Los retos a los que se enfrentan los artesanos para sobrevivir

La comercialización y la búsqueda de nuevas líneas de negocio son dos de las asignaturas pendientes

Los profesionales del sector se quejan de la burocracia y el intrusismo

Rocío Bueso, que se dedica al picado de faldas, es una de las artesanas participantes en el proyecto.
Rocío Bueso, que se dedica al picado de faldas, es una de las artesanas participantes en el proyecto.

La artesanía puede ser un motor económico para muchas regiones españolas que sufren la despoblación y necesitan diversificar su economía rural, pero para ello tiene que hacer frente a una serie de retos y problemas. Así quedó de manifiesto en el primer encuentro de moda y artesanía organizado por la Red Española de Desarrollo Rural (REDR) y Redeia (antes grupo Red Eléctrica), dentro del proyecto Oficios en red, en la localidad cacereña de San Martín de Trevejo.

Uno de los retos que tienen por delante los artesanos profesionales es la comercialización de sus productos y la necesidad de abrir nuevas líneas de negocio. Para ello, la digitalización es clave, ya que, gracias a internet, la clientela no se reduce a las personas que se acercan a los talleres, sino que puede ser el mundo entero. Es lo que ocurre en el caso de Antonio Moreno, que es tinajero en Torrejoncillo y formó parte del grupo de artesanos extremeños que participó en el encuentro. Llegó al oficio por tradición familiar, y afirma que el 80% de sus clientes ha surgido vía internet y que así ha logrado que gente de Nueva Zelanda o Costa de Marfil, pasando por Francia, se interese por sus tinajas.

En lo referente a las nuevas líneas de negocio, el programa trata de crear una alianza entre artesanos y diseñadores, interioristas y productores de colecciones cápsulas para firmas reconocidas, de tal modo que se generen nuevas oportunidades y así conseguir que sean rentables y no desaparezcan. “No podemos obligar a nuestros hijos a continuar con un negocio artesanal si no es rentable. Es necesario que nuestras empresas exporten y se internacionalicen para que no formen parte solo de nuestra historia, sino también del futuro del mundo rural”, asegura Ricardo Martín, alcalde de Torrejoncillo y presidente de la Asociación para el Desarrollo del Valle del Alagón. Martín añade que su municipio, el quinto en habitantes de Extremadura, era antes un lugar lleno de artesanos que hoy en día han desaparecido. Precisamente, para que el conocimiento ancestral de los oficios no se pierda, en la jornada se puso de relieve la necesidad de formar a nuevos aprendices que sigan con el negocio.

“La artesanía es, junto con el sector agroalimentario, la principal fuente de ingresos en el mundo rural. Entronca con la economía circular y con la economía verde. Hace unos años, el sector estaba poco valorado. Los jóvenes se marchaban del pueblo. El que se iba era el triunfador y el que se quedaba el perdedor. Hoy, con la aparición del fenómeno neorrural, esa imagen está cambiando. Los hábitos de consumo de la gente se han vuelto más favorables a los productos hechos a mano”, explica, por su parte, Secundino Caso, presidente de REDR.

Otra de las barreras que deben sortear los artesanos, según se puso de manifiesto en el encuentro, es la burocracia. “Hay que presionar a los estamentos públicos para que la burocracia no sea tan dura. Piden el mismo papeleo a un artesano autónomo que solicita 3.000 euros que a una gran empresa que solicita millones”, sostiene Luis Mariano, presidente de la Asociación para el desarrollo integral de Sierra de Gata. Mariano asegura, además, que la crisis energética ha permitido que “los políticos” se den cuenta de que “los productos no pueden venir solo de China”.

El país asiático también sale a relucir cuando se aborda otra de las dificultades con las que se encuentra el sector de la artesanía en España, el intrusismo profesional. En este sentido, José Ignacio Albalá, gerente de la Asociación extremeña para la promoción de la artesanía, resalta la necesidad de establecer una clara diferenciación “entre el artesano profesional y aquellos que se dedican a comprar mercancía en grandes almacenes chinos y luego las venden en las ferias artesanales”. En su opinión, “las Administraciones locales deben establecer canales de comercialización diferentes para unos y otros”, porque, asegura, hay profesionales que se retiran de dichas ferias, ya que no pueden competir en precio con “esos otros mercaderes que no pueden llamarse artesanos”.

Además del proyecto piloto en Extremadura, donde la artesanía profesional genera más de 5.000 empleos directos e indirectos y factura más de 100 millones de euros anuales, Oficios en red ha comenzado a implementarse en otras comarcas con tradición artesana, como es el caso de Cantabria, y la intención es que se extienda a todo el territorio nacional.

 

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