Gentiloni advierte de que es “inevitable” un mayor papel del gasto público en los próximos años

El comisario europeo aboga porque las nuevas reglas fiscales dejen margen para la inversión pública y deja la puerta abierta a un mecanismo comunitario permanente de financiación

El comisario europeo de Economía, Paolo Gentiloni, durante el Foro Económico de Bruselas este jueves.
El comisario europeo de Economía, Paolo Gentiloni, durante el Foro Económico de Bruselas este jueves.Comisión Europea

Si bien instituciones como el Banco de España afirman que ha llegado el momento de la contención fiscal y de retirar las ayudas de la pandemia y las derivadas de la invasión de Ucrania, los retos que afronta la Unión Europea en su conjunto en el futuro más inmediato en términos comerciales y, sobre todo, energéticos requerirán de muchos recursos en los próximos años.

El comisario europeo de Economía, Paolo Gentiloni, ha advertido este jueves durante su intervención en el Foro Económico de Bruselas que en los próximos años será “inevitable” que la intervención pública tenga “un rol mucho más importante que en el pasado”. “En la conversación que tendremos en los próximos meses sobre cómo ayudar a nuestras economías, no estaremos en la carrera por cómo conseguir una globalización más barata, unas cadenas de suministros más económicas o abaratar el empleo, sino por una globalización con más justicia social y segura. Y sabemos que, para evitar eso, la intervención [pública] va a ser fundamental”, afirmó el comisario.

Según las estimaciones de Bloomberg, Europa necesitará 4,9 billones de euros hasta 2050 en inversión pública y privada en energías verdes para lograr sus objetivos energéticos. Frente a estas ambiciosas metas, Bruselas pretende retomar en el año 2024 las reglas fiscales, en pausa desde la pandemia. Tal y como están diseñadas, las reglas comprometerían la capacidad de invertir de los países más endeudados, como son los casos de Portugal, Italia, Francia o España.

La Comisión Europea planteó un escenario de reforma de los objetivos de déficit y deuda que abogaba por dar a los Estados miembros mayor margen para abordarlos de manera negociada con Bruselas, aunque mantendrían los baremos del 60% de la ratio del PIB, en el caso de la deuda pública, y del 3% en el apartado de déficit. Sin embargo, en las últimas semanas, Alemania ha hecho palpable su negativa a dejar a los Estados que negocien políticamente sus objetivos fiscales. El ministro de Finanzas alemán, Christian Lindner, publicó una carta en Financial Times en el que criticaba la propuesta de la Comisión, lo que hizo modificar la propuesta final de Bruselas e introducir un ajuste anual obligatorio del déficit del 0,5% si este supera el techo acordado.

Del mismo modo, la lucha contra la inflación ha provocado que los diferentes bancos centrales encadenen subidas de tipos de interés en vertical. Entre ellos el BCE, que ha aumentado el precio del dinero desde el 0% hasta el 3,75% decretado hoy mismo, en pocos meses. Este endurecimiento de la política monetaria impactará negativamente en el crecimiento y, por tanto, también a los planes fiscales de los Gobiernos.

Equilibrio financiero, pero con inversiones

Gentiloni aseguró que la fórmula de los próximos años para la contención fiscal europea no debía ser otra que la del “crecimiento sostenible”, sin embargo, también concretó que para abordar este y otros retos futuros, el diseño de las próximas reglas fiscales habrá de apoyar la inversión. “[El actual diseño de las reglas fiscales] no redujo la deuda y la inversión no dejó de caer. Lo que necesitamos son reglas que mantengan los compromisos sin perder la capacidad de invertir”, indicó.

En esta línea, el comisario de Economía ha dejado la puerta abierta a crear un mecanismo comunitario de financiación permanente. “Hemos demostrado que se puede llegar a un balance [de crecimiento y contención fiscal] con las iniciativas de financiación comunes. Esas iniciativas no son algo que terminará en 2026. No hablo de los fondos europeos, que fueron algo para un momento determinado. Pero hay propuestas, como el fondo soberano europeo que siguen encima de la mesa. Y necesitaremos estos mecanismos en el futuro”, expresó Gentiloni.

