Cómo duplicar la inversión para mejorar la eficiencia energética de los hogares

Son necesarias medidas que abaraten los créditos financieros para poder renovar las viviendas y reducir el consumo

En un contexto en el que los países están reunidos en la COP27 y Vladimir Putin está usando el control que tiene sobre el suministro de combustible a muchos países de Europa como arma de guerra, es posible que la cuestión más importante en el mundo sea de dónde obtenemos nuestra energía y cómo la utilizamos.

El incremento de las facturas ha llevado a muchos Gobiernos nacionales a prometer ayudas a las personas que tengan dificultades para calentar sus viviendas este invierno. En España, esta ayuda se ha ofrecido a tres millones de hogares. Aunque con la excepción ibérica, que establece un límite de 48,8 euros por megavatio del gas utilizado para generar electricidad, ganamos tiempo, esta medida concluye el 31 de mayo de 2023 y no es una solución a largo plazo para las facturas elevadas de electricidad. Se espera que España experimente aumentos de temperatura de hasta dos grados a partir de 2040, por lo que la demanda de energía en términos de refrigeración podría aumentar hasta en un 50 % y para calefacción hasta en un 13,5 %, ejerciendo más tensión sobre los hogares.

Debemos cambiar drásticamente nuestra forma de usar energía, empezando por casa. Todo el mundo busca formas de ahorrar en sus facturas de energía, pero la realidad es que para muchos propietarios de viviendas el cambio de los electrodomésticos por modelos con mayor eficiencia energética no tiene un gran impacto en reducir los costes, y la reducción de la calefacción más allá de cierto punto reduce el confort en el hogar. La mejor solución a largo plazo para reducir drásticamente las facturas es llevar a cabo una renovación amplia, lo que supondría unos ahorros de más del 60%. Las últimas estimaciones, basadas en los precios de agosto de 2022, sugieren que podríamos ahorrar hasta 1140 euros al año.

Una renovación amplia parece la solución obvia. Pero evidentemente no es tan sencillo. Básicamente, el proceso es costoso y está fuera del alcance de muchos españoles y europeos. Con los precios actuales, una renovación amplia de un hogar español medio podría superar los 38.000 euros. Los propietarios no disponen de las ayudas suficientes, y menos en el caso de hogares con bajos ingresos, que son quienes más las necesitan. En total, los 3.000 millones de euros prometidos por la UE para renovación de viviendas como parte del Plan de Recuperación y Resiliencia solo cubriría los costes de las reformas de 78.000 viviendas. Para cumplir nuestros objetivos de cero emisiones netas, necesitamos aislar debidamente 300. 000 hogares al año, y ahora mismo no llegamos ni a un tercio de este número.

Para alcanzar nuestros objetivos de renovación, necesitamos que el BCE autorice a los bancos a conceder préstamos con un interés del 0%, a pagar en un período de hasta 30 años con un descuento ecológico. El Gobierno podría entonces dirigir sus ayudas principalmente a los grupos más vulnerables de la sociedad, es decir, aquellos que no pueden acceder a los préstamos.

Para iniciar estas medidas, el Parlamento Europeo debe introducir normas que obliguen a los bancos a mejorar el rendimiento energético de los hogares propiedad de los titulares de hipotecas. Las inversiones necesarias que esto supone son relativamente pequeñas en comparación con los beneficios que aporta: España tendría que desembolsar 1.500 millones de euros al año en ayudas, menos del 2 % del gasto en educación, por ejemplo. El BCE necesitaría ampliar su balance financiero en 10.500 millones de euros, lo que también supondría una pequeña parte de los 1,5 billones de euros disponibles para los préstamos bancarios concedidos en respuesta a la pandemia del coronavirus.

Los miembros del Parlamento Europeo votarán esta cuestión en la revisión de la directiva relativa a la eficiencia energética de los edificios en las próximas semanas. Si no toman medidas ahora, condenarán a los habitantes de Europa a depender de los volátiles mercados energéticos y a sufrir unas temperaturas cada vez más altas. Pero si, por el contrario, se introducen estas medidas, solo en España se ahorrarían 14 millones de toneladas métricas de CO2, el equivalente a casi 62 veces las emisiones anuales de la ciudad de Barcelona para 2030, y se reduciría drásticamente su dependencia en el mercado volátil de los combustibles fósiles.

Patricia Suárez Rodríguez es Presidenta de Asufín