Energía

Fracasa la venta de la antigua CLH en pleno frenazo de las transacciones

Los fondos Omers y Macquarie cancelan la operación, con la que esperaban tasaciones de más de 1.000 millones

Un oleoducto de Exolum.
Un oleoducto de Exolum.

Frenazo a la venta de la antigua CLH, ahora renombrada como Exolum y dedicada al transporte de hidrocarburos. Los fondos Omers y Macquarie han decidido cancelar el proceso de venta ante las bajas ofertas recibidas tras haber sondeado al mercado en los últimos meses, según informan fuentes financieras. Aspiraban a una valoración de la empresa por encima de los 1.000 millones de euros.

Está más que confirmado. El mercado de fusiones y adquisiciones en España está en horas bajas. El alza de tipos y la incertidumbre a nivel macroeconómico hacen que los fondos de inversión se lo piensen dos veces antes de lanzarse a comprar una compañía. Y solo aquellas que ofrezcan un claro futuro de crecimiento y rentabilidad pueden seguir disfrutando de la voracidad de los inversores financieros. Además de la operación de Exolum, el mercado también ha visto como entran en vía muerta transacciones como las de Flex, Fini o el negocio de depositaría de BBVA.

Exolum no ha pasado el corte. El fondo canadiense Omers fue el primero en dar el pistoletazo de salida a la operación. Contrató a Citi para desprenderse de su 24,61% en la compañía de logística de hidrocarburos. Y se adelantó al otro accionista que tenía intenciones de vender, Macquarie. La idea de este fondo australiano era esperar a los inversores que se quedasen descabalgados en la puja de Omers y tratar de cruzar una transacción con alguno de ellos.

Citi sondeó el apetito del mercado y recibió ofertas de fondos de infraestructuras como Stonepeak, Sixth Street, KKR, OTPP o Aimco. Sin embargo, ninguna de las ofertas presentadas satisfacía las pretensiones de precio ni de Omers ni de Macquarie. De hecho, estas pujas estaban incluso por debajo del precio que pagó Macquarie en 2017, cuando adquirió la participación de AMP Capital.

El estallido del capital de Exolum, por tanto, debe esperar. Otros inversores minoristas aguardaban a las ventas de los dos principales accionistas para vender ellos también. Solo CVC, el primer accionista con un 24,61%, no tenía ninguna intención de vender.

El problema consiste en que invertir en Exolum es algo singular. El planteamiento con el que Omers y Macquarie acudieron al mercado es tratar de vender la antigua CLH como una oportunidad para situarse en el hidrógeno verde. Venden la red de más de 6.000 kilómetros de oleoductos y 11 millones de metros cúbicos de capacidad como una infraestructura clave para transportar en un futuro el que se espera sea el próximo maná verde.

Pero el mercado no ha terminado de poner en precio esta futura transición verde. Los fondos han priorizado cómo justificar ante sus inversores por qué apuestan por una compañía cuyo negocio está tan ligado al petróleo. Además, hacer las inversiones pertinentes para dar ese giro verde se topa con una importante cuestión, las restricciones financieras que impone la CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia).

El regulador impide que un solo inversor acumule más del 25% del capital y que la suma de las participaciones de inversores con capacidad de refino supere el 45%. Esto supone que ni los accionistas minoritarios –Crédit Agricole, APG y WSIB cuentan con un 9,9% cada uno– puedan adquirir los paquetes en venta ni tampoco un mismo comprador pueda comprar los títulos tanto de Omers como de Macquarie. Es necesario encontrar un inversor para cada uno. El organismo que preside Cani Fernández ha advertido sobre el sobrendeudamiento de la firma y las pretensiones de los fondos en el cobro de elevados dividendos.

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