No les deje un problema, déjeles una herencia

El notario y el testamento son clave en la configuración del futuro de los nuestros

Imagen del anuncio navideño de Campofrío 2022.
Imagen del anuncio navideño de Campofrío 2022.

Una de las campañas publicitarias más brillantes y esperadas en esta época del año, ‘La herencia’, de Campofrío, ha puesto en el primer plano no sólo la importancia de la herencia que dejamos a los que nos suceden, sino también la forma en que podemos asegurar y definir su contenido.

El notario y el testamento son clave en la configuración del futuro de los nuestros; la confianza en el fedatario y la seguridad que da el documento de últimas voluntades es esencial para garantizar el bienestar y porvenir de las siguientes generaciones.

El testamento es un vehículo con capacidad para toda clase de pasajeros y toda clase de equipajes. Si revisáramos la historia confirmaríamos esta afirmación. Por citar algunos conocidos: los testamentos de grandes pensadores como Aristóteles y Platón tuvieron sorprendentemente contenido casi exclusivamente patrimonial; el de Fernando el Católico lo tuvo también político, como no podía ser menos; y el de Ferrer i Guardia incluyó un espectacular alegato en favor de su inocencia y los valores humanos siendo otorgado horas antes de ser ejecutado por su participación en la Semana Trágica de Barcelona en 1909. La trasmisión de valores también es materia de legado incluso a través de las herramientas jurídicas.

España es el país europeo donde más personas fallecen con testamento. En el año 2021 se firmaron cerca de 725.000 testamentos. El ciudadano de a pie es consciente de la importancia de ordenar el tránsito entre generaciones y la evitación de posibles conflictos. La pregunta es: ¿los que no hacen testamento son conscientes del problema que dejan a sus continuadores? No hacer testamento o hacerlo mal puede condicionar el futuro familiar y puede generar que todo aquello por lo que hemos trabajado durante nuestras vidas se pierda, incluyendo la concordia familiar.

Para ayudar a alcanzar esa ansiada tranquilidad está el notario. El derecho sucesorio es una caja con muchas piezas de puzle de entre las cuales hay que seleccionar las que encajen y den como resultado una buena fotografía familiar. Se escogen unas instituciones, se desechan otras, pero la arquitectura sucesoria es perfecta si se estructura bien. Cada problema tiene su solución. Para ello, es imprescindible identificar las posibles causas de conflicto familiar y buscar la ecuanimidad en el reparto de los bienes, no necesariamente la igualdad. A veces es necesario recurrir a otros documentos notariales para blindar el futuro de nuestros descendientes, pero lo esencial es la regulación de las últimas voluntades, clave de bóveda del futuro familiar. El notario es el arquitecto o ingeniero jurídico que debe proyectar una sucesión firme y segura.

Las cuestiones más habituales a resolver suelen ser las relativas a la sucesión de la empresa familiar (incluso en pymes y autónomos), la discapacidad de algún miembro de la familia, la presencia de algún hijo díscolo o la previsión de mala relación futura entre los beneficiarios de la herencia. Cada caso es diferente y no hay solución predeterminada, sino que es necesario un atento análisis del mismo para determinarla.

La forma de disponer será vivo reflejo de la idiosincrasia familiar. Las líneas esenciales del ADN económico, social y emocional de los testadores se transmitirán a los herederos y legatarios a través del testamento. La generosidad, la preocupación social, la no discriminación, el amor a los animales, la inquietud por temas medioambientales, el apoyo a la investigación científica, las ideas religiosas, la ideología política… todo; todo puede tener su repercusión, mayor o menor, en este documento notarial. Y no sólo a través de expresiones literarias, sino también mediante disposiciones patrimoniales que, aunque sean de poca importancia, ayudan a ese intento de mejorar el mundo en el que vivimos. Me estoy refiriendo a los “legados solidarios”, cláusulas testamentarias que implican una atribución patrimonial a una organización no gubernamental, religiosa o no, para que lo destine a los fines propios de la institución o, en el caso de cuantía considerable, a los que señale el propio testador.

En definitiva, si no tiene testamento, hágalo ya. Con un coste reducido, y subvencionado por el propio Notariado, usted puede hacer un buen regalo a su familia y a la sociedad facilitando la tranquila y pacífica transición generacional en todos los ámbitos, no solo en el patrimonial, y poniendo su granito de arena, si así lo quiere, en el desarrollo sostenible. No espere, hágalo en plenitud de facultades. Lo puede modificar posteriormente si cambian las circunstancias. Pero tenga en cuenta que solo tiene tiempo hasta el último momento de su vida, instante que, desgraciadamente, es difícil de separar del primer momento de su muerte.

No les deje un problema, déjeles una herencia.

José Alberto Marín Sánchez, decano del Colegio Notarial de Cataluña.

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