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Alemania, el corazón industrial y económico de Europa necesita reanimación

La economía más grande de Europa ha entrado en recesión técnica por múltiples factores, entre ellos, un deterioro de la industria y una reducción del consumo. Sin embargo, su aversión a la deuda impide que el Gobierno estimule la economía

Una persona sostiene una bandera alemana mientras los agricultores protestan contra el recorte de los subsidios fiscales a los vehículos en Berlín
Una persona sostiene una bandera alemana mientras los agricultores protestan contra el recorte de los subsidios fiscales a los vehículos en BerlínFABRIZIO BENSCH (REUTERS)

La principal economía de la Unión Europea ha entrado en recesión técnica. Se trata de Alemania, cuyo PIB se contrajo un 0,3% en 2023, su peor cifra de crecimiento desde 2009 (exceptuando los años de la pandemia). La Oficina Federal de Estadística (Destatis) reconoce que el desarrollo económico general de Alemania “fracasó” en 2023, en un entorno que sigue marcado por “múltiples crisis”. En esta línea, los analistas temen que la industria germana y otros sectores de su economía continúen deteriorándose como consecuencia de la caída en el consumo y la limitada inversión pública, afectando al crecimiento del país y la estabilidad del Gobierno liderado por el canciller Olaf Scholz.

Ruth Brand, presidenta de Destatis, señaló recientemente que, a pesar de las recientes bajadas, los precios en 2023 se mantuvieron altos en todas las etapas del proceso económico, frenando el crecimiento. Esto habría impedido que se consolide una recuperación tras la pandemia. Según la funcionaria, las condiciones de financiación desfavorables debido al aumento de los tipos de interés y la menor demanda interna y externa también pasaron factura.

“El modelo de crecimiento orientado a la exportación se convierte en una carga en tiempos de debilidad de la actividad mundial, incertidumbre geopolítica y necesidades de deslocalización. Al mismo tiempo, la escasez de mano de obra se intensificará debido a la demografía. Alemania no invirtió lo suficiente en infraestructuras en la pasada década y es demasiado lenta en la digitalización. Todos estos factores pesarán sobre el crecimiento potencial en los próximos años”, responde a CincoDías Martin Wolburg, economista sénior en Generali AM.

La información publicada por Destatis también revela que el desempeño económico de la industria (excluida la construcción) disminuyó considerablemente, contrayéndose un 2% en 2023. Asimismo, afirman que el sector manufacturero, que representa casi el 85% de la industria alemana (excluida la construcción), también cayó un 0,4% (ajustado a los precios). “Las contribuciones positivas en este sector provinieron principalmente de la industria del automóvil y de la fabricación de otros equipos de transporte”, precisó la agencia. Por el contrario, indican que la producción y el valor añadido volvieron a caer en las ramas con uso intensivo de energía, como la industria química y la metalúrgica.

“Alemania se enfrenta a varias presiones estructurales, entre ellas, el envejecimiento de su población, que se traduce en un aumento de los costes de las pensiones y la sanidad, además de la persistente falta de inversión del sector público durante varias décadas”, alertan desde la agencia calificadora Scope Ratings. Los expertos de Scope destacan que, en las últimas tres décadas, la formación neta de capital fijo del sector público en Alemania ha sido, de media, solo del 0,1% del PIB anual; muy por debajo de otras economías desarrolladas como EE UU(1,3%), España (1,2%), Francia (0,6%) e Italia (0,2%).

Industria en crisis

El sector manufacturero alemán está en uno de sus peores momentos. Las últimas cifras de Destatis revelan que las exportaciones alemanas a países fuera de la Unión Europea disminuyeron un 4% en diciembre de 2023 (-1,7% respecto a diciembre de 2022). Igualmente, los pedidos en el sector manufacturero cayeron un 0,7% en noviembre, hundiéndose por quinto mes consecutivo y a su mayor ritmo sin contar los años de la pandemia.”El stock de pedidos de los productores de bienes de capital se contrajo un 0,9%, mientras que los productores de bienes intermedios disminuyeron un 0,6%. Los productores de bienes de consumo vieron crecer su volumen de pedidos un 2%”, afirman desde la agencia.

“China ocupa el cuarto lugar en las exportaciones alemanas de bienes. Por tanto, su debilidad económica se deja sentir en la economía alemana más que en otras. Y como las empresas chinas han logrado ascender en la escala de la innovación, el país ya no es solo un mercado de exportación, sino también un competidor, más aún cuando los fabricantes alemanes de automóviles tienen que ponerse al día en el ámbito de los vehículos eléctricos”, indica Wolburg.

