Europa salva el invierno de una peor crisis energética: ¿qué se espera en 2023?

Las reservas de gas están al 87%, lo que ha tranquilizado al mercado

La demanda de luz se modera por el alza de precio de la electricidad y el plan de ahorro de Bruselas

Energía Europa pulsa en la foto

Europa respira y parece que salva el invierno de un agravamiento de la crisis energética. Las reservas de gas están al 87%, lo que ha tranquilizado al mercado y disminuido los precios –aunque ahora comienzan a subir por la bajada de las temperaturas y el aumento de la demanda–. Y el plan de ahorro ha surtido su efecto al recortar el consumo.

Sin embargo, los analistas avisan de que la situación sigue siendo crítica y que cualquier cambio de escenario, como una temporada de frío más dura o un recrudecimiento de la guerra en Ucrania, puede desestabilizar a los Veintisiete. Las dudas también se trasladan para 2023.

Analistas y organismos internacionales avisan de que el peligro no ha pasado

“El efecto del invierno está descontado ya en los mercados, salvo que se complique el conflicto en Kiev o la meteorología. Los precios a futuro del Mibgas tanto a tres como a seis meses son incluso inferiores al actual, entre los 100 y 150 euros el megavatio hora (MWh); creo que están bastante moderados. No es a lo que estábamos acostumbrados hace dos años, cuando se situaban a 20 euros, pero no es una situación alarmante”, observa José Luis Sancha, profesor de Comillas ICAI.

Los analistas de Aleasoft Energy Forecasting son más pesimistas. “Estos meses en Europa serán complicados, con precios altos en la mayoría de los mercados [ver gráfico], y se espera que en 2023 el valor promedio sea más elevado que en 2022”, pronostica su consejero delegado, Antonio Delgado Rigal. Una tendencia alcista habitual en esta época: los termómetros bajan y sube la demanda de gas natural y electricidad por el encendido masivo de las calefacciones. Pero que es más alto de lo normal debido al drástico recorte de las importaciones de gas ruso a la UE desde la invasión –hoy supone apenas el 17% frente al 51,3% en 2019–. Y es una de las medidas que adoptó Bruselas en mayo pasado en el marco del plan REPowerEU ante el temor a la suspensión total del suministro desde Moscú. De hecho, el gasoducto Nord Stream está cerrado desde septiembre y el de Yamal, desde mayo.

Los Veintisiete siguen expuestos a la guerra en Ucrania y a la meteorología, de ahí las dudas para 2023

“A partir de 2023-2024, a medida que el gas ruso se vaya sustituyendo por el de otros países proveedores, la situación de estrés en el suministro debería ir disminuyendo, así como la volatilidad en los precios. Pero no será una transición rápida”, alerta Delgado. En el primer semestre del año, EE UU, Qatar y Nigeria fueron los principales suministradores, según datos de la Comisión Europea. El incremento de la capacidad renovable, añade Delgado, ayudará también a relajar los precios y a disminuir la dependencia de Rusia.

Si bien los analistas coinciden en que las reservas de gas son suficientes para cubrir este invierno, desde Moody’s no descartan que en algunos países limiten su consumo dados los riesgos de cara a 2023 por el objetivo de la UE de alcanzar la independencia antes de 2030. En el ámbito eléctrico, Benjamin Leyre, vicepresidente sénior del área de crédito de Moody’s, prevé una oferta y demanda muy ajustada en varios países como Francia, cuyo parque de generación se ve afectado desde el verano por la salida de 26 centrales nucleares por fallos técnicos. Y pese a que a principios de este mes el país galo anunció la conexión de tres reactores, elevando a 40 las plantas en operación de 56, el Gobierno de Macron ha ensayado incluso cortes de suministro en horas punta, con la consiguiente alarma social, ante su particular situación, apunta Sancha, de Comillas ICAI.

La ajustada disponibilidad de gas, necesaria para poner en marcha los ciclos combinados, y la escasa hidrología en toda Europa, alerta Leyre, puede poner también en jaque a otros Estados, como Irlanda, Noruega o Suecia, con apagones puntuales y una factura de luz más elevada, e indirectamente a Alemania, Dinamarca y Finlandia.

O los cambios en la producción renovable. “Si hay largos periodos de anticiclón con bajas temperaturas, la aportación de la eólica se verá limitada, por lo que se requerirán otras tecnologías de generación como el gas, que sube el precio en el mercado diario. Esta es la razón por la que Europa planea aplicar al resto de países la ‘excepcionalidad ibérica”, agrega Roberto Villafáfila, profesor de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC).

