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OPINIÓN

Cada vez más pobre y sin hijos, Alemania no levanta cabeza

Colapso demográfico y económico de la tercera potencia global, que entra en recesión los próximos meses

Fábrica de Volkswagen en Wolfsburgo.CLEMENS BILAN (EFE)

Hogares alemanes más pobres que los españoles, jubilados con pensiones más bajas, y un Estado de bienestar que mengua porque la demografía y la geopolítica lo ahogan. Tras el estancamiento más largo de su historia desde la Segunda Guerra Mundial, Alemania apenas crecerá en 2026. Solo un 0,5% en un país afectado por las policrisis desde hace cuatro años. Durante el segundo y el tercer trimestre registrará incluso una recesión. Una razón son las guerras, que aumentan el precio de la energía y empujan la inflación. Otra, EE UU y su errática política aduanera. Luego está China, que compite directamente con el hasta ahora prestigioso y rentable Made in Germany (sobre todo en los sectores alemanes clásicos: automóvil y maquinaria). Las exportaciones chinas se asemejan cada vez más a las alemanas, dice el profesor Gabriel Felbermayr, uno de los cinco expertos económicos que asesoran al Gobierno alemán. Y el factor clave: la demografía. Alemania tiene pocos hijos. Y ese cambio demográfico tiene importantes consecuencias económicas. La población mengua: 100.000 menos en 2025. Hasta 2045 perderá otros 2,5 millones de personas y hasta 5 millones de trabajadores, según los investigadores del Instituto de investigación IW. Simultáneamente se pasará de 17 millones a 20 millones de jubilados y pensionistas.

Alemania sigue pareciendo un país de ciudadanos ricos y de jubilados de oro. La realidad es otra. El patrimonio de los hogares es inferior al de los españoles, sus jubilados cobran una cuota de reemplazo del 48% (España, del 80,4% (datos OCDE)), y su admirado Estado de bienestar no alcanza a todo y se recorta. Los hogares alemanes ocupan por patrimonio mediano la decimoquinta posición (con 106.000 euros), muy por detrás de los más ricos (Luxemburgo, Malta, Irlanda, Chipre, Bélgica, Holanda) y de los españoles, que con 197.000 euros alcanzan el octavo puesto de la Unión Europea, según datos del Banco Central Europeo. El BCE apunta que una de las razones es la baja cuota de vivienda en propiedad. Mientras solo el 42% de los hogares alemanes vive en una casa propia, más del 75% de los hogares españoles cuentan con una vivienda en propiedad. Un factor que contribuye a la desigualdad económica de la sociedad alemana. Los pobres pagan alquiler y ahorran con depósitos poco rentables, la población con mayores recursos compra vivienda e invierte en inmuebles y en el mercado de capitales. Según datos del Gobierno alemán, el 10% de la población posee el 61,2% del patrimonio total. Y el 50% más pobre solo tiene el 2,3% del patrimonio. Alemania, muy desigual.

Los cinco sabios del consejo que asesora económicamente al Gobierno advierten en su informe presentado en mayo que para estabilizar el Estado de bienestar habrá que reformar el sistema de la seguridad social y recortar todas las partidas de gastos sociales. De lo contrario, las cotizaciones se dispararán por las nubes, desmotivando el trabajo y penalizando a las empresas. Según Felbermayr, mientras la economía y el comercio globales crecen, las empresas alemanas no se están beneficiando de la recuperación mundial. Su balanza comercial ha pasado de un espectacular superávit de casi el 6% del PIB en 2024 al 3% previsto para 2027. Los investigadores del Instituto de Investigación IW proponen trabajar más tiempo y más eficientemente, desestimular la prejubilación e incentivar el trabajo a jornada completa (la mitad de las mujeres trabajadoras tienen media jornada), y atraer a especialistas extranjeros.

“El Estado social interviene para que el origen socioeconómico no decida sobre el destino de un joven en Alemania. Pero el Estado social no puede intervenir para solventar económicamente todos los baches que se presenten en la vida.” No son palabras del canciller democristiano Merz, quien ha advertido una y otra vez que Alemania no puede vivir por encima de tus posibilidades. Sino declaraciones del líder socialdemócrata Sigmar Gabriel (SPD), ex vicecanciller de la democristiana Angela Merkel y una figura política muy presente actualmente en los medios alemanes. Gabriel critica al SPD por interpretar incorrectamente el Estado social, que, según el socialdemócrata, se ha convertido en “el Estado de la ayuda social”, que mantiene a los ciudadanos en la pobreza en lugar de estimularlos para salir de ella. “No podemos crear una nueva prestación para cada bache vital que aparezca.” Por otro lado, mientras la inflación aumentó el 21,8% entre 2020 y 2025, los ingresos solo crecieron entre el 11% y el 12%. Casi 14 millones de personas viven en riesgo de pobreza.

Y el riesgo de pobreza y desigualdad aumenta. Los consejeros citan en primer lugar la partida destinada a los mayores por dependencia. Antes de que el Estado intervenga, el paciente deberá pagar los servicios de dependencia con sus recursos económicos propios. La jefa del consejo, Veronika Grimm, opina que el seguro público de asistencia por dependencia no fue concebido como seguro a todo riesgo. Sino como sostén en casos necesarios. “Prioridad: La responsabilidad propia.” En cuanto al seguro por enfermedad, el gremio aconseja reformas estructurales para que los asegurados de la Seguridad Social no tengan que pagar más. Proponen también recortar gastos en la partida sanitaria; concretamente en hospitales (reducir su número) y en medicamentos.

Veronika Grimm critica que producir en Alemania cueste cada vez más. A los costes elevados ocasionados por las contribuciones a la Seguridad Social (jubilación, asistencia sanitaria y dependencia), se suman los disparatados precios de la energía. Solo hay un factor que sostiene la economía: el consumo del Estado. El escaso crecimiento económico de 2026 se debe al gasto público en Defensa e infraestructuras.

Piden reformas. Ya el canciller democristiano, Friedrich Merz, prometió reformas. Felbermayr propone que, para poder competir en el mercado global, Alemania deberá reformar su sistema de bienestar, y Europa deberá protegerse de los productos dumping de Asia y apostar por el mercado interior europeo. Europa tiene todavía potencial para la economía alemana. “Sin embargo, Berlín apenas se mueve para eliminar los obstáculos todavía existentes al tráfico de bienes y servicios europeos.” Cómo competir con China es la cuestión prioritaria de Grimm. Su respuesta: Alemania debe apostar no tanto por los sectores clásicos como destacar en la tecnología futura y en los bienes y servicios del futuro. Y la clave para ello, dice Grimm, es estar dispuesto a reinventarse.

No todos los miembros del gremio económico de cinco sabios están de acuerdo con la propuesta de recortar el estado social para no perder bienestar. Achim Truger, catedrático en Duisburg que forma parte del gremio desde 2019, opina que el aumento de las cotizaciones al Estado no es tan perjudicial porque se podrá compensar con un mayor crecimiento económico. Además, advierte, los recortes incrementarán la desigualdad social. Pero las cuentas no encajan, el crecimiento previsto del 0,8% para 2027 está calculado bajo el supuesto del fin de la guerra en Irán y el libre paso en el estrecho de Ormuz.

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