Justamente, el sector automotriz, uno de los más emblemáticos de la industria germana, estuvo entre los que más influyó en el reciente hundimiento intermensual de pedidos manufactureros, con una caída del 3,7% en noviembre. “La transición global hacia los vehículos eléctricos tiene dos implicaciones negativas importantes para la industria del país. En primer lugar, Alemania produce una proporción mucho menor de vehículos eléctricos que de vehículos con motor de combustión interna. En segundo lugar, la imposición de una política protectora en varios mercados de exportación clave socava la competitividad alemana”, responde a este periódico Álvaro Antón, country head de Abrdn para Iberia.

Destatis revela también que el deterioro de las condiciones financieras, junto con costes de construcción persistentemente altos y una escasez de mano de obra cualificada, tuvieron un impacto “particularmente notable” sobre la industria de la construcción germana. En esta línea, Enguerrand Artaz, gestor de fondos de la firma francesa La Financière de l’Echiquier (LFDE), resalta que, tras apreciarse más de un 100% durante una década en Alemania (muy por encima del 20-25% de España y Francia), los precios de la vivienda han caído un 15% desde 2022 “Esta espiral ha afectado, por extensión, al sector de la construcción, que registra uno de los peores descensos de actividad de su historia, lo que ha traído consigo las primeras quiebras entre las promotoras inmobiliarias”, argumenta Artaz.

“La construcción residencial tiene sus propios problemas causados por el aumento de las tasas hipotecarias y, en particular, el aumento de los costes de construcción, debido a los requisitos regulatorios. Además, la débil demanda significa que las cancelaciones de pedidos han alcanzado un nuevo pico. Con el 22,2% de las empresas constructoras afectadas, la recesión en la construcción residencial debería profundizarse en 2024″, señala Deutschebank Reserch en un informe de diciembre.

Con todo, cabe subrayar que la totalidad de los expertos consultados coincide en que el factor energético ha sido clave para la crisis industrial. Eiko Sievert, director de calificaciones públicas y soberanas de Scope Ratings, explica a este periódico que Alemania ya afrontaba costes “relativamente altos” en comparación con otros países europeos antes de la guerra de Ucrania. “Esto supone un reto especialmente para algunos estados alemanes con una mayor concentración de este tipo de industrias, como Renania-Palatinado, Sajonia-Anhalt y Renania del Norte-Westfalia”, advierte.

Consumo lastrado

El malestar económico se traduce en una población conservadora con el gasto. En esta línea, Destatis avisa de que, debido a los altos precios, el consumo de los hogares disminuyó un 0,8% (con ajuste a los precios) respecto a 2022, alejándose nuevamente del nivel anterior a la crisis, cuando crecía un 1,5% anual.

Las Administraciones públicas también redujeron en un 1,7% (ajustado a precios) su gasto de consumo en 2023 por primera vez en casi 20 años. Según Destatis, esto se debió principalmente a la interrupción de las medidas contra el Covid-19 financiadas por el Estado. Cabe recordar que los recortes a los subsidios y la negación del Gobierno a mejorar las condiciones laborales de los trabajadores ferroviarios ocasionaron protestas durante este mes.

“Toda esta base negativa se ve incrementada por un contagio cada vez más evidente al consumo, cuyo impacto podría verse incrementado por políticas restrictivas de gasto público. De hecho, el último informe del PMI de la eurozona sugiere una cierta recuperación de la industria, frente a una ralentización de los servicios”, indica Pedro del Pozo, director de inversiones financieras en Mutualidad a CincoDías.

Artaz coincide en que algunos de los factores anteriormente mencionados han lastrado el consumo de los hogares, y asegura que actualmente las ventas minoristas son inferiores en volumen a los niveles prepandémicos. “Esto comienza a hacer mella también en la tasa de desempleo, que está experimentando una tendencia al alza en Alemania. Así pues, no se prevé una mejora a corto plazo, sobre todo cuando los recortes presupuestarios de cara a 2024, que ha anunciado recientemente el Gobierno germano, deberían sustanciarse en la cancelación de determinadas inversiones [sobre todo en energía verde] que habrían podido dar apoyo al sector industrial”, detalla el experto.

Por su parte, Deutschebank Research anticipa que probablemente la tasa de desempleo en el país aumente del 5,7% en 2023 al 6% en 2024. Sin embargo, gracias al aumento de los ingresos reales, desde la entidad prevén que el consumo privado debería recuperarse. “La recuperación del poder adquisitivo real debería verse impulsada no sólo por la disminución de la inflación de los precios al consumidor, sino también por el fuerte aumento renovado de los salarios y los pagos de transferencias gubernamentales”, apuntan en un informe publicado en diciembre. No obstante, aclaran que la confianza del consumidor necesita recuperarse antes que esto suceda, y consideran probable que la tasa de ahorro se mantenga en 11,5% a largo plazo, por encima de la media.

