Ejecutivos en la cuerda floja

La alta dirección, en la cuerda floja

Los malos resultados pasan factura a los primeros espadas. El año pasado hubo un 28% más de despidos en Europa

Es tiempo de restar. Se resta en los resultados que obtienen las empresas, en el número de profesionales que componen la plantilla y también en la alta dirección. A lo largo del año pasado el porcentaje de salidas involuntarias de presidentes y consejeros delegados se incrementó a escala mundial en un 70%. El dato se incluye en un estudio elaborado por la consultora especializada en estrategia, gestión y tecnología Booz Allen Hamilton y en el que han participado 2.500 compañías cotizadas de todo el mundo. De todos los relevos que se produjeron en 2002, el 39% fueron despidos relacionados con los resultados económicos de la empresa. El porcentaje era del 25% en 2001. Liquidar a un alto ejecutivo por no haber conseguido los resultados económicos previstos en un año puede ser un grave error para la compañía. Así opina el profesor de estrategia y competitividad del IESE Eduardo Ballarín, para quien la permanencia de los consejeros delegados y presidentes dentro de una empresa tiene que ser necesariamente larga. 'Jack Welch estuvo 20 años en General Electric y la empresa no habría conseguido tener unos resultados tan óptimos si él no hubiera permanecido tanto tiempo dentro de la compañía', explica Ballarín.

En Europa el índice de rotación de la alta dirección se incrementó el año pasado un 28%, mientras que en Estados Unidos el porcentaje ascendió al 48%, cifra esta última considerablemente inferior al 64% que se alcanzó en 2001. En Asia la tendencia de las salidas forzosas, el 45%, también ha sido al alza, un 6% que en el ejercicio anterior. 'Los ejecutivos y líderes empresariales están sometidos a una presión y escrutinio desconocido desde la crisis de 1929. La mística de estos directivos ha desaparecido y el activismo de los consejos de administración ha reemplazado a la camaradería', opina el vicepresidente emérito de Booz Allen Hamilton, Chuck Lucier, quien asegura que 'ya no hay ningún refugio seguro para los presidentes que no puedan ofrecer buenos resultados económicos'.

La avalancha de despidos de los altos ejecutivos pone de manifiesto la creciente influencia de los accionistas y sus representantes en los organigramas directivos. Los consejos de administración ejercen el poder en nombre de los accionistas con un vigor nunca visto hasta la fecha y juzgan de manera cada vez más estricta los resultados conseguidos por la alta dirección. 'Esto está relacionado, además, con la reforma del gobierno corporativo, que implica cada vez más a los accionistas y, por tanto, el consejo de administración es mucho más activo', señala el profesor del Instituto de Empresa José Luis Álvarez. De esta misma opinión es la vicepresidenta de Booz Allen Hamilton en Madrid, Mercedes Mostajo: 'Los consejos de administración son muy duros y ponen todo el énfasis en los consejeros delegados y presidentes como factor que representa la diferencia entre unos buenos o unos malos resultados económicos. Se le imputa un alto porcentaje de la carga'.

Para Mostajo también influye el gran protagonismo que han adquirido en los últimos años los presidentes de las empresas. 'Cada vez hay más biografías de este tipo de personajes. Antes, los modelos a seguir y los que interesaban eran los políticos, pero ahora tenemos de modelo a los altos directivos, que han ido asumiendo mayores papeles en los últimos tiempos. No sólo trabajan en el despacho, sino que también son los portavoces y la imagen de la compañía', indica.

Los primeros ejecutivos despedidos en 2002 generaron para sus accionistas una media de valor 6,2 puntos por debajo del valor generado por los ejecutivos que decidieron retirarse voluntariamente. En 2001 era necesario para promover un despido, según el estudio de Booz Allen Hamilton, un déficit del 11,9%, mientras que en 2000 este dato era del 13,5%. 'No es bueno perder los nervios y despojarse del talento de la empresa por haber obtenido malos resultados durante un ejercicio, sobre todo cuando se establecen esos resultados según las tendencias alcistas de años anteriores. El cortoplacismo siempre pasa factura', explica el director de la consultora de recursos humanos Hay Group, Julio Moreno.

Mimar el talento

A pesar de los datos, este ejecutivo opina que la apuesta por el talento será el denominador común de las compañías. 'Se ha parado la contratación de personal, pero la tendencia, sobre todo para perdurar en el futuro, será cuidar el capital humano'. Y añade Moreno que de igual manera que las empresas tienen fondos para atender insolvencias, deberían crear un fondo, fundamentalmente en periodo de crisis, para retener y mimar el talento.

