Santiago Charro

'Ya no se acepta cualquier empleo''

Dice que aunque trabaja cerca de 12 horas, no quiere que nadie en su empresa siga su ejemplo. Y él mismo, asegura, se ocupa de que se vayan a su casa, ya que un puesto no se gana con tiempo.

Santiago Charro, madrileño, de 38 años y licenciado en Económicas y Empresariales, ha desarrollado distintos puestos directivos. Trabajó como director comercial en Dun & Bradstreet, aunque previamente fue director general de Jobline y de marketing en Grupo Alta Gestión, y consultor en Andersen Consulting (hoy, Accenture). Desde hace seis meses dirige el portal de empleo Monster Worldwide.

¿Observan algún cambio en la demanda de empleo?

Lo que notamos es una transformación de fondo del mercado de empleo. La situación es más positiva para aquel que no tiene trabajo y para aquel que quiere cambiar. Y es mucho más complejo para la empresa. Se nota el efecto de la globalización, sobre todo en el ámbito cultural y económico. El trabajador, además, no se cambia por cualquier cosa y no acepta cualquier empleo. La gran batalla no está en el empleo de calidad, sino en buscar en el empleo temporal una alternativa al modelo valido que permita la flexibilidad y sea a la vez una vía de acceso y una oportunidad que no está reñida con el marco legal. Es un factor importante el empleo a tiempo parcial.

¿Por qué razón?

Es importante para colectivos que quieran trabajar de manera flexible y combinar el trabajo con sus proyectos personales. Hay colectivos, como los universitarios, a los que las empresas luchan por conseguir, o las amas de casa y los parados de larga duración, a los que les viene muy bien esta modalidad.

¿La regularización de inmigrantes ha tenido algún efecto sobre otros colectivos?

No, no ha tenido ningún efecto negativo. Se trata de manos de obra necesaria para el desarrollo de la economía. El trabajador debería ser consciente de la gran contribución que los inmigrantes hacen a la economía.

¿Por qué decía antes que la situación era más compleja para las empresas?

No todas las empresas están en las mismas circunstancias, pero básicamente tienen un problema de reclutamiento, de cómo atraer y retener el talento. Tienen un reto para que la gente quiera trabajar con ellos, los empleados tienen que querer a la empresa. La retención de personas es importantísima, porque perder una persona es más caro que reclutar a una nueva. El trabajo no es sólo salario, vacaciones, horas y beneficios extrasalariales, es hacer partícipe de la compañía a los trabajadores. Es importante que el trabajador sepa que puede compatibilizar la vida personal y la profesional,

También es cierto que en España las jornadas laborales no invitan a esa conciliación.

Las revoluciones no son automáticas. Las grandes consultoras, por ejemplo, siguen trabajando mucho, pero las personas ya son conscientes de que no es necesario dedicar tanto tiempo a hacer su trabajo. Más dedicación no significa más profundidad, lo que hay es que planificar mejor. El profesional se hace valer cada vez más dentro de la empresa y hay que atraerle con una cultura global mucho más rica. Lo bueno es que ya no existe miedo al empleo y esa es la gran preocupación de las empresas, porque son ellas las que tienen que poner la alfombra roja al empleado.

Eso no sucede con todos los colectivos.

Por supuesto. Eso no ocurre en todos los sectores ni con todos los colectivos, donde hay grandes desequilibrios. Existen colectivos discriminados, aunque creo que la tendencia es buena. Por ejemplo, en el noreste de España no hay gente suficiente para trabajar y si la hubiera se generaría más riqueza económica.

Además de conocimiento, las empresas se han vuelto muy exigentes en cuanto a las habilidades de los profesionales.

Lo cierto es que las empresas cada vez piden menos ingenieros mecánicos eléctricos y más profesionales que se ajusten al marco competencial de la empresa. Un profesional de este tipo deberá tener amplias competencias. Ya nunca hablamos de la formación, lo que preocupan son las cualidades y las inquietudes. No es bueno contratar a nadie que no vaya a funcionar. Es mejor fichar bien que reemplazar. Es importante que la gente quiera hacer bien el trabajo y que encaje con las expectativas laborales de la empresa.

¿Qué esfuerzos hacen las empresas en este sentido?

Ahora se hace un gran esfuerzo por vender correctamente las características del puesto. Son inteligentes y no venden cosas que no son. Se centran directamente en lo que buscan y necesitan.

'Reclutar bien no es tan sencillo'

Ustedes, como empresa de selección online, estarán al tanto de las pruebas de selección que se denuncian en la película El método Gronholm.

Me gustaría saber cuánta gente ha pasado por un proceso de selección de este tipo. El seleccionador debe ser ante todo profesional. Decir que se usa ese tipo de métodos es tener una gran miopía sobre lo que ocurre en los procesos de selección. La idea original de la obra de teatro se hizo eco de lo ocurrió en un momento determinado y lo que no se debe hacer se refiere a una anotaciones realizadas en los currículos de varios candidatos a trabajar en los supermercados Sánchez Romero. Sin embargo, el reflejo de la realidad es anecdótico. Reclutar bien no es tan sencillo, nadie acaba matándose, en estos momentos, por un puesto de trabajo.

Entonces, ¿no hay bofetadas por determinados puestos?

No. Si para un puesto no hay muchos candidatos si que existe un ajuste entre la oferta y la demanda, que deberá tener ciertos filtros más trabajados, pero en ningún caso se puede aniquilar la personalidad del candidato. Nunca se puede faltar al respeto a nadie. Lo que sí puede haber son métodos altivos, pero no tan extremos. Habría que realizar una obra de teatro o una película, pero al revés. No me preocupan tanto las empresas como los profesionales que se dedican a reclutar, ya que tienen un trabajo complejo.

¿Por qué es una dedicación tan difícil?

Porque hasta que el candidato no ha firmado el contrato, el reclutador tiene una tarea difícil. Tiene la obligación de encontrar al mejor y de retenerlo para que se quede a trabajar en la empresa.

¿Qué sectores lo tienen más complicado para reclutar a profesionales?

Por ejemplo, el sector de la distribución, los comerciales. Los bancos también se preocupan mucho por los profesionales que contratan. Pero también tengo que decir que se desperdicia mucho talento con las prejubilaciones, que están tan de moda en algunos sectores. La vida laboral de las personas debe depender de la voluntad de cada uno más que de normas.