El aumento del consumo, sin embargo, será moderado. “El crecimiento de los salarios netos debería desacelerarse a alrededor del 5% en 2024, después de hacerlo alrededor de un 8% en 2023. Sin embargo, el aumento resultante de los costes laborales reales pesará sobre las ganancias corporativas, por lo que se espera que el ingreso real disponible aumente en el mejor de los casos un 1,5%, también debido a una inflación de alrededor del 2,6%. Incluso un aumento modesto en la tasa de ahorro probablemente limitará el aumento del consumo privado a alrededor del 1%. Además de tasas de interés más altas, los consumidores también se han vuelto menos confiados con respecto a la evolución futura del mercado laboral y de los ingresos, incluso antes de las noticias presupuestarias”, señalan desde Deutschebank Research

¿Luz al final del túnel?

Más allá de esta situación, los augurios sobre Alemania no son totalmente negativos. Por ejemplo, desde Mutualidad afirman que, a pesar de que su pronóstico para el país germano no es “particularmente bueno”, sí será mejor que 2023. “Contemplamos un crecimiento exiguo, pero positivo, del 0,3% para este ejercicio y del 1,4% en 2025, en línea con un entorno más favorable de tipos, con una inflación más contenida, y con mejoras de la capacidad de financiación de las empresas”, asevera Del Pozo, para después resaltar el potencial innovador de Alemania, que sigue siendo uno de los países con mayor dedicación a inversión en ­I+D+i del mundo.

“La mejora macroeconómica germana se vería favorecida no solo por las causas mencionadas [inflación y tipos], sino también por una mejora del contexto internacional, que permita unas redes más fluidas de movimiento de bienes y servicios”, añade Del Pozo, aunque admite que esto dependerá de factores como el resultado de los próximos comicios estadounidenses, que pueden suponer un mayor aislacionismo comercial o un mayor enfrentamiento comercial con China.

Por su parte, desde Abrdn destacan que la tarea de abordar los factores estructurales adversos recae en un Gobierno de coalición “impopular y cada vez más díscolo”. En esta línea, recuerdan que Scholz recibió un importante revés después de que su plan para liberar 60.000 millones de euros de fondos por encima del límite fijado por el “freno de la deuda” fuera declarado inconstitucional. Por este motivo, la firma anticipa que los compromisos se alcanzarán de forma fragmentaria, y que el gasto se realice a un ritmo mucho más lento de lo que se esperaba antes. En una línea similar, Deutsche Bank research anticipa que una reforma del freno de la deuda “es poco probable” en el corto plazo. Sin embargo, consideran que antres de las elecciones regionales de septiembre podría surgir un consenso entre partidos para un “Fondo de Transformación 2.0″.

En este contexto, Sievert hace hincapié en que el Gobierno alemán conserva un importante margen de maniobra presupuestario, y anticipa que la deuda en relación con el PIB disminuirá del 65% en 2023 al 59% en 2028. No obstante, coincide en que la flexibilidad financiera está limitada constitucionalmente por el freno a la deuda. “Alemania tiene la capacidad económica y fiscal para abordar las presiones estructurales a las que se enfrenta, pero es necesaria la voluntad política de todos los partidos para hacer frente a estos retos”, concluye el experto.

La confianza empresarial  se deteriora

La encuesta más reciente del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad de Múnich (Ifo) revela que la confianza entre las empresas alemanas se deterioró aún más a principios de este año. Según un sondeo publicado el 25 de enero, el índice Ifo de clima empresarial cayó a 85,2 puntos en este mes, frente a los 86,3 puntos de diciembre.

En el sector manufacturero, el índice de clima empresarial aumentó y las empresas estaban "algo más satisfechas" con su negocio actual. En contraste, el clima empresarial en el sector servicios se ha ensombrecido considerablemente, dado que los proveedores estaban "mucho más insatisfechos" con su cartera de pedidos.

En el comercio, el índice cayó a su nivel más bajo desde octubre de 2022. Las empresas comerciales estaban "menos satisfechas" con su situación comercial actual y sus expectativas también se deterioraron. Este es el caso tanto de mayoristas como de minoristas. En el sector de la construcción, el índice de clima empresarial siguió cayendo, y las empresas evaluaron su situación empresarial actual como peor.

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