El despliegue renovable acelera pese a la guerra y la vuelta al carbón

La seguridad energética, la razón principal del empuje

La nueva potencia instalada en 2021 alcanzó el récord de 364 GW

Rana Adib, directora ejecutiva del grupo de expertos REN21; Joan Groizard, director general del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), y Arthouros Zervos, presidente de REN21, en el encuentro con la prensa en el Ministerio de Transición Ecológica.
Rana Adib, directora ejecutiva del grupo de expertos REN21; Joan Groizard, director general del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), y Arthouros Zervos, presidente de REN21, en el encuentro con la prensa en el Ministerio de Transición Ecológica.

La instalación de tecnologías limpias se acelera en Europa, pese a la guerra en Ucrania y a la crisis energética. Las razones de este empuje no son solo económicas y medioambientales, sino también de seguridad. La afirmación la hace Arthouros Zervos, presidente de la red internacional de energías renovables REN21, en un encuentro con la prensa celebrado a principios de este mes.

Cifras

364 gigavatios es la potencia renovable instalada en 2021, las tres cuartas partes de ella, solar y eólica, según los últimos datos de BloombergNEF, que no ha divulgado aún previsiones para este año. Ambas fuentes supusieron por vez primera el 10% de la generación global.

8.000 millones de toneladas es el monto de consumo global de carbón previsto por la Agencia Internacional de la Energía en 2022, un nuevo máximo que supone un alza del 1,2% frente a 2021.

6.900 millones es la dotación del Perte Erha (proyecto estratégico para la recuperación y transformación económica de energías renovables, hidrógeno verde y almacenamiento). Una dotación que el Ejecutivo quiere elevar a 10.475 millones tras la aprobación de una adenda al Plan de Recuperación de 94.000 millones adicionales y que se solicitará a la UE.

“Vemos dos tendencias: que se usa más carbón por la necesidad energética de algunos países ante la dependencia del gas ruso, y que en la mayoría de ellos se apuesta también por acelerar las renovables. No es una solución a corto plazo, pero sí a medio y largo plazo y para hacer frente a la próxima crisis”, sostiene.

La quema global de carbón registrará un nuevo máximo este año, hasta los 8.000 millones de toneladas, según la previsión de la Agencia Internacional de la Energía. Esto supone un alza mundial del 1,2%. En la UE, la demanda subió un 6% frente a la del ejercicio pasado.

Esta paradoja es un reflejo del impacto que ha tenido el conflicto bélico entre Kiev y Moscú en un sistema energético europeo en plena descarbonización. Y que puede comprometer, a corto plazo, los objetivos climáticos. “La crisis es global, pero la sensación es que afecta más a Europa por la guerra en Ucrania. Con todo, España está al frente del impulso renovable”, observa.

El grupo de expertos de REN21, en un informe publicado en verano, lamentaba que, pese a la instalación récord de nueva capacidad (364 GW en 2021 tras una inversión superior a 345.000 millones de euros), el mundo había perdido una oportunidad histórica de impulsar una recuperación verde.

Además, advertía sobre otros datos preocupantes: el estancamiento (en el 11,7%) de la participación mundial de la solar y la eólica en el consumo final de energía y los 5,9 billones de dólares (unos 4,7 billones de euros) en subsidios a los fósiles. O su pobre presencia en la industria y el transporte.

El pequeño gran cambio

“La crisis es porque no vamos lo suficientemente rápido en la transición energética. Cada megavatio que instalamos es menos gas que importamos de Rusia. La situación española es mejor que la de otros socios europeos, no tenemos la misma dependencia de Moscú; el suministro está garantizado”, asegura Joan Groizard, director general del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), también presente en la cita.

Groizard señala que en España el autoconsumo, que alcanzó 1 GW en 2021 y se espera que este año llegue a los 2, está siendo una revolución en hogares e industrias. Y que, por tanto, es una muestra de esa aceleración en tecnologías limpias, irrumpe Zervos. “Las lavanderías o el sector agrícola están cambiando el gas natural por biomasa, paneles solares o biogás. Es una decisión económica pero también de seguridad energética”, detalla Groizard.

Spirec

Conferencia. España acogerá del 21 al 23 de febrero de 2023 la Conferencia Internacional de Energías Renovables (Spirec, por sus siglas en inglés). Un encuentro mundial, organizado conjuntamente por el Gobierno y REN21, que reunirá a 60 representantes de alto nivel, entre ellos, jefes de Estado, primeros ministros, así como empresas y ONG, y que coincidirá con la feria Genera.

Liderazgo. La cita se celebra en España por ser una referencia global en el sector. Ocupa la octava posición en potencia instalada y es uno de los líderes mundiales en solar (en 2021 añadió 4,9 GW) y eólica (es el segundo país europeo tras Alemania en capacidad total instalada, 28,2 GW).

De hecho, el Ministerio para la Transición Ecológica destinará ayudas por valor de 177 millones a 544 proyectos eléctricos y térmicos verdes en 13 autonomías gracias a los fondos Feder y que se gestionan a través del IDAE. Unas líneas que se amplían en función de la demanda y que se suman a las del plan de recuperación para autoconsumo (660 millones) y térmicas (150 millones).

Rana Adib, directora ejecutiva de REN21, cree que los Gobiernos deben elegir dónde ponen el dinero, en alusión a las ayudas fósiles. “Es necesario que se extiendan a la industria; mejor invertir en bombas de calor o autoconsumo porque da seguridad”.

Impacto ambiental

Si bien tanto el Ejecutivo como los expertos de REN21 reconocen que toda actividad humana produce un daño ambiental, defienden que la de la solar y la eólica es menor, incluso la extracción de los minerales (cobre, litio...) requeridos para su producción, ya que se pueden reciclar tras su uso. Aun así, admiten la necesidad de impulsar políticas que incluyan a la población en el proceso de este desarrollo y divulgar los beneficios sociales y económicos que supone para la población local y las zonas rurales. “Es una oportunidad para favorecer el PIB local y crear empleo”, opina Adib.

Las renovables son una prioridad para el Gobierno. De ahí la aprobación del Perte ERHA (6.900 millones) y de la Hoja de ruta para la gestión sostenible de las materias primas, para evitar futuras dependencias también en este punto.

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