Fondos

Alternativas cuando vence el fondo garantizado

Este año caducan 18.000 millones en fondos con garantía. Los expertos aconsejan rotar el dinero hacia monetarios o fondos depósito para no perder la ventaja fiscal

El inversor más conservador parece condenado a aceptar el destino financiero que marcan los bancos y las cajas de ahorros. Las redes de oficinas son tan poderosas que son capaces de colocar masivamente este o aquel producto que esté en campaña, y en tiempo récord, según han demostrado los grandes grupos en los últimos años. El ejercicio que ahora comienza va a poner a prueba la capacidad de captación de las entidades financieras. A lo largo de 2008 se producirá el vencimiento de fondos garantizados por valor de 18.000 millones de euros, según datos de VDOS Stochastics.

A juzgar por las necesidades de captación de pasivo que tienen las entidades financieras en los momentos actuales de crisis crediticia, parece que buena parte de ese dinero va a dirigirse inexorablemente hacia depósitos.

Existen en la actualidad depósitos con remuneraciones atractivas, por encima incluso del 5%. El problema reside en que en el momento en que los inversores salgan de los fondos para entrar en depósitos pierden una ventaja fiscal que los asesores califican de clave. Si el inversor reinvierte el dinero del garantizado vencido en otro fondo, no tendrá que tributar por las plusvalías obtenidas hasta que reembolse la inversión completamente. Si, por el contrario, reinvierte el dinero en un depósito, deberá tributar, primero por el rendimiento obtenido con el garantizado y, segundo, por la remuneración del depósito y por la que obtenga por cada imposición a plazo en la que invierta.

¿Existen otras alternativas de inversión aparte de los depósitos? Los asesores financieros proponen algunas. El inversor conservador puede reinvertir en otra estructura garantizada. Aunque no es una opción por la que apuesten todas las firmas de inversión, dados los malos resultados que muchos fondos han arrojado con el paso de los años. 'La rentabilidad de los garantizados es un 80% inferior a la que han arrojado los subyacentes en que invierten', sostiene Enrique Borrajeros, socio de Abante Asesores. 'De media, con un fondo monetario se hubiera ganado más'.

José Miguel Maté, consejero delegado de Tressis, opina que la situación de los mercados, con tipos de interés a largo sobre el 4% y volatilidad elevada, puede favorecer la creación de estructuras atractivas, garantizadas o no. Los productos estructurados, como los garantizados, son aquellos que se componen de un activo de renta fija y un instrumento derivado ligado a la evolución de activos de renta fija, variable o de otra naturaleza. 'Sin embargo, una cosa son los garantizados de calidad y otra los comerciales, donde lo que prima son las comisiones que se embolsan las entidades', matiza Maté.

Para el inversor más conservador, las firmas ven con buenos ojos la inversión en fondos monetarios. 'æpermil;ste puede ser un buen año para los fondos monetarios', comenta Félix López, director general de Atlas Capital Gestión. 'Podemos ver rentabilidades en torno al 4%'. La clave, recuerdan los expertos, a la hora de invertir en monetarios, es buscar aquéllos con las comisiones más bajas, porque incide directamente sobre la rentabilidad final del producto.

Los asesores proponen como alternativa de bajo riesgo un nuevo tipo de fondo que nació con la Ley de Instituciones de Inversión Colectiva: los fondos que invierten en depósitos. Gescooperativo tiene dos fondos de estas características y Santander está pendiente de aprobación de otro similar por parte de la CNMV. Las carteras de estos fondos invierten en depósitos a plazo de baja duración (en el caso de Gescooperativo) que se van renovando a medida que vencen. Tienen la ventaja de que se benefician de las ofertas de pasivo de las entidades financieras, sin tener que renunciar a las ventajas fiscales de invertir en fondos.

Claves. Cómo se crea un garantizado

Un fondo garantizado se compone de un activo de renta fija (un bono) y un instrumento derivado.

El bono se emite a cupón cero: a un tipo de 5%, se pagan 95 y se reciben 100.

La inversión en el bono permite garantizar el capital (95) y destinar el resto (5) a comprar un derivado con exposición al mercado.

Las condiciones del fondo serán mejores cuanto más altos sean los tipos (más cupón) y menor la volatilidad (derivado más barato).

Rentabilidades en entredicho

Una de las críticas más habituales que reciben los fondos garantizados se refieren a su rentabilidad. Los más combativos con este tipo de vehículo consideran que las pobres rentabilidades que ofrecen, unidas muchas veces a una política de comisiones elevadas, no compensan tener el dinero cautivo durante un periodo entre los dos y los cinco años.

Los defensores del producto argumentan que es una cartera pensada para inversores muy conservadores a los que se les ofrece la oportunidad de tener una exposición pequeña a la Bolsa (cuando se trata de garantizados de renta variable).

En términos medios ponderados, los garantizados apenas han logrado superar a la inflación en los últimos cinco años; un periodo, por cierto, de gran esplendor para las Bolsas.

En 2007, por ejemplo, los garantizados de renta variable rentaron de media un 2,35%, y un 2,68% los de renta fija. La inflación en ese periodo se situó en el 4,2%.

Los fondos garantizados de renta fija no han logrado superar, de media, la subida de los precios en los últimos cinco años, aunque sí lo lograron, ligeramente, en el año 2002, un 4,26% de rentabilidad media frente a una inflación del 4%.

Los garantizados de renta variable batieron el alza de los precios en 2003 (+3,32%), 2004 (+3,97%), 2005 (+3,7%) y 2006 (+4,56%), aunque la diferencia con respecto a la evolución de la Bolsa es notable. El Ibex en esos cuatro años registró una subida del 134,33%.

Las diferencias entre fondos son significativas. El mejor garantizado de renta variable de 2007 ganó 33,58% (se trata de un fondo emergente), frente al 6,27% que perdió el peor.