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Intrum negocia quedarse con la gestión de activos tóxicos de Cajamar

Haya Real Estate mantiene el contrato de gestión desde 2014 y hasta junio de 2024. La cartera cuenta con un volumen de activos por 1.700 millones

Oficinas de Cajamar, en el paseo de la Castellana, en Madrid
Oficinas de Cajamar, en el paseo de la Castellana, en MadridPablo Monge Fernandez

Intrum quiere quedarse con el contrato de gestión de activos tóxicos ligados al ladrillo de Cajamar. Hasta junio de 2024, esa actividad está en manos de Haya Real Estate, una empresa que la firma sueca compró a Cerberus este año y que ha integrado en su operativa. Por eso, Intrum no quiere perder ese relevante trabajo para la entidad financiera.

La intención inicial de la caja rural de Almería era integrar la gestión de esa cartera para administrarla por sus propios medios, según revelan varias fuentes. No obstante, Intrum y Cajamar se encuentran en conversaciones, sin que la entidad financiera haya tomado una decisión al respecto, según indica un portavoz de la propia caja. La entidad no tiene prisa por tomar una decisión, ya que aún faltan seis meses para que venza el contrato actual. Desde Intrum se ha declinado hacer comentarios sobre esta información.

La cartera que actualmente gestiona Haya para Cajamar ronda los 1.700 millones de euros. Las cuentas de la entidad financiera, a septiembre de este año, recogen que se trata de 862 millones en activos adjudicados en valor bruto (417 en términos netos) y 858 millones en créditos dudosos.

Cajamar, como todas las grandes entidades financieras, acumuló activos tóxicos –tanto créditos fallidos como en propiedades adjudicadas– a raíz de la gran crisis hipotecaria e inmobiliaria de 2008. Los bancos y cajas se desprendieron de gran parte de ese ladrillo vendiéndolo a fondos y, además, han confiado la gestión de esos grandes portfolios a empresas que se conocen como servicers. En este caso, la caja presidida por Eduardo Baamonde confió en Haya como servicer en 2014 para la comercialización de activos inmobiliarios y la gestión de la recuperación crediticia, con un portfolio inicial de alrededor de 7.000 millones.

Fuentes conocedoras de ese contrato indican que Cajamar había valorado que cuando se acabase el contrato de Haya, toda esa administración de adjudicados y fallidos pasaría a gestionarse internamente para ganar eficiencia y ahorros. Sin embargo, la compra de Haya por parte de Intrum (que se está convirtiendo en el gran consolidador del sector) ha provocado que ambas partes entren en conversaciones, por lo que la firma nórdica podría retener esta actividad para la entidad almeriense.

Precisamente, Cajamar es una de las entidades con un nivel de morosidad más bajo del sistema financiero español. A cierre de septiembre, registraba una ratio de mora del 2,2% frente a una media sectorial del 3,5%, según los datos del Banco de España. Se trata de una reducción drástica desde que la entidad firmó el contrato con Haya, ya que en ese momento la morosidad se situaba en el 17,7%.

Este es el contrato más relevante que se espera que caduque en los próximos meses. Este año, Caixabank lanzó un concurso para renovar a los servicers de su cartera de Buildingcenter, de alrededor de 4.000 millones. Fue Intrum, precisamente, el principal beneficiario frente a Servihabitat como mayor perjudicado. La entidad pilotada por Gonzalo Gortázar como consejero delegado reveló en mayo que la firma sueca, que tiene a José Luis Bellosta como director general, se haría cargo de gran parte de la gestión a través de Solvia y de Haya. Este cambio de administrador supuso, también, un recorte en comisiones. Adicionalmente, Haya cuenta con contratos con Cerberus, ING, BBVA y Divarian, entre otros.

Baile de contratos en Sareb y Caixabank

En 2022 Haya ya perdió otro gran contrato de servicing que cambió de manos. En este caso se trata del acuerdo que mantenía con Sareb, que decidió prescindir de la entidad para ahorrar costes. El banco malo eligió a Aliseda/Anticipa (Blackstone) y a Hipogés (KKR) como nuevos gestores frente a Haya (entonces en manos de Cerberus), Altamira (ahora llamado doValue), Servihabitat (Lone Star) y Solvia (Intrum).

Por su parte, Intrum, empresa cotizada y fundada en 1921, se ha convertido en los últimos años en el principal servicer por contratos de gestión gracias a compras de empresas y al ganar concursos como el de CaixaBank. La compañía actualmente gestiona alrededor de 51.000 millones para bancos y fondos, según el último informe de la consultora Atlas Value Management, por delante de rivales como Hipogés, doValue y Aliseda/Anticipa. 


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