Poco duró la alegría. La decisión sorpresa del BCE de recortar los tipos un cuarto de punto no logró inyectar el optimismo suficiente como para mantener las Bolsas al alza por segunda jornada consecutiva. Ayer, las pérdidas volvieron a ser la tónica dominante. Francfort perdió el 0,39%; París, un 0,7%, y Londres, el 1,13%. Estas caídas confirmaban los presagios de la víspera, cuando la respuesta a la decisión de la autoridad monetaria no fue tan contundente como se podía haber esperado. Una rebaja poco convincente que no bastó para superar la desgana y apatía que también guía Wall Street.
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El Gobierno de México redujo ayer sus previsiones de crecimiento para este año a un intervalo del 2,5%-3%, frente al 4,5% previsto inicialmente. El secretario de Finanzas, Francisco Gil, confirmó en rueda de prensa el anuncio hecho por el presidente, Vicente Fox, el día anterior de que la economía no podría crecer al ritmo esperado, coincidiendo así con el Banco Central, que ya había rebajado las previsiones al 3%.
La Comisión Europea se mostró ayer contraria a dar ahora garantías a España sobre la continuidad de las ayudas regionales tras la entrada en la UE de países del este de Europa. Jean-Christophe Filori, portavoz del comisario de la Ampliación, el alemán Gunter Verheugen, dijo ante la prensa que "en este momento no estamos a favor de comenzar la discusión sobre las futuras perspectivas financieras".
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La banda terrorista ETA explosionó un coche bomba en el centro de Madrid, a las 24.00 horas de ayer, coincidiendo con el cierre de la campaña electoral vasca. Afortunadamente el atentado no produjo víctimas mortales, aunque cuatro personas, dos guardias jurados y dos transeúntes, resultaron heridos menos graves.
Los bonos argentinos agrandaron las pérdidas ayer ante el temor a que el Gobierno del país encuentre dificultades para llevar a cabo el plan de canje de deuda, valorado en unos 20.000 millones de dólares (3,7 billones de pesetas). Las dudas también pasaron factura a la Bolsa. El Merval perdía un 2,96% a media sesión y cerraba la semana con un retroceso cercano al 5,4%.
El cuadro actual es el mismo que presentaban hace dos meses los defensores de bajar los tipos, lo que ha cambiado es la teoría del BCE.
Wall Street sigue sin encontrar motivos para subir. Si hace unos días el temor a una recesión provocaba las pérdidas, ayer la fortaleza del consumo fue la responsable de los retrocesos. El aumento de las ventas minoristas disipó la esperanza de una rebaja agresiva de tipos y desató un nuevo torrente de ventas.
El presidente del Dresdner Bank, Bernd Fahrholz, tuvo que admitir ayer un decepcionante comportamiento del banco en el primer trimestre. Incluso valiéndose de un maquillaje contable, los beneficios brutos del Dresdner sólo aumentaron un 2,4% frente a los tres primeros meses de 2000. Gracias a una menor carga fiscal, el resultado después de impuestos, sin embargo, es más vistoso: 159 millones de euros, 26.5 millardos de pesetas , un 19% más.