China: ¿cometerá la UE los mismos errores que con Rusia?

La dependencia de Europa respecto a Pekín ha aumentado a raíz del conflicto en Ucrania y de los planes para acelerar las transiciones verde y digital

La guerra contra Ucrania ha puesto de manifiesto la importancia de reforzar la autonomía estratégica abierta de la UE, acelerando la transformación de la economía. Un claro ejemplo ha sido el impulso a la transición energética, con el fin de reducir la dependencia del gas y petróleo rusos. Pero, en el intento de ser menos dependientes de Rusia, ¿estamos aumentando nuestra dependencia económica de otros países, como China? China es la segunda economía mundial, pero persigue un modelo económico y social distinto al de la UE, con diferentes intereses geopolíticos.

Una primera área en la que destaca el papel de China es en la extracción y refinamiento de materias primas críticas. Tal y como indicó la presidenta de la CE, Ursula Von der Leyen, el litio y las tierras raras serán pronto más importantes que el petróleo o el gas. Estos materiales son necesarios para acometer las transformaciones verde y digital de nuestras economías, por lo que se espera un fuerte aumento de su demanda en los próximos años. Teniendo en cuenta la importancia económica del material y el riesgo en su suministro, la Comisión Europea elabora cada tres años una lista con las materias primas críticas para la UE. En la última, de 2020, se refleja que el 98% de las tierras raras que consume la UE proceden de China, así como el 93% del magnesio, el 69% del wolframio, el 66% del escandio o el 49% del bismuto. Asimismo, la UE tiene dependencia de otros países cuyo sector minero está bajo el influjo de China, como es el caso de la RD del Congo, de donde la UE obtiene el 68% del cobalto que consume. Afortunadamente, la UE es consciente de la vulnerabilidad que supone la dependencia de estas materias primas críticas, motivo por el que en los próximos meses presentará una propuesta de norma de materias primas críticas, con el fin de fortalecer la cadena de suministro para la UE.

El papel que China juega en la transición verde de la economía europea va más allá de materias primas. En 2021, el 89% de los paneles solares y el 64% de turbinas de viento importados por la UE procedieron de China. Las cinco primeras empresas manufactureras de inversores solares, con una cuota de mercado superior al 60% en 2021 y con Huawei a la cabeza, también son de origen chino. El mercado de las baterías eléctricas para vehículos también está dominado por China, con las empresas CATL y BYD, que acumulan una cuota de mercado superior al 50% en 2022.

Las empresas chinas también están jugando un papel fundamental en la transformación digital de la UE. El coste relativamente más bajo y la calidad técnica ofrecida por proveedores chinos de 4G y 5G como Huawei y ZTE llevó a muchos operadores europeos a optar por estas compañías para la implantación de tecnologías móviles. En 2015, la UE y China firmaron un importante acuerdo de cooperación en materia de despliegue de la tecnología 5G. No obstante, en 2017, China adoptó una ley de inteligencia nacional, estableciendo que las empresas y ciudadanos están obligados a colaborar con la seguridad nacional. Esto provocó una fuerte reacción de EEUU contra las empresas chinas, que ha acabado por extenderse a la UE.

En efecto, en 2020, la UE adoptó la caja de herramientas para la ciberseguridad 5G, estipulando que los Estados miembros deben analizar a los proveedores de tecnología 5G, estableciendo restricciones para aquellos catalogados como de alto riesgo. Esta caja de herramientas determina que han de ser clasificados como de alto riesgo aquellos proveedores que puedan estar sujetos a la interferencia de un tercer país no-UE, lo cual, teniendo en cuenta la ley de seguridad nacional china, apunta a que las empresas chinas de 5G han de ser clasificadas como tales. El enfoque seguido por los Estados miembros en la implementación de la caja de herramientas no es homogéneo, y va desde la prohibición directa sueca a los operadores de contratar con proveedores chinos hasta el enfoque alemán, caso por caso. A pesar de las reacciones de países como EEUU y de las medidas adoptadas por la UE, según un informe de la consultora danesa Strand, el 59% del equipamiento 5G RAN en Alemania en 2022 provenía de operadores chinos, frente al 57% del 4G RAN en 2020. Huawei tiene mayor cuota en Berlín que en Pekín, donde compite con otros operadores chinos.

La importancia de China es creciente en la garantía de la estabilidad financiera de muchas economías en desarrollo, y por tanto, de la estabilidad financiera global. Según el Peterson Institute, bajo la Iniciativa de la Franja y la Ruta, China ha prestado más de 100.000 millones de dólares a países en vías de desarrollo, lo que supone el 57% de la deuda total de estos países con acreedores oficiales. El problema es que China no forma parte del Club de París (ni tiene intención de hacerlo), donde los acreedores oficiales coordinan los problemas de deuda de países en vías de desarrollo con el fin de permitir que el país retorne a la sostenibilidad. Así, con el principal acreedor actuando a modo de caja negra, la coordinación multilateral entre acreedores se torna mucho más difícil, poniendo la estabilidad financiera en riesgo. Ante esta situación, el G20, del que China forma parte, ha lanzado el llamado Common Framework, con el fin de coordinar los procesos de reestructuración de la deuda. Sin embargo, hasta el momento, la iniciativa ha tenido escaso éxito, con solo cuatro países resultando beneficiarios.

En definitiva, las dependencias de la UE con respecto de China han aumentado a raíz del conflicto de Rusia y los planes de acelerar las transiciones verde y digital. Pero parece que la UE ha aprendido la lección y ha identificado los puntos de los que depende fuertemente de China. Los próximos meses serán interesantes y habrá que estar alerta de las propuestas que vayan saliendo de la CE. También del enfoque de los Estados miembros, que a veces difiere. Es bastante probable que, dado que es muy difícil concentrar el 100% de todas las cadenas de valor en la UE, parte de esas iniciativas pasen por el friendshoring, es decir, el fortalecimiento de las cadenas de valor a través de países amigos. Pero hay que tener cuidado, porque a veces, los amigos fallan.

Judith Arnal es Técnico Comercial y Economista del Estado y Doctora en Economía. Colaboradora con Agenda Pública.