El año en que (casi) todo cambió en la política energética europea

Europa ha afrontado el desafío de reducir la importación del gas ruso. A principios de 2022 era el 40% del total; ahora es el 8%

Los primeros días de 2023 pueden ser un buen momento para reflexionar sobre lo hecho, y el legado que en materia de energía nos dejan los últimos meses. El año 2022 marcó un cambio estructural respecto del mercado y la política energética europea. La UE demostró resiliencia y agilidad para gestionar la situación sin precedentes provocada por la agresión de Rusia a Ucrania: reducir en un año la dependencia de su mayor proveedor de combustibles fósiles en un periodo de meses. Se trataba de un desafío de una magnitud desconocida para una gran economía como la UE. Había muchas incógnitas a principios de 2022: ¿hasta dónde podrían llegar los recortes de suministro? ¿Habría escasez? ¿Habría suficiente gas natural para el invierno 22/23? ¿Hasta dónde podrían llegar los precios más altos? ¿Habría una recesión por los precios más altos?…

Echando un vistazo a algunos datos y estadísticas clave, parece evidente que la UE ha salido más fuerte y más unida.

1 Almacenamiento de gas natural. A pesar de los menores flujos desde Rusia, los almacenamientos alcanzaron niveles históricamente altos en el otoño y algunos aún reciben inyecciones este invierno. Los almacenamientos en la UE rondan ahora el 85% en comparación con el 70% de hace un año. Alemania, por ejemplo, llegó al 88% a finales de 2022. Para tener un marco que preparase mejor este invierno, la UE adoptó un reglamento de niveles de almacenamiento obligatorio en junio.

2 Precios. Rusia utilizó su suministro de gas natural como mecanismo de presión y eso contribuyó a subir los precios. Sin embargo, un año después esa estrategia no parece estar funcionando. Los niveles de precios del principal indicador de precios del gas natural en Europa han vuelto a los niveles anteriores a la invasión y son más bajos que hace un año. El TTF holandés acabó el año en alrededor de 80 euros. En otoño, los precios bajaron considerablemente en comparación con el verano, gracias a las temperaturas superiores a la media, los altos niveles de almacenamiento y los niveles récord de gas natural licuado.

La UE adoptó varios paquetes para hacer frente a la elevación de precios y la volatilidad experimentada desde otoño de 2021. El paquete sobre solidaridad respeto del gas adoptado a finales de diciembre incluía diversas disposiciones sobre un marco legal para articular las compras conjuntas de gas; mecanismos financieros para evitar volatilidad (circuit breakers); un marco para compartir gas en situaciones de emergencia, y la creación de un nuevo benchmark para el precio del gas natural licuado (GNL) que llega a Europa. Y finalmente se adoptó el Mecanismo de Corrección de Mercado a finales de año para evitar precios excesivos en el gas natural como los que se vieron durante el mes de agosto.

Al acabar septiembre, se adoptó el mecanismo para topar las rentas de las tecnologías inframarginales en la generación de electricidad en 180 euros el megavatio hora (MWh).

3 Diversificación y reducción de la dependencia de Rusia. Una cifra para recordar: mientras la UE importaba el 40% de sus suministros de gas natural a principios de año, ahora estamos en torno al 8%. Esto fue posible gracias al aumento de las importaciones de GNL, principalmente desde EE UU.

En 2022, la UE importó 121,7 bcm de GNL. Esto es 49,6 bcm más que en el mismo punto del año pasado. En solo 11 meses de 2022, importamos 34 bcm más que en todo el año récord histórico (2019). De enero a noviembre de 2022, el mayor exportador de GNL a la UE fue Estados Unidos (con un 33%). Las importaciones acumuladas desde EE UU se acercan a los 52 bcm. Washington alcanzó y superó, con cuatro meses de antelación, el compromiso de la declaración UE-EE UU de marzo firmada por la presidenta Von der Leyen y el presidente Biden de exportar al menos 37 bcm de GNL a la UE en 2022.

Finalmente, fue clave que la UE permaneciera unida en paquetes de sanciones sin precedentes. En particular, el sexto paquete de sanciones de junio fue un hito clave, ya que se ocupó del petróleo y los productos derivados del petróleo, la principal fuente de ingresos de Rusia. Los precios del barril de Brent están en los mismos niveles que hace un año: las sanciones no han hecho subir los precios.

4Aceleración del Pacto Verde. La crisis demostró que no hay contradicción alguna entre el Green Deal europeo y una energía más segura. Más energías renovables y eficiencia energética habrían puesto a la UE en una mejor posición en 2022. El plan REPowerEU dejó muy explícito que la situación actual exige una aceleración del despliegue de estas tecnologías y describe las necesidades de inversión y las acciones necesarias para reducir la dependencia de Rusia.

Se realizaron esfuerzos adicionales para desarrollar más energías renovables, reduciendo los tiempos y requisitos de permisos. Véase el reglamento del Consejo por el que se establece un marco para acelerar el despliegue de las energías renovables. Según nuevas estimaciones de la industria para 2022, se han instalado 41 GW de capacidad solar y 15 GW de energía eólica en la EU-27. Esto corresponde a incrementos del 50% y el 36% año tras año.

5 Reducción de la demanda. Durante 2022 no solo era necesario reemplazar la oferta, sino también desarrollar un marco para la reducción de la demanda. Era fundamental reducir la demanda de gas natural, siempre que fuera posible y, al mismo tiempo, impactar lo menos posible en el crecimiento. La UE adoptó ese marco en agosto.

Hasta ahora, los datos sobre la reducción de la demanda de gas natural han sido notables, lo que coloca a la UE en una mejor posición el próximo año y todo esto sucedió sin provocar una recesión en la UE. Según las últimas estimaciones, en el periodo agosto-noviembre de 2022 la demanda de gas cayó más del 20% en la UE (-20,2%) respecto a los años anteriores. La mayoría de los países de la UE han experimentado una caída significativa en el consumo de gas.

El año que empieza será un desafío para todos, pero en 2022 la UE ha sabido dar las respuestas precisas, y nuevamente en 2023 sabrá adoptar e impulsar la puesta en práctica de las medidas que garanticen una Europa más segura y más fuerte.

Miguel Gil Tertre es Economista jefe de la Dirección General de la Energía de la Comisión Europea. Colaborador de Agenda Pública. La información y las opiniones expuestas en el artículo son del autor y no reflejan necesariamente la opinión oficial de la Institución.