TRIBUNA

Inmigración y creación de empresas

El impacto de la inmigración en la economía española se suele analizar casi exclusivamente por el incremento de la mano de obra y el aumento del consumo privado. Las autoras examinan una tercera consecuencia que está en franco crecimiento: la creación de empresas por la población inmigrante

Los inmigrantes juegan un papel relevante en el crecimiento que ha experimentado la economía española en los últimos años. Sin embargo, resulta sorprendente comprobar que la mayoría de los estudios que analizan el impacto de la inmigración mencionan casi exclusivamente el incremento de la mano de obra y el repunte del consumo privado como las dos consecuencias principales derivadas de este trasvase poblacional. Sin negar la importancia de estos dos aspectos, la mayoría de los estudios olvidan una cuestión importante: el carácter emprendedor de los inmigrantes, que les ha ayudado a integrarse en nuestro tejido productivo como empresarios.

El espíritu emprendedor es clave por varias razones: el número de trabajadores extranjeros por cuenta propia refleja el nivel de asentamiento de los inmigrantes en la sociedad española y, además, ignorar su importancia nos llevaría a estimaciones erróneas sobre la evolución de la actividad emprendedora de la población autóctona. Por ello, el Proyecto GEM -un observatorio internacional sobre la situación de la actividad emprendedora en el que participan más de 50 países, y que en España lidera el Instituto de Empresa-, decidió medir a partir de 2005 el impacto de la inmigración en la creación empresarial.

Los datos de 2005 revelaron que un 3,7% de la actividad emprendedora total desarrollada en España a lo largo de ese año correspondía a extranjeros. Ese porcentaje se elevó a un 7% en 2006. En números absolutos, estos porcentajes se traducen en unos 88.000 proyectos emprendedores puestos en marcha por inmigrantes en 2005, frente a unos 220.000 en 2006. La inmigración está generando una parte importante de nuestra actividad emprendedora y, si no se modifican sustancialmente las tendencias de la corriente migratoria y del entorno para emprender en España, esta participación en la tasa tenderá a seguir creciendo. De hecho, los informes GEM correspondientes a 2005 y 2006 constatan que los extranjeros son, proporcionalmente hablando, más emprendedores que los españoles.

Los emprendedores inmigrantes no son un colectivo homogéneo. Un análisis detallado muestra que existen dos grupos diferenciados: los extranjeros procedentes de países en vías de desarrollo, principalmente latinoamericanos y africanos que emigran a España mayoritariamente por necesidad. Y los extranjeros comunitarios, originarios de países desarrollados del ámbito de influencia de la UE, que en su mayor parte emigran por motivos distintos a la necesidad.

Los datos de 2006 muestran que, a pesar de que existe una mayor equiparación entre ambos colectivos en relación al año anterior, aún persisten importantes diferencias. Así, por ejemplo, los emprendedores inmigrantes por necesidad se concentran en mayor proporción en el sector manufacturero, mientras que los que proceden de países desarrollados emprenden principalmente en los sectores de servicios a empresas, comercio e inmobiliario.

Para poner en marcha un negocio, un emprendedor comunitario necesita en media 92.000 euros; mientras que un no comunitario precisa 59.200 euros, y un español, 66.200 euros.

Paradójicamente, los emprendedores comunitarios son los que menos dinero aportan de su bolsillo y los que, comparativamente, reciben mayores fondos de su entorno familiar. Los procedentes de países desarrollados acuden en mayor medida que los españoles a entidades bancarias para buscar financiación.

Destaca también el hecho de que los inmigrantes emprendedores acuden en mayor proporción que los españoles a los programas gubernamentales de apoyo a la creación empresarial; el mayor nivel de estudios del colectivo de inmigrantes por necesidad, así como el aumento del volumen de negocio de las empresas creadas.

Aún es pronto para establecer tendencias, pero no hay duda de que estos datos reflejan un cambio que debemos seguir de cerca en los próximos años, debido al impacto de la creación empresarial en el conjunto de nuestra economía.

Alicia Coduras / Cristina Cruz. Profesoras del Instituto de Empresa