Tomás Alía: “Los maestros artesanos son tesoros vivientes"

Es miembro fundador de la Asociación Contemporánea de Artes y Oficios

Desea refundar en España el concepto de artesanía, inyectándole diseño contemporáneo

Tomás Alía: “Los maestros artesanos son tesoros vivientes"

El arquitecto interiorista se ha propuesto, además de gestionar el Estudio Caramba, preservar y promover los oficios artesanos aplicando, eso sí, diseño y tecnología. Tomás Alía (Lagartera, Toledo, 1964) es miembro fundador de la Asociación Contemporánea de Artes y Oficios, colaboradora del Ministerio de Cultura, que nace con el objetivo de analizar, mapear y buscar la excelencia y la maestría artesana. Algo que mamó de pequeño: no en vano, es hijo de Pepita Alía, que ejerce de embajadora de las labores artesanas de Lagartera. Estudió Técnico Superior de Diseño de Interiores, pero antes de finalizar sus estudios comenzó a trabajar en las obras del Hotel Villa Magna de Madrid. Instinto, olfato y buen gusto marca su filosofía de trabajo, que se refleja en un enfoque contemporáneo y funcional. Además, es el embajador de Michelangelo Foundation en España, organización con sede en Ginebra, que se dedica a proteger la excelencia artesana europea.

¿Se pierde la artesanía en España?

Vamos camino de que se pierda. Y es una pena porque somos el país más rico de Europa en cuanto a entidades plurales, con un legado andalusí, que aúna la fusión de tres culturas, la judía, la católica y la árabe, además de los vínculos con Latinoamérica. Es necesario que establezcamos un diálogo con la sociedad civil para debatir lo que supone esta pérdida de identidad de España.

¿Qué es la maestría?

Los maestros artesanos son tesoros vivientes, los guardianes, los que atesoran el conocimiento de un oficio y de una tradición. Maestros hay pocos. Por ejemplo, está mi madre como guardiana de las labores de Lagartera, Cecilio Morales, heredero de toda la tradición de la auténtica cerámica granadina de Fajalauza, dentro de una empresa familiar con 500 años de historia. O el alfarero Pablo Tito, en Úbeda (Jaén). Son tesoros vivientes, que están repartidos por todas las regiones. En Cataluña y Mallorca hay maestros del vidrio y de la fibra natural. Representan la sabiduría, la protección de un legado, pero hay que tener esa capacidad para proteger y guardarlo. Desgraciadamente, en España se está perdiendo.

¿Se recorre España en busca de artesanos?

Sí, pero vamos a los pueblos y la mayoría de los oficios han desaparecido, a pesar de que España tiene una gran variedad en materia de artesanía. Es una pena. Hemos creado una guía en la página web de España Artesana, donde les ayudamos a que las ventas sean de manera directa con ellos, ya que la mayoría no tiene relación con el mundo digital. Es muy sencillo porque se puede buscar por disciplinas, se conecta directamente con el artesano. Tenemos localizados a 250.

Usted está implicado en este cometido también a nivel europeo.

Sí, a través de la Michelangelo Foundation, que realizan dos acciones especialmente interesantes, como la bienal Homo Faber en Venecia, donde se muestra la maestría artesana europea, pero vinculada al diseño contemporáneo. Y Doppia Firma dentro del Salón del Mobile de Milán, donde se da a conocer colecciones de piezas fruto del talento de diseñadores con artesanos europeos. En España necesitamos, por ejemplo, el mismo reconocimiento que ha conseguido el Basque Culinary Center con la gastronomía. Aquí hemos convertido a los cocineros en astronautas.

El Basque Culinary Center es una institución académica.

La clave está en la formación. Para ello estamos haciendo la primera universidad de talento artesano vinculado al diseño. Es importante que esto sea así, porque sino hay diseño, la gente no conecta con las piezas. En Londres o en París, los jóvenes consumen artesanía. Y aquí no lo conseguimos. Por eso es necesario que la formación hable un lenguaje contemporáneo. Hemos estado en Casa Decor, con un espacio de artesanía de Castilla-La Mancha, y ha sido un escaparate importante.

La pandemia, ¿ha cambiado la concepción doméstica de la arquitectura y el diseño?

La gente se ha dado cuenta de que quiere vivir mejor. Se ha terminado el vínculo exterior e interior. Los españoles somos los que más cerramiento de terrazas hacemos de Europa. Ahora buscamos lo bello, lo verde, lo sostenible. Y en esto tiene mucho que ver la artesanía. Una economía 360 grados es sostenible, y es la madre de todo el emprendimiento. La base de todas las empresas españolas es artesanía, es trabajo artesanal, pero también es clave la digitalización, ya que es necesario conectarse con el mundo. El vínculo con el territorio facilita mucho el acceso a la materia prima, pero el drama está luego en poder competir.

¿En qué plazo puede haber un resurgir de la artesanía?

No hay plazos, pero se necesitan cuatro años para ser aprendiz de un oficio, y para llegar a maestro se requieren entre 10 y 12 años. Hay que ir trabajando en concienciar, valorar y poner en valor la artesanía, y hay que hacerlo a través de la formación. Acabamos de tener la Summer School, impulsada por el Gobierno de Castilla-La Mancha en Talavera de la Reina, donde se ha puesto el foco internacional en la cerámica de España y en la gastronomía regional, con la participación del cocinero Carlos Maldonado, que tiene allí el restaurante Raíces con una estrella Michelin. La gastronomía se vende sola. Necesitamos refundar la artesanía con ADN contemporáneo. En este sentido, Japón lo ha hecho muy bien, e Italia también lo cuida mucho. Y no debemos confundir la artesanía con las manualidades, que cualquiera puede hacer con su dotes manuales. La artesanía es otra cosa, es la relación entre el pensamiento y las manos.

Normas
Entra en El País para participar