Chery aspira a ser como “Toyota más Tesla” en su carrera por la expansión global
El fabricante de automóviles chino busca activamente asociarse con otros fabricantes europeos para compartir las instalaciones de producción

El fabricante de automóviles chino Chery quiere ser la mezcla perfecta de Toyota y Tesla. El mayor exportador de coches del país asiático se inspira en el fabricante japonés y en los vehículos de Elon Musk para conseguir la fórmula del éxito en su “expansión en Europa y más allá“, en palabras del presidente de la compañía, Yin Tongyue.
Chery está considerando ampliar su capacidad de producción en Barcelona, donde cuenta con una planta de producción junto a Ebro Motors en la antigua fábrica de Nissan de la ciudad. También busca otras oportunidades como esta en otros países de Europa y poder así compartir instalaciones de producción con fabricantes de automóviles europeos, según ha afirmado Yin en una entrevista para Reuters.
Fundada en 1996 a orillas del río Yangtsé, el primer coche de Chery salió de la cadena de montaje en 1999. Originalmente se conocía como Cheery y se promocionaba como una marca alegre y de bajo coste. Ahora se ve a sí misma siguiendo el modelo de Toyota, sinónimo de calidad, y de Tesla, conocida por su innovación.
“A nuestra estrategia la llamamos ‘doble T”, ha afirmado Yin en la sede mundial de la empresa, en la ciudad oriental de Wuhu. “Toyota más Tesla; esto significa fabricar coches con la calidad necesaria para ganarse a los clientes a largo plazo y con la tecnología avanzada para atraer a compradores más jóvenes”, ha explicado.
Chery anunció este lunes que fabricará con Ebro su primer coche 100% eléctrico a finales de este año. El modelo se hará en las instalaciones en Barcelona y está pensado para un uso urbano a precio “accesible”. “De momento va muy bien”, dijo ayer Yin sobre la operación, con la que quiere ampliar la producción y, potencialmente, exportar coches a otros mercados.
El presidente del fabricante chino ha reconocido, sin embargo, que no es sostenible a largo plazo enviar grandes volúmenes de coches de un país a otro. De ahí que la empresa esté buscando activamente asociarse con otros fabricantes de automóviles en Europa, aunque no ha dado detalles sobre los posibles países colaboradores. “Podemos compartir beneficios, podemos compartir modelos”, ha reiterado.
Las ventas globales de Chery se han disparado en los últimos años, casi cuadruplicándose entre 2020 y 2025. Chery vendió 2,8 millones de coches el año pasado, un aumento de casi el 8% respecto al año anterior, según datos del sector.
Aun así, sigue muy por detrás de sus principales competidores nacionales, BYD y Geely. El primero vendió 4,6 millones de coches en 2025, convirtiéndose en el quinto fabricante de automóviles del mundo por volumen.
Chery ha lanzado dos nuevas marcas internacionales —Omoda y Jaecoo— en 2023. El año pasado vendió 380.000 unidades de ambas marcas combinadas y la empresa comunicó a los concesionarios y al personal durante el fin de semana en Wuhu que su objetivo es alcanzar unas ventas combinadas de 1 millón de vehículos en 2027.
El SUV Jaecoo 7 ha tenido un éxito especial en algunos mercados y fue el coche más vendido en el Reino Unido el mes pasado. El éxito de ambas marcas de Chery sigue dependiendo en gran medida de sus vehículos utilitarios deportivos —unos 2,3 millones de los 2,8 que vendió el año pasado en todo el mundo fueron SUV— y la empresa está trabajando ahora en modelos más pequeños para ampliar su gama.
Estas ganas de fabricar vehículos más pequeños son también un indicador de las ambiciones globales de Chery. Los consumidores chinos suelen preferir los coches grandes, a diferencia de los europeos, según ha afirmado Yin.
Al igual que el resto de sus rivales nacionales, Chery tiene que lidiar con una brutal guerra de precios en su país, donde hay más de 100 marcas de automóviles. Yin cree que la esperada reestructuración del sector es inminente. “En un par de años, quizá solo unos pocos puedan sobrevivir y mantenerse en buena salud”, ha afirmado.