En este sentido, el comisario también ha abierto la puerta a la creación de un mecanismo europeo para el fomento del reciclaje laboral en la Unión. “No estoy diciendo que necesitemos un nuevo SURE [el fondo contra el paro diseñado en pandemia] con las mismas características de 2020, porque no sería útil en la situación actual, sino que creo que sería un tema interesante que discutir en los próximos meses un mecanismo europeo que financie la recualificación», expresó Gentiloni.

La vicepresidenta del Gobierno, Nadia Calviño, quién también intervino en la jornada, llegó a Bruselas con los deberes hechos, a raíz de las últimas cifras de crecimiento económico y empleo, afirmó que estos debates serán claves durante la presidencia española del Consejo Europeo, que comenzará el próximo junio. Calviño ya afirmó el pasado febrero que el Gobierno estaba trabajando para que las nuevas reglas fiscales se aprobasen durante la presidencia semestral.

Protesta climática

En el evento también intervinieron la gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Gueorguieva, y el vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, cuya mesa redonda ha sido protagonista del evento por la aparición de casi una decena de activistas climáticos en cuyos carteles se podía leer “que le jodan al PIB” o “el crecimiento económico mata”.

Los activistas han hecho detener el encuentro durante varios minutos, ante la mirada atónita de los espectadores. Jim Hagemann Snabe, presidente de Siemens AG presente en el acto, trató de dialogar con una de las manifestantes antes de su evacuación, diciendo que era un “tema muy serio”. Sin embargo, tras la vuelta a la normalidad en la sala, Snabe afirmó que “no queremos locuras, queremos acción”. Del mismo modo, Dombroskis, que se mantuvo impertérrito durante los largos minutos que duró la protesta, concluyó que la transición verde debe ser aceptada por toda la sociedad, no convencer solo a activistas.

¿Desglobalización o revaluación de riesgos?

En intervenciones separadas, tanto Dombrovskis como la gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, destacaron la necesidad de abordar el incipiente proceso proteccionista que vive el mundo tras la pandemia y la guerra de Ucrania. “Hay que revivir el multilateralismo”, afirmó Georgieva. “Los problemas en las cadenas de suministros han provocado friendshoring (reubicarlas hacia países aliados), pero estas decisiones pueden tener un impacto en las economías”, indicó la gerente del FMI que estimó entre el 7% y el 12% el impacto de un proceso desglobalizador en el PIB mundial.

Dombrovskis eludió referirse a las reorientaciones del comercio mundial como “desconexión” y aseguró que la Unión Europea se encuentra en un momento de “revaluación de riesgos” para no sustituir la dependencia energética de Rusia con la de los minerales de China necesarios para la transición ecológica, sin que esto necesariamente signifique una vuelta al proteccionismo, aseguró el vicepresidente ejecutivo.

El presidente de Siemens AG, Jim Hagemann Snabe, y el europarlamentario Bernd Lange hicieron referencia a ese aparente dilema entre la rapidez de adquirir los materiales necesarios para la transición ecológica desde las cadenas de suministros ya existentes o, por el contrario, generar nuevas rutas más seguras. Snabe afirmó que, aunque es importante no generar nuevas dependencias estratégicas es necesario “acelerar dramáticamente” la escala de implementar energías sostenibles.

Por otra parte, Lange, concluyó que Europa necesita cambiar el “America First” estadounidense por “Europe Fast” (Europa rápida): “No debemos reaccionar a ‘América primero’ con ‘Europa primero’, sino con ‘Europa rápido’. Tenemos que ser más rápidos. Un año y medio para la aprobación de un proyecto de hidrógeno verde es demasiado tiempo”.

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Sobre la firma

Pepe García

Redactor de la sección de Economía de Cinco Días. Estudió Ciencias Políticas y Sociología en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y cursó el Máster de periodismo UAM - EL PAÍS.

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