_
_
_
_
Análisis
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Europa en recesión (mientras España se libra)

El país presenta mejores datos económicos que los de la eurozona, pero la recesión técnica europea puede traer consecuencias

BCE
Vistas del Bamco Central Europeo (BCE), en Frankfurt.DPA vía Europa Press (DPA vía Europa Press)

A principios de junio se publicó un nuevo dato desalentador para la economía europea. Después de muchos meses hablando de la posibilidad de que la eurozona entrara en recesión, finalmente se confirmó este escenario. Eurostat anunció que el Producto Interior Bruto (PIB) de la eurozona en el primer trimestre de 2023 había caído un 0,1%, después de un descenso de la actividad económica en el último trimestre de 2022 también del 0,1%. De este modo, como la economía europea lleva dos trimestres seguidos con crecimiento negativo, podemos hablar de una recesión técnica.

Para aclarar este hecho es necesario que conozcamos el concepto de recesión técnica. Esta situación se produce cuando se registran dos trimestres seguidos con resultados negativos del PIB en términos interanuales. Así, tras dos trimestres con una leve contracción del 0,1%, nos encontramos en la primera recesión técnica que se produce desde la crisis del coronavirus en 2020.

Y es que la zona euro se está viendo muy afectada por las consecuencias que ha traído la guerra de Ucrania con grandes subidas generalizadas de precios. Ante esta situación de tasas de inflación descontroladas, el Banco Central Europeo (BCE) ha reaccionado contundentemente y de manera acelerada subiendo los tipos de interés, es decir, incrementando el precio del dinero de forma que la economía pueda enfriarse y se controle la inflación. Sin embargo, inflación y actividad económica son dos variables que normalmente suelen ir de la mano, de tal forma que, si la primera sube, el PIB también. Por tanto, con el incremento de tipos de interés en la eurozona desde el 0% hasta el 4% actual (y quizás queden algunas subidas más) se ha conseguido disminuir la inversión y el consumo privado impactando directamente en el crecimiento económico. Es importante señalar que las medidas adoptadas por el BCE, a pesar de que a priori un menor crecimiento es mala noticia, están dando sus frutos ya que la tasa de inflación se está moderando poco a poco.

En el caso de la eurozona, la recesión se ha originado principalmente debido a las dificultades económicas que han enfrentado algunos de los países con más peso de la región, como Alemania, la cual es la mayor economía de la eurozona. Irlanda es otra nación que ha contribuido a la contracción. Su agencia de estadística comunicó una pérdida de actividad del 4,6% en el primer trimestre, un descenso bastante más dramático que el de Alemania, de 2,7%. También otros países han experimentado caídas en su actividad, como Lituania (-2,1%) y Países Bajos (-0,7%).

Si ponemos el foco en España, nuestro país ha logrado mantener su actividad económica con un aumento del 0,5% respecto al trimestre anterior. El problema viene cuando analizamos la fuente por la cual el crecimiento del país se mantiene en positivo. Sería deseable que el origen de este crecimiento fuera un mayor consumo y una mayor inversión. Sin embargo, estas variables han restado un 0,8% el crecimiento mientras que el verdadero motor ha sido la demanda exterior (exportaciones e importaciones). En términos interanuales, además de la demanda exterior, el otro motor que está soportando el crecimiento de la economía es el gasto público. Esto, sin embargo, puede traer consecuencias negativas ya que todo este gasto público está derivando en que nuestra economía está alcanzando niveles de deuda pública récord mes a mes. A veces es importante recordar a los lectores que toda la deuda que financia el gasto público hay que devolverla y que, por tanto, las medidas que apliquen los gobiernos deberían estar enfocadas en aumentar el consumo y la inversión en vez del gasto público.

Una vez analizada la situación de la economía europea y española nos queda preguntarnos: ¿cómo puede afectar esta recesión europea a una economía como la española que aún sigue creciendo?

La economía española no está completamente aislada de la eurozona, más bien lo contrario. Por lo que, a pesar de los datos económicos favorables, la recesión técnica en la región podría tener un impacto indirecto en España. En primer lugar, si las principales economías de la eurozona experimentan una disminución en la demanda de bienes y servicios es probable que las exportaciones españolas se vean afectadas, especialmente si los consumidores europeos reducen su gasto.

Otro de los factores que puede impactar negativamente a España es el deterioro de la confianza de los inversores internacionales en Europa y, por ende, en España. La incertidumbre económica en la región podría generar cierta aversión al riesgo, impactando negativamente en el flujo de inversiones hacia España.

Por tanto, a pesar de que nuestros datos económicos son bastante más favorables que los de otros países de la eurozona, la recesión técnica en la región puede traer consecuencias indirectas en la economía española, como la disminución del comercio internacional o el deterioro de la inversión, los cuales podrían afectar al crecimiento económico en España en los próximos trimestres.

Rodrigo Yagüe es profesor de OBS Business School

Sigue toda la información de Cinco Días en Facebook, Twitter y Linkedin, o en nuestra newsletter Agenda de Cinco Días

Newsletters

Inscríbete para recibir la información económica exclusiva y las noticias financieras más relevantes para ti
¡Apúntate!

Más información

Archivado En

_
_