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Bruselas eliminará las barreras burocráticas en los grados académicos para integrar el mercado laboral

El objetivo es mejorar la competitividad, facilitando la oferta de programas educativos conjuntos que beneficiarán tanto a los alumnos europeos como a los extracomunitarios

Luis Alberto Peralta
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La necesidad de seguir integrando Europa para aumentar su resiliencia y competitividad afecta a todos los planos, incluso el académico. En el camino hacia la autonomía estratégica, Bruselas ha determinado que los Veintisiete no solo necesitan eliminar las barreras en el sector bancario y los mercados de capitales, sino también integrar los mercados laborales del Viejo Continente para superar la escasez de profesionales. En este contexto, la Comisión Europea (CE) presentó recientemente tres propuestas para potenciar el sector. Entre ellas, el ejecutivo comunitario destaca los primeros lineamientos para “Títulos europeos”, una certificación académica que será reconocida automáticamente en todos los países miembros y reducirá los trámites burocráticos.

En un documento oficial, la Comisión Europea explica que estas tres iniciativas abordan las barreras legales y administrativas que “impiden a las universidades asociadas establecer programas de titulación conjuntos que sean competitivos a nivel de licenciatura, maestría o doctorados”. En este contexto, además del un “título europeo”, el paquete presentado incluye dos propuestas para apoyar al sector de la educación superior: una para mejorar los procesos de garantía de calidad y el reconocimiento automático de las cualificaciones en la educación superior; y otra para hacer las carreras académicas más atractivas y sostenibles.

Una portavoz de la Comisión Europea ha respondido a CincoDías que estas iniciativas tienen el potencial de proporcionar a la economía europea el talento cualificado que necesita. “Esto es particularmente pertinente en tiempos en los que abordar las brechas de escasez de mano de obra y áreas tecnológicas críticas es crucial para nuestra competitividad y soberanía. Al mismo tiempo, ofrecer esta certificación también impulsaría la movilidad educativa dentro de la UE, abordaría las necesidades de las regiones que enfrentan una trampa de desarrollo de talentos, y ayudaría a satisfacer la demanda del mercado laboral de graduados europeos”, asegura la portavoz de la CE.

Desde el Ejecutivo comunitario también expresan que la búsqueda de un mercado único europeo unificado y la obtención de un título europeo están “intrínsecamente vinculados”. Les une su objetivo compartido de fomentar la libre circulación a través de las fronteras de los Estados miembros, el crecimiento económico y la competitividad dentro de la Unión Europea. “El título europeo fomentará una reserva de talentos cualificados a escala europea y ayudará a atraer talentos para formarlos en un espacio educativo europeo competitivo y atractivo”, apunta la portavoz.

En esta línea, desde Bruselas también consideran que las propuestas pueden aumentar la capacidad de las instituciones para satisfacer la demanda del sector privado. “Los empleadores, incluidas las multinacionales y las pymes, buscan profesionales con una combinación de habilidades transversales: inteligencia cultural, pensamiento crítico, habilidades para resolver problemas, creatividad y adaptabilidad. Un título europeo hará que estas personas sean más visibles para los empleadores y facilitará su contratación”, destaca la portavoz.

El reto de la integración

La Comisión Europea viene trabajando en este campo desde septiembre de 2020, cuando el Ejecutivo comunitario reconoció la necesidad de “facilitar la impartición de programas de titulación conjuntos por parte de las alianzas de educación superior”. Sin embargo, la parte difícil vendrá con la negociación de los próximos meses, cuando las propuestas se discutirán con el Consejo de la UE y las partes interesadas.

Dicho esto, la portavoz del Ejecutivo comunitario manifiesta que estas medidas surgen justamente de la necesidad de superar los numerosos obstáculos para la cooperación transnacional que existen por las competencias locales; ya que los sistemas nacionales y regionales de educación y sus reglamentos se han desarrollado en gran medida de forma independiente.

“Con la ayuda de 140 universidades que participan en proyectos de experimentación de políticas, identificamos más de 50 tipos diferentes de obstáculos legales y administrativos que enfrentan las universidades cuando quieren crear programas conjuntos. El título europeo resolvería muchas de estas disparidades administrativas y legales entre los sistemas nacionales y regionales al equiparlos con una vía fácil y coherente para trabajar entre sí”, indican desde Bruselas.

La portavoz de la CE resalta que entre las principales barreras se encuentran las limitaciones al multilingüismo en titulaciones conjuntas, así como la falta de reconocimiento del aprendizaje combinado o en línea (que impide el pleno uso del potencial de las herramientas digitales en la educación). Las normas nacionales específicas sobre la forma de los exámenes finales y las escalas de calificaciones; así como la concesión y entrega de títulos y diplomas, son otros campos que estarían sujetos a normas restrictivas, según la CE.