Irlanda, Francia, Noruega y Suecia pueden sufrir apagones puntuales

La semana pasada, finalmente, tras dos meses de debate, los Veintisiete acordaron fijar un tope de precio al gas en 180 euros/MWh, frente a los 275 inicialmente propuestos por la Comisión Europea. La medida comenzará a aplicarse a partir del 15 de febrero y se activará cuando sobrepase dicho valor durante tres días consecutivos, con un diferencial de 35 euros/MWh respecto a los precios en otros mercados. “Este mecanismo permite desacoplar el importe de las ofertas en el mercado eléctrico de los generadores que utilizan gas natural como combustible para que no se incremente tanto el precio”, comenta Villafáfila. El siguiente paso es impulsar las compras conjuntas, aún en discusión.

España, aislada de los altos precios

Precisamente, gracias a este mecanismo puesto en marcha en mayo pasado, en este caso de 48,8 euros/MWh de media, España registra unos precios mucho más bajos, de 41,4 euros/MWh, cifra al 28 de diciembre. De ahí que los hogares e industrias hayan tenido un alivio en su factura. “La Península Ibérica quedará parcialmente protegida, aunque todavía se debe compensar a las centrales”, señala Delgado, de Aleasoft.

Sancha, de Comillas ICAI, calcula que esta medida va a suponer unos 5.000 millones de reducción de los ingresos de las tecnologías inframarginales, unos recursos que se han ido a rebajar la factura en estos seis meses. “El precio de la electricidad ha bajado un 13% de media gracias a esta decisión. Si sigue este patrón, España estará relativamente aislada de otros países con valores en unos 500-600 euros/MWh”, sostiene. Este tope, que se aplica hasta mayo de 2023, se irá incrementando en 5 euros a partir de enero, hasta alcanzar los 70 euros/MWh.

La Península Ibérica tiene menos riesgo de soportar altos precios por el tope al gas aprobado por la UE

Pero si hay una tendencia que se confirma, según Leyre, de Moody’s, es la del menor consumo de energía. “Vemos que la demanda de electricidad es más débil en comparación con 2021, debido a las medidas voluntarias de ahorro y a la caída del consumo en la industria, provocada en gran medida por los altos precios de electricidad; los contratos caducan y se están negociando al alza”. Una encuesta del Eurobarómetro dada a conocer la pasada semana lo constata. El 77% de los ciudadanos europeos ya ha tomado medidas o está dispuesto a hacerlo, como apagar las luces cuando salen de una habitación, para reducir su consumo y su recibo. O desconectar los aparatos electrónicos cuando no los utiliza (62%) y reducir la temperatura ambiente (58%).

Con todo, la Agencia Internacional de la Energía advierte en su último informe de que los mercados gasistas global y europeo aún no están fuera de peligro y que, pese a los deberes hechos y a un clima más cálido, Europa puede sufrir un déficit de gas de 57.000 millones de metros cúbicos si hay un repunte de la demanda china, si se interrumpe por completo el suministro ruso, si se reactiva el consumo industrial o llega una ola de frío. El escenario para 2023 no está aún claro y el próximo invierno, mucho menos.

Cotización, exportaciones y soluciones

Europa salva el invierno de una peor crisis energética: ¿qué se espera en 2023?

Gas. La ola de frío que azota a Europa y la poca aportación eólica al mix energético impulsan el precio spot del gas en los mercado europeos, hasta los 134,48 euros/MWh, una subida de casi un 28% en la última quincena, recoge el último boletín de GasIndustrial.

España. El consumo de gas bajó un 30% en noviembre y el de electricidad, un 8%, según datos de Moody’s, debido a las medidas de ahorro del Gobierno. Una tendencia que continuará, indican. No obstante, alertan de los riesgos de impago por parte de los consumidores a causa de los altos precios del recibo y que puede afectar a las empresas del sector.

Francia. Debido a los menores niveles de generación, se espera un alza de las importaciones de electricidad desde Alemania y España, prevén en Moody’s. Esto puede aumentar el precio de la electricidad en el mercado español, indica Roberto Villafáfila, de la UPC, porque se requieren más centrales de generación de gas para satisfacer la demanda, explica.

Recetas. En Aleasoft piden que los grandes consumidores y electrointensivos puedan hacer expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), como en la pandemia, para recortar la demanda sin perjudicar tanto al PIB. Eliminar las trabas administrativas en el desarrollo renovable y que la UE limite los precios de derechos de emisión de CO2. Desde Greenpeace reclaman fijar objetivos obligatorios de reducción de demanda de gas (15%), de electricidad (10%) y en el transporte (13%), y además de acelerar el despliegue de bombas de calor, incrementar la eficiencia en edificios y la generación solar y eólica a todos los niveles, así como fomentar el transporte público. La Agencia Internacional de Energía sugiere a Europa actuar en cinco ámbitos para ahorrar casi 30 bcm de gas en 2023: acelerar el desarrollo renovable, una mejora más rápida de la eficiencia energética, diversificar el suministro, avanzar en la electrificación e impulsar un cambios de hábitos.

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