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Breakingviews
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

La tardía fusión BBVA-Sabadell afronta nuevos obstáculos

Es el equivalente español del Día de la Marmota

Sabadell
Sede de Banco Sabadell, en Sant Cugat del Vallés (Barcelona).Toni Albir (EFE)

La compra de Sabadell por BBVA es el equivalente bancario español del Día de la Marmota. Al igual que la última vez que bailaron tango en 2020, la creación de un gigante de 73.000 millones de euros supondrá un importante ahorro de costes. La diferencia ahora es que Sabadell tiene una valoración razonable en Bolsa, lo que hace las cosas más fáciles para el objetivo, pero más difíciles para BBVA.

El banco madrileño, de mayor tamaño, confirmó el martes las informaciones aparecidas en la prensa, según las cuales se había puesto en contacto con el presidente de Sabadell, Josep Oliu, para proponerle una fusión accionarial. El banco alicantino dijo que estaba analizando la propuesta. En 2020, los dos bancos no pudieron llegar a un acuerdo sobre la valoración, según Reuters, y BBVA se mostró poco dispuesto a igualar la valoración de 3.000 millones de euros deseada por Sabadell.

Esa cifra parece pintoresca comparada con el valor de los fondos propios del banco, que el martes superaba los 9.000 millones de euros, producto de la recuperación de las acciones bancarias tras la crisis. El presidente de BBVA, Carlos Torres, puede esperar que esta más respetable valoración de su objetivo, de aproximadamente tres cuartas partes del valor contable tangible, haga más fácil que Oliu acepte una venta que en 2020, cuando el banco se valoraba esencialmente a precio de chatarra. Suponiendo una prima de emisión del 20%, a los accionistas de Sabadell se les compraría a un precio superior al 90% del valor contable tangible, elevado para un banco europeo.

El propio banco de Torres también se ha revalorizado desde 2020, lo que significa que BBVA poseería el 85% de las acciones del grupo combinado, teniendo en cuenta la misma prima de oferta del 20%. Mientras, los analistas de Barclays calculan que las fusiones bancarias españolas anteriores eliminaron de media el 45% de los gastos de la entidad más pequeña, lo que implica 1.400 millones de ahorro anual. Tributados al 30% y capitalizados, tendrían un valor de casi 10.000 millones de euros.

Aun así, las acciones de BBVA cayeron un 6,65% el martes. Si Torres paga un precio cercano al valor contable tangible, se perdería el impulso contable del badwill que ha ayudado a suavizar las fusiones bancarias europeas en los últimos años. Los bancos más grandes, como el italiano Intesa Sanpaolo, se dieron cuenta de que la compra de un banco modesto por una valoración aplastada generaba una ganancia contable que podía compensar los costes de integración y cualquier depreciación de activos.

La mejora de la valoración de Sabadell significa que cualquier ganancia por badwill sería minúscula. Por tanto, BBVA podría tener que reducir el ratio de capital del grupo combinado para cubrir cualquier coste asociado a la operación, lo que podría suponer un menor margen para la recompra de acciones. Esto no socava la lógica de la fusión, pero demuestra que a los accionistas ávidos de liquidez les puede resultar más difícil aceptarla.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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