Previsiones

Iberia prevé reducir su capacidad un 6% adicional en caso de guerra

Ese recorte de capacidad durante el primer trimestre de guerra equivaldría a casi del 2% de la oferta anual, según precisó el consejero delegado en un encuentro con la prensa organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE).

De momento, debido a la crisis que ya padece el negocio aéreo, y que crece día a día por la incertidumbre que genera el clima prebélico, Iberia acaba de decidir un recorte del 3% en su oferta del mes de abril, que se suma al ajuste del 4% que ha aplicado en el mes de marzo.

Asimismo, si finalmente estalla el enfrentamiento y se prolongara en el tiempo, el número dos de la aerolínea señaló que es posible que Iberia tenga que paralizar algunos aviones.

En todo caso, Mullor considera que Iberia dispone de un elevado margen de flexibilidad para adaptar sus medios de producción, por ejemplo estudiando semana a semana la oferta de vuelos necesaria. Además, señaló que la compañía puede aún reducir hasta los 135 el número de aviones con que cuenta actualmente (146) mediante la no renovación de los contratos de leasing y el aplazamiento en la recepción de nuevos aparatos.

Respecto a la disponibilidad y el precio del carburante, Ángel Mullor manifestó que Iberia tiene garantizado el 90% del suministro durante los seis primeros meses del año y el 40% en el segundo semestre a un precio de entre 22 y 26 dólares por barril o su equivalente en queroseno.

En cuanto al impacto del conflicto en los resultados de la compañía en 2003, el consejero delegado rehusó dar proyecciones muy precisas. En todo caso, respecto al primer trimestre aseguró que las cifras son superiores 'a lo previsto', sin hacer mayores concreciones, ya que, a pesar de que el año en curso se presenta 'más difícil' que el anterior, y de que el mercado europeo se está comportando peor de lo esperado, las conexiones con América Latina, por contra, muestran muy buen comportamiento en este periodo.

Consecuencia de esa evolución del resultado y de los compromisos anunciados en la OPV de 2001, el ejecutivo de la compañía de bandera avanzó que el dividendo que se repartirá con cargo a los resultados de 2002 será previsiblemente el 25% del beneficio, lo que supone cuatro veces superior al repartido con cargo a 2001.

Asimismo, la incertidumbre en que se mueve la economía y el sector aéreo podría provocar la apertura de un paréntesis dentro del Plan Director 2002-2005 de la compañía, según explicó, ya que retrasará la prevista segregación de actividades en su seno, un proceso que, a menos que el conflicto se alargue más de lo esperado, podría empezar al término del verano.

Mullor se declaró partidario de que los Gobiernos ayuden a hacer frente a la crisis provocada por la guerra mediante diversos mecanismos. Citó como ejemplo el que pongan menos obstáculos cuando las empresas reduzcan coyunturalmente el uso de algunos slots (permisos de despegue y aterrizaje) o que asuman parte de los costes que provocan las nuevas medidas de seguridad.

AENA se retrasa

Mullor criticó la actitud de AENA a la hora de decidir la ubicación de Iberia y del resto de aerolíneas en la nueva terminal de Barajas, hoy día en construcción. El consejero delegado considera que el ente público tendría que haber tomado ya una decisión, ya que considera necesario un plazo de dos años para trasladarse a esas instalaciones o para concentrarse en las actuales terminales.

En cuanto a las relaciones con los pilotos, apostó por empezar a discutir su convenio colectivo para crear uno 'nuevo, sencillo y sin elementos contradictorios'.