Corresponsabilidad fiscal

La OCDE ve riesgos en descentralizar los impuestos

EL. Los expertos de la OCDE aseguran en un reciente informe que la descentralización fiscal aumenta la transparencia y el control democrático de los impuestos. Pero advierten que este creciente fenómeno puede mermar la calidad de los servicios públicos y reducir la redistribución de riqueza.

La cesión de impuestos a las regiones puede conducir a modelos de gestión innovadores y más efectivos. Y el documento de la OCDE menciona, como ejemplos positivos, la decisión de ciertas comunidades autónomas españolas de contener el gasto farmacéutico o la reducción de las listas de espera en los hospitales. Además señala que la competencia fiscal entre Administraciones puede suponer un incentivo tanto para reducir la presión impositiva como para mejorar la calidad de los servicios.

Sin embargo, estos beneficios llevan aparejados también importantes riesgos. El estudio de la OCDE sobre Relaciones fiscales entre diferentes niveles de gobierno señala que 'a pesar de las aparentes ventajas, la descentralización se ha producido de manera equilibrada durante las dos últimas décadas'.

'Queremos enfatizar que hay algunos riesgos y que el resultado no es siempre claramente positivo', afirma Per Mathis Kongsrud, autor del estudio junto a Isabelle Jourmad. Aunque este noruego se apresura a subrayar que 'eso no significa que el propósito de nuestro documento sea enviar una potente señal de alarma contra este fenómeno', reconoce que 'resulta más fácil encontrar ejemplos donde las cosas han ido mal'.

Cita como ejemplo a seguir la contención del gasto sanitario en las regiones españolas

En el capítulo de gasto, las autoridades locales están en mejores condiciones para responder a las demandas de los ciudadanos. Pero esto puede ser a costa de sacrificar calidad por la pérdida de eficacia derivada de la fragmentación de las prestaciones. La regionalización de la educación, sanidad o infraestructuras puede llegar a afectar incluso al potencial de crecimiento de un país. El estudio concluye que 'hay muy pocos poderes fiscales que pueden transferirse sin suscitar preocupaciones sobre eficacia'.

Centralismo en Francia y Reino Unido

La compleja estructura fiscal francesa está centralizada tanto en la financiación como en la gestión de impuestos, ya sean estatales o locales, informa Sara Acosta. Los departamentos y regiones en que se organiza el territorio sólo recaudan impuestos relativos a la propiedad, a la ocupación de un inmueble y al desarrollo de actividad profesional, bajo estrecha vigilancia del Estado, que se redistribuyen en propias comunidades. En 2001 la recaudación de las autoridades locales se elevó al 13,1% según la OCDE. Si bien las regiones no disponen de impuestos propios, las autoridades locales disfrutan de un cierto margen de autonomía, con la posibilidad de establacer cada año la tasa impositiva, así como la base impositiva, con la frecuente exoneración de ciertas categorías de contribuyentes, siempre bajo la tutela del Estado.

Reino Unido, por su parte, cuenta con tres autonomías establecidas tras el referéndum de 1999 en Escocia, Gales e Irlanda del Norte. Ninguna de ellas cuenta por el momento con poderes para recaudar ni para modificar impuestos. Todas estas cuestiones son controladas por el Gobierno central. A Escocia le fue otorgado el derecho de aumentar el índice básico de impuestos hasta un 3%, pero hasta ahora nunca lo ha ejercido, informa Ana Hernando.

Alemania, ejemplo de federalismo

Alemania, como Estado federal, tiene una organización descentralizada en materia de impuestos. El sistema de impuestos es complejo y se apoya en cuatro pilares: hay impuestos que son recaudados sólo por el Estado central (Bund), otros que son recaudados por los Estados federados, otros que los

recaudan los municipios y otros que se reparten entre los tres. Los principales tributos fiscales (IRPF, sociedades y tráfico mercantil) se reparten entre el Bund y los 16 länder. Los municipios recaudan el impuesto de actividades económicas. Según la Constitución alemana, el Bund y los Estados federados son independientes en su economía presupuestaria, aunque cooperan entre sí. Cada uno elabora un presupuesto propio anual, informa Paula Gil. Además de la delegación central, cada Estado federado tiene su propio Ministerio de Finanzas, y competencias en Ciencia, Educación, Cultura, Seguridad y Organización Territorial. Algunas veces, asumen competencias 'cedidas' por el Estado como, por ejemplo, gestión de autopistas o canales o autorización de aeropuertos. La reforma fiscal que entrará en vigor el próximo año no modifica las estructuras básicas de la

organización fiscal alemana. El punto principal de la reforma es la reducción del tipo impositivo del IRPF.