industriales o al 90% en las entidades que prestan servicios a otras empresas. En sentido parecido se ha comportado el ritmo de incorporación de empleados que globalmente ha descendido un 30%, destacando de modo negativo el descenso del 45% correspondiente a las empresas prestadoras de servicios a empresas y, muy especialmente, el 82% de las empresas constructoras.

La trascendencia de los datos expuestos sugiere dos reflexiones inmediatas. Una, el superávit dibujado en los Presupuestos Generales del Estado para 2008 se torna por momentos más inalcanzable. Dos, cada día que pasa resulta más imprescindible la adopción de medidas anticrisis. Ahora bien, frente a la tendencia socialdemócrata de recurrir a un trasnochado e ineficaz asistencialismo keynesianista para aplicar terapias paliativas, lo que se precisa es acudir a la causa del problema implementando terapias curativas, que incorporen dinamismo y eficiencia a nuestra economía. En definitiva, parafraseando al nunca suficientemente añorado Julio Anguita, la actual situación económica requiere reformas, reformas, reformas.

Ignacio Ruiz-Jarabo Colomer, Ex presidente de la SEPI y presidente de PAP Tecnos y de EDG-Escuela de Negocios

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