Las industrias con un índice más alto de rotación fueron las eléctricas (15,8%), telecomunicaciones (15,6%), construcción (13,5%) y energía (12,6%). Los sectores más seguros, para presidentes y consejeros delegados, siempre según el citado estudio, fueron el financiero, materiales y bienes industriales. La edad de media de los primeros ejecutivos que abandonaron en 2002 sus cargos era de 58 años, edad ligeramente superior a la de 2001, que se acercaba a los 57 años. Tampoco la edad puede ser un factor de peso para jubilar anticipadamente a un alto directivo porque, según los expertos, son ellos los que tienen la experiencia para dirigir empresas. 'La guerra por el talento seguirá vigente. De momento, todo esto está congelado porque el mercado se ha ralentizado, pero tiene que acabar y sería contraproducente que cuando llegue la recuperación económica las empresas no tengan talento', insiste Julio Moreno. pasa a la página siguiente

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Los consejos de administración, cada vez más participativos, ponen el grito en el cielo con algunos sueldos de los primeros ejecutivos. Pero hay operaciones que no restan, sino que suman. O al menos así ocurrió en 2002 en Estados Unidos. Según un estudio de Paul Hodgson para The Corporate Library, la firma independiente de investigación especializada en gobierno corporativo en Estados Unidos, 'los paquetes de pagas a los consejeros delegados no deja de incrementarse' y, como dice el redactor de este informe, 'siguiendo en muchos ejemplos pobres prácticas que deberían ser impensables después de los escándalos en 2002', informa Ana B. Nieto.

No dan ejemplo

El citado informe recuerda que hay consejeros delegados de empresas que, a la vista del malestar que genera entre los accionistas estos incrementos, han renunciado a su sueldo. Así lo ha hecho el máximo responsable de la farmacéutica Eli Lilly, Sidney Taurel, quien recibió un salario de un dólar en 2002. Pero no todos dieron ejemplo. Summer Redstone, consejero delegado de la empresa de comunicación y entretenimiento Viacom, no sólo recibió el mayor salario base de todas las compañías cotizadas en el S&P 500, un total de 3.629.986 dólares, sino que, además, recibió 16.500.000 dólares más en concepto de bonos, un 38% más que el año anterior, mientras que las acciones de Viacom perdieron un 8% de valor en el mercado. El informe de Hodgson, que indaga en los sueldos de los primeros ejecutivos, señala que entre los consejeros delegados de las compañías del S&P 500, un índice que bajó el año pasado un 23,3%, la media aritmética de incremento de la compensación total del año pasado fue del 55,2% y los de las empresas fuera de este índice mejoraron un 51,2%.

En opinión del profesor del profesor del Instituto de Empresa José Luis Álvarez, mientras que los primeros ejecutivos se sigan subiendo el sueldo no son defendibles. 'Los consejos de administración miran al detalle las retribuciones de los máximos representantes de la compañía, que cada vez son más públicos, y no se ve con buenos ojos que si los resultados no son óptimos ellos se suban el sueldo', asegura este docente. Ahora les toca ser transparentes.

José Luis Álvarez: 'Están en una situación delicada'

La diferencia entre los resultados económicos de las empresas, que en estos momentos no son muy espléndidos, y los salarios de la alta dirección está íntimamente ligada a la permanencia del consejero delegado o presidente dentro de una compañía.

Lo explica el profesor del Instituto de Empresa José Luis Álvarez: 'Por ese motivo muchos directivos los hacen públicos. El negocio de la alta dirección se ha convertido en un negocio público. Están en una caja de cristal'.

En su opinión, los primeros ejecutivos se encuentran en estos momentos en una situación delicada. 'Cada vez es más difícil ser director general y permanecer a largo plazo dentro de una empresa'. Para conseguirlo, el perfil que debe reunir es el de una persona de carácter fuerte, sobre todo para soportar las críticas y los chaparrones que le pueden caer por parte del consejo de administración y de los accionistas.

'Las criticas a los máximos responsables de las compañías son buenas, aunque en estos momentos la circulación de la elite directiva viene marcada por la Bolsa', explica José Luis Álvarez.

Eduardo Ballarín : 'El mandato ha de ser largo'

El mandato de los consejeros delegados y presidentes debería ser largo. Así lo cree el profesor de estrategia y competitividad en el IESE Eduardo Ballarín, que cifra en ocho años la media idónea para que un alto ejecutiva pueda cumplir su estrategia y ver resultados a largo plazo. 'Existe una gran impaciencia por parte de las empresas, y no les importa despedir a sus profesionales si los resultados no son buenos', señala Ballarín, para quien la cuenta de resultados sólo fotografía lo ocurrido en un año.

El profesor del IESE cita como ejemplo el de la empresa estadounidense Amazon, 'que ha perdido dinero a chorros, pero eso no significa que haya que despedir a Jeff Bezos, porque Internet acabará penetrando y será un éxito'. En su opinión, los proyectos hay que dejarlos madurar y no tirarlo todo por la borda por la presión de los mercados. 'Lo importante es que los primeros ejecutivos sepan comunicar la estrategia de la compañía, pero muchos fallan a la hora de dar explicaciones'.

Ballarín es tajante: 'No es recomendable dejarse llevar por los malos resultados porque pueden ser momentáneos'.