Bruselas propone un enfoque gradual para los Estados miembros, con dos posibles “puntos de entrada” para iniciar la integración. El primero es la creación de una “etiqueta europea” preparatoria, que se otorgaría a los programas de titulación conjunta que cumplan los criterios europeos y que se recibiría junto con los títulos conjuntos. El segundo, la creación de un nuevo tipo de cualificación que se basaría en criterios comunes y estaría anclado en las legislaciones nacionales. Esté grado sería otorgado conjuntamente por universidades de diferentes países o posiblemente por una nueva entidad jurídica de universidades europeas.

Dicho esto, la portavoz de la Comisión Europea aclara que el título europeo voluntario no sustituiría a los títulos nacionales, sino que actuaría como puente entre los diferentes sistemas, basándose en criterios comúnmente acordados. Así, las universidades podrían decidir si ofrecerlo o no en el contexto de una cooperación transnacional.

Para emprender el camino hacia un título europeo, la Comisión tiene previsto lanzar en 2025 los llamados “proyectos de itinerarios universitarios europeos”, dentro del programa Erasmus+. El objetivo es ofrecer incentivos financieros a los Estados miembros, junto con sus agencias de acreditación, universidades, estudiantes e interlocutores económicos para participar de esta iniciativa.

Beneficiados

Santiago Íñiguez de Onzoño, presidente de IE University, opina que la movilidad de talento contribuirá a la integración económica, generando nuevas empresas. “Los nuevos títulos responderán a las nuevas necesidades de empresas y organizaciones. Los consorcios de universidades que se creen para ofrecer esos títulos tendrán vocación de atraer a un buen número de alumnos y reforzarán la conexión entre universidades y la sociedad”, explica el experto a CincoDías.

Desde Bruselas también contemplan que estas medidas pueden beneficiar a otros colectivos, entre ellos los estudiantes extranjeros. “Se podría ofrecer un título europeo a cualquier estudiante que estudie en Europa, independientemente de su ciudadanía; aunque corresponderá a las universidades organizar la admisión de los estudiantes, como ocurre con todos los programas que ofrecen. Además, queremos que Europa se convierta en un destino educativo atractivo para los nacionales de terceros países”, expresa una portavoz de la Comisión Europea.

Dicho esto, desde el Ejecutivo comunitario, consideran que permitir la creación de más programas conjuntos también ayudaría a atraer y retener más talento en Europa; al tiempo que apoyaría la cooperación con universidades y sistemas de todo el mundo. “Esto sería especialmente beneficioso para las regiones que se enfrentan a la trampa del desarrollo del talento, es decir, el impacto de una población más joven que se marcha. Asimismo, si eres nacional de un tercer país, en lugar de venir a seguir un programa universitario nacional, se te ofrecería la posibilidad de seguir un programa transnacional en varias universidades de varios países de Europa y obtener un título europeo”, explican desde Bruselas.

“El objetivo fundamental es promover la movilidad de estudiantes, profesores y de talento en general. La movilidad geográfica y la exposición a distintas culturas ha sido una característica esencial en la educación universitaria desde el momento de su fundación en el siglo XIII. Además, se trata de una iniciativa que fortalecerá la identidad europea de las futuras generaciones. El programa Erasmus ha contribuido a la integración europea más que el euro”, resalta Santiago Íñiguez de Onzoño.

Bruselas también apuesta por seguir potenciando la educación digital

La Comisión Europea presentó recientemente dos propuestas al Consejo Europeo, con el objetivo de ayudar a los Estados miembros a proporcionar “educación y formación digitales de alta calidad, inclusivas y accesibles para desarrollar las capacidades digitales de los ciudadanos europeos”, según informa un comunicado oficial de Bruselas. Las propuestas mencionadas abordan dos principales desafíos comunes identificados por la UE: la falta de un enfoque gubernamental integral para la educación digital y las dificultades para dotar a las personas de las habilidades digitales necesarias.

Según los autores de la propuesta, la meta de lograr una mejor educación digital europea podría lograrse mediante la creación de un “marco coherente de inversión, gobernanza y formación docente para una educación digital eficaz e inclusiva”. En esta línea,  se proponen una serie de medidas que los Estados miembros pueden seguir para implementar este enfoque de todo el gobierno y con la participación de partes interesadas.

“A pesar de los avances y algunos excelentes ejemplos de innovación, los esfuerzos combinados hasta ahora no han dado como resultado una transformación digital sistémica en la educación y la formación. Los Estados miembros todavía luchan por alcanzar niveles suficientes de inversión en infraestructura de educación y formación digital, equipos y contenidos para docentes y personal, y evaluación de las políticas”, reconocen desde el Ejecutivo comunitario.
En esta línea, otra acción clave para alcanzar este objetivo será facilitar el reconocimiento de una nueva “certificación de capacidades digitales” que sea válida a nivel regional. Para ello, la Comisión llevará a cabo un proyecto piloto del “Certificado Europeo de Capacidades Digitales” junto con varios Estados miembros.

“El certificado tiene como objetivo mejorar la confianza y la aceptación de la certificación de habilidades digitales en toda la UE. Esto ayudará a que las habilidades digitales de las personas sean reconocidas de manera amplia, rápida y sencilla por parte de empleadores, proveedores de capacitación y más”, expresa la Comisión Europea en un comunicado reciente.

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