La Bolsa española, en máximos

La historia anticipa más años de subidas

Credit Suisse y Citigroup señalan que, pese a la madurez del ciclo y la crisis del crédito, hay margen para subidas

La Bolsa podrá desmarcarse del negativo efecto de la crisis de crédito. Incluso tendrá carrete alcista para dos o tres años más, según estudios elaborados por Credit Suisse y Citigroup a partir del análisis de ciclos bursátiles y económicos anteriores. El banco estadounidense explica que los mercados de renta variable están actualmente en un momento de madurez, sin haber agotado aún el filón de ganancias iniciado en marzo de 2003. 'La reciente volatilidad marca el final del ciclo alcista del crédito, pero no de la renta variable. La positiva correlación entre estos dos tipos de activos habitualmente se rompe en este punto del ciclo', señala Citigroup.

Credit Suisse apunta que 'si se repite el patrón histórico, los mercados de acciones podrían continuar su tendencia alcista durante al menos otros tres o cuatro años, pero con una volatilidad mayor que hasta ahora'. En su opinión, la bolsa afronta ahora el inicio de la segunda fase alcista, en un ciclo que comenzó en 1997 con una fase de burbuja que duró hasta 2001 y a la que siguió una fase bajista durante los dos años siguientes. Los casi cinco últimos años de ganancias en Bolsa han sido la primera fase alcista del ciclo, que ahora iniciaría un nuevo periodo, también al alza pero más volátil.

El citado patrón se repite invariablemente desde comienzos del siglo pasado, según recuerda Credit Suisse, que puntualiza que prever los movimientos del mercado 'es posible hasta cierto punto'. Además, al margen del destino alcista o bajista que le corresponda a la Bolsa en cada momento, existen tácticas de gestión para limitar el riesgo de pérdidas. Se trata de lo que Credit Suisse denomina colocación táctica de activos (TAA), unos criterios básicos que, históricamente, han ayudado a suavizar las pérdidas. El primero de ellos sería la estacionalidad, de modo que el dicho sell in May and go away (vende en mayo y lárgate) seguiría siendo válido. Credit Suisse recuerda que las ganancias bursátiles han sido mayores de noviembre a abril que entre mayo y octubre, y el riesgo de un descalabro también ha sido menor. Así, el rendimiento anual medio del índice estadounidense Standard & Poor's 500 fue entre 1960 y 2007 un 12% superior de noviembre a abril que entre los meses de mayo y octubre, según explica el banco suizo. Otra de las fórmulas de éxito sería invertir siguiendo el impulso, la corriente. 'Comprar acciones si el mes anterior ha sido positivo o venderlas para obtener su valor en metálico tras un mal mes es otra sencilla estrategia para mantener las ganancias', añade Credit Suisse.

Seguir el calendario o la corriente del mercado son recetas para frenar las caídas

Otra regla de oro sería no luchar contra la Reserva Federal: cuando sube tipos, los mercados reaccionan discretamente y cuando la Fed relaja su política monetaria, la Bolsa se comporta estable.

La inversión en valores baratos con perspectiva a largo plazo también suele generar buenos resultados. Por último, hay que seguir con atención la curva de rendimientos. Así, los periodos en que los tipos del mercado monetario son superiores a los rendimientos de los bonos suelen augurar una ralentización y una época de debilidad en las acciones.

De este modo, y aplicando las citadas normas, la pérdida acumulada máxima en el periodo entre 1960 y 2007, del 44%, se reduciría a un 16,5% si se hubiera seguido el criterio de la estacionalidad y a un 21% si se hubiera optado por seguir la corriente del mercado.

En cualquier caso, estas tácticas dejan en cierto modo al inversor expuesto a los caprichos y exageraciones del mercado.

El eterno retorno de las burbujas

Los ciclos bursátiles se suceden y con ellos también las burbujas especulativas. El sector inmobiliario ha sido el último y más reciente foco de los excesos de los inversores, pero ya a finales de los años 80 las acciones y los inmuebles japoneses alcanzaron valoraciones astronómicas. Después la atención se trasladó a las Bolsas de países emergentes, que pincharon en 1997. Y en el año 2000 vino la burbuja tecnológica.

Purgado ya el sector inmobiliario, Credit Suisse detecta nuevos puntos de partida para la creación de nuevas burbujas. 'Los temas que más atención acaparan y que encarnan cambios radicales en la escena geopolítica y económica, como la escasez de energía, el calentamiento global y el despegue de China e India como potencias económicas, son los que más posibilidades tienen de formar burbujas en el futuro. Las altas valoraciones de las acciones chinas e indias indican que quizá el fenómeno haya empezado'.