COLUMNA

La revisión del crecimiento

Como consecuencia de los cambios metodológicos acordados por decisión de la Comisión Europea y de los cambios estadísticos introducidos por la utilización y adaptación de nuevas fuentes y por la aplicación de nuevos métodos y procedimientos de estimación, el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha presentado las estimaciones anuales para el periodo 2000-2004 del PIB y sus componentes en el marco de la nueva base 2000 de la contabilidad nacional de España (CNE-2000). Las consecuencias son un alza en el nivel del PIB en volumen, que pasa a ser del 2,5% en 2001, del 2,7% en 2002, del 2,9% en 2003 y del 3,1% en 2004, lo que supone una revisión al alza de siete décimas, cinco, cuatro y cuatro, respectivamente. Estas diferencias corresponden a cambios metodológicos y estadísticos, cuyos efectos paso a analizar a continuación.

Dos cambios metodológicos han sido introducidos: un nuevo método de elaboración de las estimaciones en términos de volumen y la asignación de los Servicios de Intermediación Financiera Medidos Indirectamente (SIFMI).

Por lo que se refiere al primero, el cambio consiste en que el crecimiento se calcula sobre el año precedente (base móvil), no tomando por tanto como referencia el año base fijo, como se hacía antes. Durante 2001-2002, este cambio no ha tenido efecto sobre el crecimiento del PIB; en cambio en los años 2003 y 2004 sí que ha dado lugar a unas diferencias de una y dos décimas respectivamente.

Dada la importancia de la construcción en el PIB, es inexplicable que la información del INE haya conducido en el pasado a estimaciones tan alejadas de la realidad

El segundo cambio conceptual consiste en asignar los SIFMI a los sectores o ramas de actividad usuarios, en lugar de imputarlos a una rama ficticia como se hacía en la CNE-1995. Esta rama se caracterizaba por tener una producción nula y valor añadido negativo igual, pero de signo contrario, a la imputación efectuada como consumo intermedio, con lo cual la producción de los SIFMI no repercutía en el nivel del PIB de la economía.

Se minusvaloraba el PIB de forma incorrecta, ya que en realidad los SIFMI constituyen la remuneración indirecta obtenida por las instituciones financieras en las operaciones de depósitos y préstamos que realizan con sus clientes.

Este cambio ha supuesto un aumento en porcentaje sobre el PIB del 1,19 en el año 2000, que va descendiendo paulatinamente: 1,17; 0,96; 0,76, llegando al 0,65 en el año 2004. Ello no quiere decir que realmente hayan aumentado los recursos disponibles de la economía española, se trata de un efecto contable por un mejor reflejo de la actividad económica de las instituciones financieras.

Veamos los efectos que sobre el PIB han tenido los cambios estadísticos introducidos por el INE por la utilización y adaptación de nuevas fuentes estadísticas y por la aplicación de nuevos métodos y procedimientos de estimación. El análisis lo vamos a realizar desde tres ópticas: de la oferta, de la demanda y de las rentas.

Hay que tener en cuenta que la comparación desde el punto de vista de la oferta de los valores añadidos por cada rama de actividad, no es absolutamente homogénea debido al nuevo marco contable de los SIFMI, ya que en éste se asignan a las ramas de actividad (demanda intermedia) y a la demanda final, afectando por tanto a sus valores añadidos y al PIB del total de la economía.

A pesar de ello, de la información facilitada por el INE resulta que las ramas agrarias y de la construcción aumentan su peso en el PIB, incluso habiendo registrado entre sus consumos intermedios los correspondientes SIFMI. Inclusive, en términos absolutos en todos los años del periodo 2000-2004, se producen aumentos en los valores añadidos de las citadas ramas, con respecto a los resultantes de la CNE-1995, excepto en el año 2000 en la construcción.

Tales hechos ponen de manifiesto que la estimación del INE sobre los valores añadidos de las dos ramas citadas era bastante defectuosa. Las nuevas estimaciones de población basadas en el censo de 2001 ponen de manifiesto que el incremento se ha producido fundamentalmente en el empleo asalariado y ha ido destinado a las ramas de actividad en las que el nivel de empleo se ha visto especialmente afectado por el aumento de la población inmigrante (agricultura y construcción), lo que ha hecho reflexionar al INE de la infravaloración de los valores añadidos de las citadas ramas puestos en relación con el fuerte aumento de la población asalariada.

En la documentación distribuida por el INE se dice que la revisión de los flujos contables de las ramas agrarias se ha efectuado para hacer homogéneos sus datos con los de las cuentas económicas de la agricultura, elaboradas por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, pero este documento existe desde hace muchos años ¿por qué el INE lo ignoraba?

En cuanto a la rama construcción, dada la importancia que tiene en nuestro PIB, es inexplicable que la información del INE haya conducido en el pasado a estimaciones tan alejadas de la realidad. Lo mismo que el sector agrario, ha sido el conocimiento de tal aumento de la población inmigrante y su falta de relación con la producción estimada lo que ha llevado al INE a reconsiderar su estimación. ¿Es que las tablas input-output de la economía española tenían tan grandes defectos que no mostraban la falta de realidad de la producción de las dos ramas? ¿Es que los coeficientes técnicos no reflejaban la realidad de sus estructuras productivas? Sobre esta cuestión nada se aclara en la información distribuida por el INE.

Desde la óptica de la demanda, el consumo de los hogares y la formación bruta de capital, son los dos agregados que muestran mayores diferencias en el periodo entre los valores de la CNE-1995 y los obtenidos de las nuevas estimaciones de la CNE-2000.

El análisis de la distribución primaria de la renta pone de manifiesto, según el INE, que el peso de la remuneración de los asalariados se reduce como consecuencia de que el incremento del número de asalariados, principalmente inmigrantes, ha sido remunerado con niveles salariales medios menores, lo que da lugar a que el excedente de explotación bruto aumente todos los años entre 2000-2004 con respecto al de la CNE-1995.

Al analizar conjuntamente las revisiones del PIB en volumen y del empleo, el incremento de la productividad aparente del factor trabajo experimenta una fuerte caída, reduciéndose a poco más de la mitad del que resultaba de la CNE-1995, que ya era considerado como muy bajo (0,6% anual). Es éste un fuerte condicionante para nuestro crecimiento futuro.