Banca privada: prudencia y más renta fija para las grandes carteras en 2023

La vuelta a tipos de interés positivos ofrece de nuevo oportunidades en bonos corporativos

La cautela guía las recomendaciones de los asesores patrimoniales para los primeros meses de 2023

Banca privada: prudencia y más renta fija para las grandes carteras en 2023

De los malos resultados, tanto en renta variable como en renta fija, que han caracterizado a 2022 no se ha librado nadie. Tampoco los inversores que cuentan con patrimonio abultado, que ahora tratan de reequilibrar sus carteras de inversión en busca de recobrar rentabilidad.

No obstante, los expertos en gestión y banca privada consultados coinciden en recomendar carteras prudentes en riesgo, ante un escenario mundial que aún está lleno de incertidumbres respecto a una posible recesión, una inflación que comienza a dar signos de enfriamiento pero que se mantiene en cotas históricamente altas y una expectativa de recortes en los márgenes empresariales.

Es la posición de José María Ferrer, director de Renta 4 Banca Privada y Wealth, que quiere tener mayor visibilidad “sobre el impacto de la inflación y subidas de los tipos de interés tanto en los resultados de las compañías como en el consumo doméstico. Hay demasiadas incertidumbres para estar sobreexpuestos y preferimos ser cautos”.

Renta 4 y Andbank pretenden aprovechar las caídas en Bolsa

En la entidad prevén unos primeros meses de año con mayor volatilidad y riesgos de caídas, por lo que “queremos estar protegidos contra ellas y aprovecharlas para aumentar la exposición a renta variable de cara al segundo semestre del año que, a día de hoy, creemos que será más positivo”.

También en el caso de Andbank España preparan carteras con colchón de liquidez para poder aprovechar eventuales caídas este ejercicio, “porque sigue habiendo razones que invitan a la cautela, como el comprobar cómo los inversores aún mantienen una actitud de compra en las caídas. Para ver un suelo cíclico fiable necesitaríamos mayor escepticismo por parte de los participantes de mercado, y si 2022 fue un año de vender en las subidas de mercado, 2023 se antoja como un tiempo de comprar con las caídas”, resume José de Alarcón, director comercial de la entidad.

En concreto, en renta variable prefieren “Europa frente a EE UU, valores del mundo value frente a los de crecimiento y valoraciones atractivas en emisores de calidad y elevado dividendo”. Además, están incorporando mayor peso en renta fija, “que ha ido construyéndose a lo largo de 2022 y donde nos inclinamos por grado de inversión frente a high yield”.

En deuda, se apuesta por ampliar duraciones y calidad

Lo cierto es que, si unas palabras se repiten entre los asesores a la hora de hablar de opciones para conseguir rentabilidad este año, estas son renta fija, un tipo de activo que lleva años drenando retorno en las carteras. Sin embargo, “la vuelta a tipos de interés positivos ofrece por fin oportunidades, aunque manteniendo una previsible volatilidad por la evolución de la inflación y las medidas monetarias”, explica Víctor Allende, director de CaixaBank Banca Privada. En concreto, se muestran “constructivos en renta fija en bonos flotantes, duraciones moderadas y elevada calidad crediticia”.

“Desde finales de octubre, las carteras han empezado a incrementar de forma relevante tanto el peso en renta fija como la duración de la misma, aprovechando los fortísimos repuntes de TIR de todos los mercados de bonos en 2022. Es nuestro activo preferido en estos momentos y seguirá siendo en todo 2023 mientras los niveles de rentabilidad de los bonos se mantengan a nivel elevado”, dice Jaime Hoyos Moliner, consejero director en SabadellUrquijo, convencido de que, tras una década de tipos cero o negativos, “ahora podemos comprar bonos con unos niveles de tipos que compensan el riesgo asumido, lo que ha vuelto a poner a la renta fija en el centro de las carteras de los clientes con un perfil más conservador”.

También para José Francisco Ramos, miembro del equipo de gestión de carteras de A&G, los bonos tienen más valor que las acciones, y “aunque creamos que muchos factores de riesgo están descontados en el precio de Bolsa, el potencial que ofrece a doce meses a los niveles actuales no es tan elevado como para compensar su riesgo respecto a la renta fija, que consideramos que es una oportunidad clara. Los tipos de interés de los bonos gubernamentales están cerca del tope que alcanzarán y los precios de los corporativos están descontando un escenario de impago muy superior al histórico y al que creemos que habrá”, asegura.

¿Qué pasa con las sicavs?

