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¿Cuáles son las diferencias entre un ERTE y un ERE? Vocabulario económico para entender los planes de Telefónica

Comprender estas diferencias es esencial tanto para empleadores como para empleados, ya que afectan directamente a la estabilidad laboral y a sus derechos

Desempleo
Una persona sale de una oficina del paro del Paseo de Acacias, en Madrid.Gustavo Valiente (Europa Press)

Cuando las empresas no alcanzan los objetivos o atraviesan ciertas dificultades, entran en juego mecanismos que intentan reconducir la situación, alejando a las compañías de los impagos o la quiebra. La aplicación durante la pandemia de los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) o el reciente expediente de regulación de empleo (ERE) anunciado por Telefónica han introducido estos términos en el lenguaje cotidiano. Pero ¿sabe realmente cómo funcionan?

El ERTE: un salvavidas temporal

El ERTE, recogido en el artículo 47 del Estatuto de los Trabajadores, es una medida que permite a las empresas ajustar temporalmente su plantilla laboral en situaciones de crisis, como la pandemia de Covid-19.

Durante un ERTE, los trabajadores incluidos conservan sus derechos laborales básicos, como la antigüedad en la empresa y las cotizaciones a la Seguridad Social. Además, tienen acceso a prestaciones por desempleo durante el periodo en el que se encuentren afectados por la medida.

Es crucial destacar que el ERTE es una solución temporal y reversible. Una vez superada la crisis o la situación que motivó su implementación, los empleados vuelven a sus puestos de trabajo en las condiciones previas al ERTE.

El ERE: un cambio estructural en la empresa

Contrario al ERTE, el ERE, presente en el artículo 51 del Estatuto de los Trabajadores, implica cambios estructurales y permanentes en una empresa. Este mecanismo se activa cuando una compañía enfrenta dificultades económicas que requieren una reestructuración profunda, como cierres de instalaciones, fusiones, adquisiciones o cambios en la actividad empresarial.

Un ERE puede resultar en la extinción de contratos laborales, ya sea de forma colectiva o individual, y puede afectar a un número significativo de empleados. La empresa debe justificar la necesidad del ERE y seguir un proceso legalmente establecido, que incluye la apertura de un periodo de consultas con los representantes de los trabajadores.

Los trabajadores afectados por un ERE tienen derecho a recibir indemnizaciones por despido y, en algunos casos, a medidas de acompañamiento como formación o recolocación laboral.

Implicaciones legales y procedimientos

En términos legales, ambos expedientes requieren la autorización de la autoridad laboral competente. En el caso del ERTE, la aprobación es más ágil y se concede con mayor rapidez, especialmente en situaciones de emergencia como la pandemia.

Por otro lado, el proceso para un ERE es más complejo y se rige por estrictas normativas. La empresa debe demostrar la necesidad del expediente y buscar soluciones alternativas antes de proceder con despidos.

Todos los trabajadores implicados tanto en un ERTE como en un ERE podrán denunciar a las empresas si no se cumplen las normas recogidas por el Estatuto de los Trabajadores.

En resumen, el ERTE y el ERE representan respuestas diferentes a desafíos económicos en el ámbito laboral. Mientras que el ERTE ofrece una solución temporal para momentos de crisis, el ERE implica cambios estructurales y permanentes en una empresa. Comprender estas diferencias es esencial tanto para empleadores como para empleados, ya que afectan directamente a la estabilidad laboral y a los derechos de ambas partes.

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