COLUMNA

Curiosidades regionales

La presentación del proyecto de Ley de Presupuestos Generales ha atizado el debate sobre la distribución regional de la inversión del Estado. El autor analiza, con cifras de estudios recientes de Funcas y la Fundación BBVA, el momento actual de la cuestión e invita al lector a sacar sus propias conclusiones.

En las semanas que han rodeado la presentación del proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado (PGE) se ha comentado acremente un rasgo del mismo; a saber, las diferencias regionales observadas en la distribución por comunidades de la inversión del Gobierno central. Como es sabido, son Cataluña y Andalucía las grandes beneficiarias en el reparto del mismo, mientras Madrid recibe sólo 9,4 millones de euros más que en el ejercicio anterior. Era previsible que esos datos atizaran si cabe más las habituales disputas entre el Gobierno y el principal partido de la oposición, que lleva ganando las elecciones regionales y municipales de Madrid casi desde tiempo inmemorial. Ante este borroso panorama de acusaciones y manejo interesado de las cifras, parece oportuno clarificar con estadísticas fiables el estado exacto de la cuestión. A ello se dedican las líneas siguientes, empezando por las comparaciones entre Cataluña y Madrid.

La Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) viene recogiendo a través de su Balance Económico Regional (autonomías y provincias), cuya última publicación por mí conocida presenta series desde al año 2000 a 2005 -hay una anterior para 1995- 2002-. Por otro lado, la Fundación BBVA acaba de dar a luz un magnífico estudio titulado El stock de capital en España y su distribución territorial (1964-2005). Ambas fuentes ofrecen una visión muy rica y alejada de la interesada manipulación que en el campo político se ofrece de esta delicada cuestión.

Empecemos por los datos de Funcas. En el periodo 1995-2005 la formación bruta de capital fijo (FBCF) en Cataluña ascendió a 324.856 millones de euros por los 313.108 millones de Madrid. De ella, la de carácter público fue en la primera de esas dos comunidades de 31.118 millones de euros y en la segunda de 24.412 millones. Dos útiles precisiones: primero, se trata de la FBCF del total de las Administraciones públicas y no sólo del Gobierno central y, segundo, en ninguno de los 11 años recogidos Madrid recibió más fondos que Cataluña. Eso no ocurre en las series de inversión directa del Gobierno central publicadas en la prensa para el periodo 1997-2007 y en las cuales se observa que Madrid recibió más fondos entre 1997 y 2004 y Cataluña en los tres años restantes. Sin duda esa comparación permitió al vicepresidente económico apelar a la 'solidaridad' madrileña -¡que, por cierto, es la más solidaria fiscalmente en términos per cápita!- aun cuando hubiera sido interesante que ofreciera datos -de los que no carezco- para el periodo, por ejemplo, 1988-1994, cuando Cataluña recibió cuantiosas inversiones para preparar los Juegos Olímpicos de 1992.

Cataluña ha crecido en su acumulación de capital a un ritmo parejo a la media nacional, que Madrid supera

El estudio de la Fundación BBVA ofrece una perspectiva complementaria interesante dado que el stock de capital no es sino la acumulación de inversiones. Pues bien, en 2004 el capital per cápita en Cataluña era algo menor que en Madrid, 93,1 frente a 97,8, y lo mismo ocurría en términos de persona ocupada. Sin embargo, la relación entre el capital neto y PIB y las infraestructuras públicas en Cataluña superaban ligeramente a las madrileñas. No obstante, en términos de tasas de crecimiento entre 1964 y 2004 Madrid muestra un mayor dinamismo que Cataluña. En opinión de los autores del trabajo, Cataluña ha crecido en su acumulación de capital a un ritmo parejo a la media nacional -que Madrid supera- mostrando una gran capacidad de atracción de capital privado. También Madrid es muy capaz de atraer inversión privada, configurándose como un poderoso núcleo de aglomeración de capital y actividad, debido a los elevados niveles de productividad y reducidos porcentajes de población dependiente.

Andalucía es un tercero en discordia que gracias al enfrentamiento Cataluña-Madrid, y alegando una 'deuda histórica' que casi parece remontarse -como el origen del pueblo vasco, según Ibarretxe- a 7.000 años, ha conseguido que, según las cifras de Funcas, la inversión pública total recibida sea superior a la destinada tanto a Cataluña como a Madrid entre 1995 y 2005 -recuérdese que tampoco en este caso contamos los fondos recibidos para la Expo- y si bien la proveniente del Gobierno central es menor, los fondos recibidos han sido frecuentemente superiores a los correspondientes a su PIB o su población aun cuando la inversión privada se haya interesado menos por Andalucía.

Si recurrimos a la información facilitada por el estudio del BBVA respecto al stock de capital observaremos que éste era en 2004 bastante inferior al catalán y al madrileño en cifras absolutas, así como en términos per cápita, o por persona ocupada, pero superaba a las otras dos autonomías en cuanto al importe de las infraestructuras financiadas con fondos públicos. Con una limitada atracción para la inversión privada, dicen los autores del trabajo, la consiguiente dimensión económica de la región explica en parte por qué sus niveles de renta por habitante y productividad son inferiores a la media nacional. Estos son los datos y comentarios recogidos, el lector sacará sus conclusiones.

Raimundo Ortega. Economista