Las ventajas (y los peligros) de las cenas de empresa

Son una buena ocasión para transmitir la cultura de la compañía y reforzar el sentimiento de pertenencia

Ciertos comportamientos o comentarios pueden acarrear problemas entre compañeros

Aunque sea un ambiente distendido, no hay que olvidar que sigue siendo trabajo.
Aunque sea un ambiente distendido, no hay que olvidar que sigue siendo trabajo. GETTY

En estos días de diciembre llega el momento de las, esperadas por unos y temidas por otros, cenas, o comidas, de empresa. Un momento para reu­nirse en torno a una mesa o en una gran celebración, dependiendo del tamaño de la compañía, con aquellos compañeros y jefes con los que se comparte el día a día. Este 2022, además, se da la circunstancia de que, tras dos años en los que estos eventos se tuvieron que cancelar o reducir a causa del coronavirus, ya no hay restricciones.

En un momento como el actual, en el que las relaciones entre compañeros se pueden haber enfriado debido a la pandemia y el teletrabajo, uno de los principales beneficios de las fiestas de empresa es que permiten retomar el contacto y encontrarse con ellos en un entorno más informal, como apunta Emma de Llanos, profesora de EADA Business School.

Con respecto a los compañeros, José Miguel Sánchez, psicólogo del trabajo, señala que este tipo de cenas sirven para conocer mejor, en un espacio informal, a las personas con las que se trabaja, ya sea en el mismo equipo o en otro departamento. Subraya, además, que también es un momento donde se pueden generar “tres hormonas que son muy buenas para el ser humano”. La primera, explica, es la oxitocina, “porque compartes con otras personas y el mero hecho de tener conversaciones agradables genera esta hormona de la empatía”. La segunda es la endorfina, porque generalmente en la cena de empresa siempre nos lo pasamos bien. Y la tercera, añade, es la serotonina, “porque en cierto modo, y si tu actitud es la adecuada, es un momento para estar bien y para dejar de lado todo lo que hemos vivido durante el año”.

Además de para los empleados, las cenas de empresa con motivo de la Navidad también tienen beneficios para las compañías. Son la ocasión “de hacer un cierre de año un poco más oficial”, como sostiene Michiel Das, profesor de EAE Business School, cuya recomendación es que se aprovechen para felicitar, hacer un reconocimiento al desempeño de los empleados y darles las gracias, algo que con las prisas del día a día se va dejando aparcado.

De igual manera, el modo como se plantee la celebración, desde algo informal a un evento protocolario, sirve para transmitir la cultura y los valores de la empresa, así como para reforzar el sentimiento de pertenencia, en un momento en el que, con el teletrabajo, dicho vínculo puede resentirse, según Das, que durante la pandemia lanzó un proyecto para celebrar cenas de empresas online. “Me gusta que haya la posibilidad de que no sea solamente cena, sino que tenga alrededor algo más. Puede ser un evento fácil, incluso construido por los propios empleados, que tenga parte de diversión, de reconocimiento, de solidaridad, camaradería. Somos parte de algo y ese algo nos une a todos hacia un mismo objetivo”, añade Sánchez.

Pero como todo aquel que haya asistido a una cena de empresa sabe, en este tipo de celebraciones también existen algunos peligros que pueden dar al traste con la relación entre compañeros o perjudicar la imagen de un empleado, por poner dos ejemplos. Para evitar situaciones desagradables, Sánchez recomienda “no perder los papeles” en general. Y, más específicamente, aconseja no generar conflictos, ya que no es momento de reproches o de sacar a relucir problemas para cuya solución seguramente haya protocolos o procedimientos dentro de las compañías. Con la intención de no enturbiar el ambiente, Das propone que no se hable de ciertos temas, “los típicos que tampoco conviene tratar en cenas familiares: política y religión”. Ambos coinciden, además, en que no es buena idea aprovechar para criticar a otras personas, ya sean de la competencia, compañeros o empleados de otros departamentos.

“Lo más importante es recordar que, aunque sea en un ambiente distendido, sigue siendo trabajo. Tus superiores están allí, también tus subordinados, y aunque sea un momento relajado no conviene desa­tarse demasiado. Es una pena pasarse el año cuidando y trabajándose una imagen profesional ante compañeros y clientes para destruirla en cuestión de segundos”, añade Marina Fernández, directora de comunicación de la Escuela Internacional de Protocolo.

De Llanos, por su parte, no hablaría de peligros y defiende que es un momento festivo donde hay una mayor liberación y sentimiento de confianza para poder disfrutar. “Si vamos a una fiesta en la que estamos encorsetados, ya no hay ese carácter festivo”, asegura, aunque, eso sí, recalca que hay cierta regulación de los comportamientos y que “el saber estar siempre es bueno en cualquier lugar”.

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