España

El futuro del Ibex celebra en máximos su 15 aniversario

Se ha convertido en el activo más líquido del mercado español

Diariamente, a través de MEFF, el mercado español de derivados, se negocian más de 5.000 millones de euros en futuros sobre el Ibex 35, prácticamente el mismo volumen que se realiza cada día, de media, en el mercado continuo. El 65% de ese negocio lo generan miembros no residentes de MEFF, es decir, inversores extranjeros.

El futuro sobre el Ibex celebra este año su 15 aniversario y lo hace a lo grande. El primer semestre se ha cerrado con un volumen de negociación de 4,3 millones de contratos equivalentes a 621.851 millones de euros, récord histórico que ha convertido a este instrumento derivado en el producto más líquido del mercado español.

'La evolución en estos 15 años ha sido abismal', reconoce Fernando Centelles, director general de MEFF. 'El mundo hoy en día no se parece al de entonces. El desarrollo tecnológico ha sido clave'.

El 14 de enero de 1992 marca el paso hacia la modernidad de la Bolsa española. Es el día en que comenzó a cotizar el primer futuro sobre el Ibex, un índice que se creó en 1989 como subyacente para este contrato. 'El Ibex 35 ha sido un éxito. Nació en el momento justo y en el lugar adecuado', explica Domingo García Coto, director del Servicio de Estudios de la Bolsa de Madrid. 'A finales de los ochenta, España acababa de acometer la reforma del mercado de valores y en los noventa comienza la modernización del mercado', continúa.

El primer contrato de futuro sobre el Ibex tenía un multiplicador de 100 pesetas, es decir, la cantidad por la que se multiplicaba entonces cada punto de Ibex para obtener el valor monetario del índice. En 1997, el multiplicador se elevó a 1.000 pesetas para adaptar el tamaño del contrato a los estándares internacionales. A día de hoy, es de 10 euros, con lo que el contrato ronda los 150.000 euros.

El camino hacia el éxito de este instrumento derivado no ha sido fácil. Los primeros años del siglo XXI, marcados por la entrada del euro y el estallido de la burbuja tecnológica, fueron ejercicios de descenso de volúmenes.

Es entonces cuando la dirección de MEFF toma la determinación de impulsar el mercado español de derivados mediante un plan que comprende tres patas: la atracción de nuevos miembros, principalmente extranjeros; la adaptación de los procesos a los estándares internacionales, para abaratar los costes de transacción, y el desarrollo tecnológico, para facilitar el acceso de los inversores, elevar la seguridad del sistema y aumentar su capacidad para procesar órdenes.

'Hace 15 años teníamos un sistema cerrado que permitía operar sólo con las pantallas de MEFF. Hemos pasado a un sistema abierto que permite conectarse a MEFF a través de las terminales de otros', explica Centelles.

La entrada de nuevos miembros, que se ha duplicado desde 2005, explica el crecimiento de volúmenes del futuro sobre el Ibex, ya que ha dado acceso a MEFF no sólo a los grandes bancos de inversión del mundo, sino también a sus clientes. Hoy en día los miembros no residentes, 51 de un total de 115, generan la mayor parte del volumen negociado con este contrato. 'Si tienes un buen producto, tienes que lograr que sea fácil de comprar y vender' , subraya Fernando Centelles.

'El contrato ha funcionado relativamente bien en estos años aunque con matices', comentan fuentes de Caja Madrid. 'La principal sombra que vemos es la liquidez y profundidad del mercado si lo comparamos con el mercado de acciones. Los volúmenes en el mercado de futuros están muy por debajo de sus comparables europeos'.

Nuevos inversores

El desarrollo tecnológico de la última década y la sofisticación de los mercados ha dado entrada a nuevas formas de inversión inimaginables hace 15 años, como el trading algorítmico, que consiste básicamente en la compra venta de futuros automática, utilizando programas informáticos.

'El uso de derivados ha cambiado las estrategias de gestión. Ahora son más complejas', afirma José Luis Martínez-Caamaño, subdirector de renta variable de Ahorro Corporación Gestión. 'Derivados como el futuro del Ibex facilitan la gestión. Nos ha permitido elevar y reducir la exposición a todo el mercado español de forma muy rápida'.

'Permite una inversión apalancada con lo cual siempre tiene atractivo para todo tipo de inversor', comentan en Caja Madrid.

Una historia de crecimiento

¦bull; 1988: Nace en Madrid la sociedad OM Ibérica con el objetivo de crear un mercado de futuros en España. Dos años después se crea en Barcelona MEFF. Ambas sociedades se fusionan en 1991.

¦bull; 1992: El 14 de enero comienza a cotizar el primer contrato de futuro sobre el Ibex 35, con un multiplicador de 100 pesetas.

¦bull; 1994: Los futuros sobre el Ibex 35 multiplican por 10 su volumen. Negocian en el ejercicio 1,6 millones de contratos, frente de 172.103 contratos en 1992.

¦bull; 1997: El multiplicador del futuro se eleva a 1.000 pesetas para adaptarlo a los estándares internacionales. Para 1998 se negocian 5,2 millones de contratos, triplicando el volumen registrado dos años antes.

¦bull; 2001: Nacen los futuros Mini Ibex que, con un multiplicador de un euro, permiten el acceso del pequeño inversor.

¦bull; 2007: El volumen de negocio del futuro sobre el Ibex cierra el primer semestre en niveles récord, 621.851 millones de euros.