Mercados

El Ibex pierde otro 1% arrastrado por bancos y constructoras

El nerviosismo se agudiza en el mercado a la espera de la decisión de la Reserva Federal el próximo día 18. Los pésimos datos de empleo de agosto en EE UU han marcado un antes y un después. La percepción de riesgo ha aumentado y el mercado de futuros ya baraja una posibilidad del 80% a un recorte de 50 puntos básicos en EE UU. En este ambiente de incertidumbre las Bolsas siguieron a la baja. El Ibex perdió el 1,06% y se situó en los 13.726,3 puntos.

El Ibex pierde otro 1% arrastrado por bancos y constructoras
El Ibex pierde otro 1% arrastrado por bancos y constructoras

La atención del mercado ha vuelto a la Reserva Federal tras los malos datos de empleo conocidos el pasado viernes. La primera destrucción de empleo en cuatro años -4.000 puestos en agosto- fue un duro golpe para las Bolsas, castigo que se prolongó ayer ante el miedo a que los problemas del mercado de crédito y del inmobiliario se contagien al resto de la economía.

'Hasta ahora pensábamos que estábamos ante una crisis de confianza. El comportamiento del empleo muestra una debilidad mayor de lo esperado que pone en duda la solidez del crecimiento económico. El empleo implica expectativas de futuro tanto a nivel empresarial como de consumo', comenta José Luis Martínez, estratega de Citi para resumir el sentimiento actual del mercado. Lo que nadie duda es que la incertidumbre ha aumentado con respecto a la semana anterior. 'Hay que estar atentos para ver si se contagian el resto de indicadores. Hasta ahora a excepción de la construcción y el sector inmobiliario los indicadores estaban aguantando. Si los riesgos aumentan el ciclo bajista de tipos de interés se va a extender', comenta Nuria García Manteca, de Ahorro Corporación.

Las primeras claves llegarán el próximo 18 de septiembre. La Fed lo tiene difícil. Por un lado debe aplicar la política monetaria más adecuada para acabar con la inflación. Por otro debe evitar la ralentización económica y todo ello sin provocar pánico en los mercados.

Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal de San Francisco, reconoció ayer los riesgos derivados de la inestabilidad en el mercado de crédito y en el inmobiliario. Sin embargo no se mostró totalmente partidaria de bajar los tipos para mitigar las pérdidas de los inversores más arriesgados, comentarios que realizó consciente de que las expectativas del mercado han variado en los últimos días.

La gran duda para muchos ya no está en ver si la Reserva Federal bajará o no los tipos, sino en la cuantía. Los futuros a septiembre daban un tipo al 4,91% ayer, lo que implica que se da por seguro un recorte de 25 puntos básicos y una probabilidad cercana al 80% a un recorte de 50 puntos básicos. Los futuros a diciembre hablan de niveles del 4,45%, lo que deja entrever que algunos en el mercado ven posible recortes de más de 50 puntos antes de final de año. 'Nosotros prevemos un recorte de 0,5% puntos básicos la semana que viene y otro de 0,25% antes de fin de año', añadió Martínez.

Demasiada incertidumbre para lograr animar a los inversores europeos. De poco sirvieron las llamadas a la calma de Société Générale o de Barclays. Entidades que aseguraron que sus negocios van bien. Por el contrario, el jefe de la división de Europa del FMI, Michael Deppler, reconoció que el organismo reducirá levemente las previsiones para el PIB europeo. El Ibex cayó el 1,06% arrastrado por la construcción y la banca, dos de los sectores más sensibles al crecimiento económico. Y en el resto de la región las caídas fueron de similar magnitud.

Wall Street se debatió entre el nerviosismo por la economía y las buenas noticias del sector tecnológico: Apple anunció que ha vendido el millón de unidades de su iPhone en menos de tres meses e Intel dio un pronóstico positivo para sus cuentas del tercer trimestre. En una sesión dubitativa, el Dow Jones subió un 0,11%% y el S&P 500 y el Nasdaq cayeron el 0,13% y 0,26%.

Otra crisis en el aniversario del 11-S

Siete años después de los atentados terroristas del 11 de septiembre, Wall Street se vuelve a enfrentar a la encrucijada de otra crisis financiera. La situación no es exactamente comparable. Los ataques de entonces agravaron una crisis ya en ciernes consecuencia del estallido de la burbuja tecnológica. Sin embargo, la medicina de la Reserva Federal entonces, recortes drásticos de tipos, explica en buena parte los problemas de hoy.

En cuestión de tres meses la autoridad monetaria situó los tipos por debajo del 2%, lo que permitió a la economía recuperarse rápido, y salir de la recesión en un par de trimestres.

El problema es que el exceso de liquidez que se generó en los años posteriores -entre junio de 2003 y junio de 2004 estuvieron en el 1%- llevó a muchos inversores, ansiosos por lograr mayores rentabilidades, a asumir mayores riesgos, incluso bonos que tenían empaquetada deuda subprime. La Reserva Federal vuelve a tener la pelota en su campo para devolver la normalidad. 'Los tipos más bajos ayudarán pero la confianza tardará en regresar', dice Joaquín Casasús, de Abante Asesores.

El inversor se refugia en la deuda y el euro

La caída de la Bolsa ayer tuvo su contrapunto en la deuda y el euro. La renta fija sirvió de refugio a unos inversores ansiosos y el bono español a 10 años subió con fuerza en su segundo día al alza, lo que situó la rentabilidad en el 4,22%. En EE UU, el patrón fue similar y la rentabilidad de la deuda a 10 años cayó al 4,326%.

Entretanto, el euro también ganó terreno a medida que aumentan las expectativas de un recorte de tipos de interés en EE UU en un momento en el que aún no está claro si el BCE realmente podrá volver o no a subir los tipos de interés como desea. Así, la divisa europea repuntó hasta 1,38 dólares y se acerca así al máximo histórico de 1,385 que alcanzó a mediados de julio.