Transformación. Las sociedades de inversión de capital variable (sicavs) han podido acordar su disolución hasta el 31 de diciembre de 2022 y deberán realizar los actos jurídicos para la liquidación hasta el 30 de junio de 2023, mientras que la reinversión se puede prorrogar hasta el 31 de julio de este año. ¿Qué han hecho las distintas entidades? Álvaro Manteca, responsable de estrategias de inversión de banca privada de BBVA en España, asegura que “la inmensa mayoría de las sociedades han acordado ya su disolución o transformación, aunque aún no sea efectiva”. En el caso de CaixaBank Banca Privada, según su director, Víctor Allende, “más del 70% de nuestras sicavs se han disuelto y liquidado; de estas, aproximadamente la mitad ya han realizado la reinversión en IIC españolas. Actualmente, estamos en proceso de ejecución de las reinversiones restantes. El destino preferente de los inversores está siendo la creación posterior de carteras de gestión discrecional de fondos”.

Adaptación. Mientras que en 2022 alrededor del 85% de las si­cavs de la industria se han dado de baja, en Andbank han mantenido 43 de las 102 con que contaban a cierre de 2021; “y también quiero destacar que somos la única entidad que ha registrado una sicav de nueva creación en 2022, Nebraska Investment Sicav”, recuerda José de Alarcón, director comercial de Andbank España. La mayoría que ha permanecido cumple con los requisitos que marcó la nueva ley para disfrutar del régimen fiscal bonificado, pero otras “han decidido continuar con la misma forma jurídica y tributar al tipo general del 25% porque han valorado su utilidad como instrumento para ordenar el patrimonio financiero y también la liquidez de sus participaciones, que son cotizadas”, añade.

En cuanto a otro tipo de activos, aunque los fondos de inversión líquidos siguen siendo los activos de referencia para los clientes de banca privada, “las inversiones alternativas deben ganar protagonismo a futuro en las carteras de nuestros clientes”, considera Álvaro Manteca, responsable de estrategias de inversión de banca privada de BBVA en España, “ya que cada vez proliferan más vehículos de inversión colectiva que hacen accesible al público en general una temática de inversión que antes estaba limitada a los grandes inversores institucionales”.

Dentro del paraguas de inversión alternativa, Manteca menciona hedge funds, fondos de private equity, de deuda privada, que invierten en infraestructuras o en recursos naturales, todos ellos ilíquidos.

También desde banca patrimonial en Bankinter “ven imprescindible diversificar con inversiones alternativas que ayuden a descorrelacionar de los mercados financieros y a reducir la volatilidad de las carteras”, afirman. De hecho, en el banco cuentan con 21 vehículos de inversión de este tipo diversificados por tipología, sectores y geografía y que buscan rendimientos recurrentes.

Fondos recomendados ante un escenario incierto

Banca privada: prudencia y más renta fija para las grandes carteras en 2023

Los fondos de inversión siguen protagonizando las carteras de los clientes más adinerados, pero ¿qué productos concretos se están recomendando? Isabel Sánchez Burgos, gestora de carteras de Arquia Gestión, menciona para un perfil conservador el FvS Bond Opportunities.

“Nos gusta porque es un producto de renta fija muy flexible y, por tanto, su gestor tiene discrecionalidad para invertir en cualquier tipo de activo con independencia del rating, emisor, sector o geografía”. El producto que, en su opinión, puede defender a un inversor de perfil equilibrado en este escenario incierto es el Nordea 1–Global Stable Equity. “Se centra en valores con un perfil de riesgo moderado y una valoración atractiva”.

Para los dinámicos, “nos gustan aquellos fondos que, desde una perspectiva global, invierten en compañías de calidad con una atractiva rentabilidad por dividendo sobre todo sostenible en el tiempo. Una de esas alternativas puede ser el Guinness Global Equity Income Fund”, añade Sánchez Burgos.

De menor a mayor riesgo, Ion Zulueta, director de análisis en iCapital, aconseja el Groupama Ultra Short Term Bond, que a inicios de 2023 da una rentabilidad a vencimiento del 4%; el Pictet USD Government Bond, ya que “es el momento de sobreponderar los treasuries [bonos del Tesoro] para aprovechar a futuro la diversificación que tienden a ofrecer en momentos de incertidumbre”, indica Zulueta, además del Nomura Global Dynamic Bond, para ir sobreponderando la deuda corporativa.

Para perfiles más agresivos, el analista propone el Ruffer Total Return International, que, “a diferencia de la mayoría de fondos mixtos, aporta un elevado grado de diversificación”, y el Winton Trend Ucits, porque “un patrimonio debidamente diversificado debe tener exposición a gestión alternativa o retorno absoluto”. Y en Bolsa, añade el Robeco Global Developed Conservative Equities, centrado en acciones de baja volatilidad.

Miguel Pérez, analista de soluciones de inversión de Atl Capital, recomienda para la parte más conservadora de la cartera el Invesco Euro Corporate Bond, “que mantiene una cartera muy diversificada donde predomina la exposición al sector financiero”. Con algo más de riesgo está el Atl Capital Cartera Patrimonio, un mixto conservador, “que invierte en una selección de títulos de las mejores gestoras”. Para perfiles mixtos, el BGF Global Allocation, “con más de 900 posiciones en cartera”, y en puros de renta variable, el JPM Global Select, que “mantiene una buena diversificación sectorial y geográfica”.

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